Los empresarios respaldan los pactos, pero desconfían de Podemos

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, durante el pleno celebrado este viernes en el Congreso.El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, durante el pleno celebrado este viernes en el Congreso.Mariscal / Europa Press

Los Pactos de la Moncloa, en 1977, juntaron a las fuerzas políticas parlamentarias para acordar un programa de impulso económico y salvar la transición a la democracia, pero no participaron los sindicatos (en cierta medida representados por PSOE y PCE) ni los empresarios, que acababan de crear la patronal CEOE. Ahora, ante la posibilidad de reeditar los pactos para hacer frente a una crisis socioeconómica de calado, los empresarios se muestran en su mayoría partidarios, aunque en un marco plural y transversal en el que participen también los agentes sociales y no haya apriorismos políticos. En ese sentido, recelan de la actitud de Podemos y rechazan las posiciones extremas de Vox.

EL PAÍS ha consultado a una quincena de empresarios. Para ellos, alguno de los cuales pide el anonimato, el consenso debe servir para favorecer un gran pacto por la industria, como subraya Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, que además sostiene que “esta crisis ha dejado en evidencia que existen muchas lagunas, por lo que debería aprovecharse la situación como una oportunidad para modernizar el país”.

En esas coordenadas se mueve también Florentino Pérez, presidente de ACS, que subraya que tiene que primar la solidaridad. “Es un tema de gran transcendencia del que hay que salir”, afirma. Pérez, que participó en los Pactos de la Moncloa desde UCD, recuerda que para él “fueron un acto de generosidad y responsabilidad de todos los partidos por encima de cualquier ideología, hecho que todavía hoy me emociona”.

El clima no se presenta, sin embargo, muy calmado tras el plantón dado por la patronal al Gobierno, al que ha acusado de “manipulación interesada y deslealtad al diálogo social” por no contar con ella en la negociación del ingreso mínimo vital. Fuentes del entorno de la organización empresarial apuntan directamente a Podemos de “este desbarajuste”. El recelo es compartido por gran parte de los consultados, para los que la presencia del dicho grupo en el Ejecutivo es un freno para avanzar hacia cualquier pacto, porque “no cree ni en la empresa privada ni en la banca”.

Fuentes bancarias, precisamente, creen que “habría que ser irresponsables para no apoyar unos pactos, pero poniendo en valor el mundo de la empresa y de la banca”. “Se están haciendo cosas buenas, pero luego quedan bajo la sombra de la sospecha por ciertas declaraciones”, apuntan en referencia al líder de Podemos, Pablo Iglesias. “Hace un discurso marginal y sectario”, añade otra fuente, para la que “en esas circunstancias es imposible hablar de pactos”. “Nada me gustaría más, pero como Pedro Sánchez no dé un giro, va a resultar difícil”, afirma otro banquero. Pese a ese escollo, los bancos han pregonado su apoyo, como Ana Botín, presidenta del Banco Santander, que defendió las iniciativas de Sánchez en la junta general de accionistas del banco.

Antonio Huertas, presidente de Mapfre, plantea acuerdos en cinco ejes (empleo, educación, pensiones, convivencia y sociedad digital) dentro del modelo de economía de mercado y “prescindiendo de visiones extremas”, en referencia a Podemos y a Vox. Para Antonio Catalán, presidente de la cadena hotelera AC, la presencia de los agentes sociales es un gran acierto. “Si los empresarios presionan, los partidos tendrán que participar”, sentencia el empresario navarro, que reclama altura de miras a los políticos. El problema radica en que todo está ideologizado (“cada uno habla a su parroquia”), comenta otro empresario del Ibex.

En esas se mueve Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, que señala que “el plazo de medidas excede los ciclos electorales”. “Los que vivimos el ejercicio de generosidad que realizó España sabemos que movilizar una sociedad requiere hacerla partícipe de los fines que se pretenden y de lo que será necesario para alcanzarlos”, comenta. “Sería muy valioso definir principios como la unidad en la acción, la definición de los colectivos más vulnerables o el establecimiento de un proyecto de país que cree mecanismos de reconversión fomentado los que generen crecimiento y empleo como los relacionados con la transición energética”, añade.

También barre para casa José Bogas, consejero delegado de Endesa, que ve prioritario un pacto de Estado que permita reconstruir e impulsar la actividad: “En el sector energético son necesarias acciones para que el sector sea un motor de la recuperación. Un ejemplo sería disponer de un esquema regulatorio, fiscal y de mercado para garantizar las inversiones y acelerar la transición energética y la digitalización de la industria”.

José Luis Bonet, presidente de Freixenet y de la Cámara de España, cree que unos pactos “serían muy convenientes por razones de unidad y eficacia, sin perjuicio de medidas urgentes”. “Aprendan ustedes de los Pactos de la Moncloa y no se pierdan en divagaciones”, recomienda a los políticos el empresario catalán, para quien hay que parar la amenaza de parálisis con “las tres ces”: confianza, contundencia y cooperación. “Confianza, porque es inadmisible que algunos creen sospechas sobre los empresarios; contundencia, para ejecutar y evitar la burocracia, y cooperación entre lo público y lo privado”, se explica.

También Francisco Riberas, presidente de Gestamp (líder mundial de componentes de automóvil) y del Instituto de la Empresa Familiar, pide pactos, pero “no para hacerse una foto con afán cosmético”, y advierte a Sánchez de que “debe contar con las empresas para la recuperación y evitar las críticas que desde alguna parte del Ejecutivo se hacen contra los empresarios”. Riberas, además, reclama un compromiso con el automóvil, porque si no, los fabricantes pueden plantear reducir la producción en España. Aviso a navegantes.

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