¿El chocolate del loro?

Cuando tantos trabajadores están en sus casas —algunos despedidos con o sin paro—, cuando muchos de los que conservan su trabajo ven reducidos sus salarios, ¿no es momento de que los múltiples cargos políticos renuncien temporalmente a una parte? Estoy hablando de parlamentarios nacionales y autonómicos, diputados provinciales, funcionarios de niveles altos y medios que están en sus domicilios y percibiendo íntegramente su salario pagado con cargo a los presupuestos estatales. En una emergencia como la presente, cuando tantos y tantos están colaborando con sus donativos o con su trabajo, proporcionando medios para evitar los contagios; cuando el Estado tiene tantos frentes abiertos, ¿no pueden colaborar aunque sea un poco? El chocolate del loro, dirán algunos, pero con pocos y pocos el loro se indigestó.

José Antonio Salas Auséns. Cuarte de Huerva (Zaragoza)

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