¿Ha provocado el bulo sobre la censura en WhatsApp un éxodo de usuarios hacia Telegram?

Dos hombres consultan sus teléfonos móviles delante del logotipo de la aplicación Telegram. Dos hombres consultan sus teléfonos móviles delante del logotipo de la aplicación Telegram. Dado Ruvic / Reuters

El pasado martes WhatsApp anunció un cambio en su política de reenvíos de mensajes virales. Los mensajes que habían sido reenviados ya más de cinco veces solo iban a poder reenviarse a una persona por envío. Esta política está en línea con lo que lleva haciendo WhatsApp desde 2018: convertirse en una aplicación para mensajes individuales y privados, no para difundir cadenas ni memes.

El propósito de esta novedad era limitar la difusión de bulos. El usuario no informado no sabía, sin embargo, por qué se vetaba el envío de un mensaje y no de otro a más de un contacto. Era fácil malinterpretar el cambio y concluir que WhatsApp escogía qué mensajes podían reenviarse. Como Facebook, propietaria de WhatsApp, tiene contratados a Newtral y Maldita.es como verificadores en su plataforma, se extendió la idea errónea de que iban a ser ellos quienes decidieran qué contenido podía viralizarse y cuál no. Fue una tormenta perfecta.

Desde Vox y otras cuentas afines aprovecharon para recomendar a sus seguidores que se pasaran a Telegram alegando una supuesta censura. Esta es una app de mensajería más pequeña, pero que permite crear canales de difusión de cientos de miles de personas. Para los partidos es un buen modo de distribuir sus mensajes. Unidas Podemos creció con Telegram, y sigue siendo su herramienta de comunicación preferida, tanto que su uso ha llegado a complicar la formación de gobiernos.

Para un partido, tener un canal directo con sus partidarios es muy útil. Es un modo legítimo de diseminar noticias y memes favorables. Desde hace unos días este bulo ha provocado que usuarios de Telegram fueran viendo cómo llegaban otros: cuando alguien se da de alta, esta aplicación avisa del recién llegado a los contactos que ya usan la plataforma. El goteo parecía al cabo de unos días un desembarco. ¿Pero cómo ha sido de grande ese éxodo?

Sí ha habido movimientos en los últimos días. Tanta gente ha buscado Telegram en Google –lo que puede ser un buen indicador de quién la busca para descargarla– como en el momento de máximo auge del Tsunami Democràtic. El pico empieza sin embargo unos días antes del anuncio de WhatsApp. Los motivos pueden ser múltiples. Por ejemplo, estos días de cuarentena puede haber profesores que se lo pidan a sus alumnos o a los padres de sus alumnos, o gente a la que le dé por apuntarse al canal del Ministerio de Sanidad, que ha crecido en más de 100.000 usuarios desde marzo.

En la clasificación de descargas, Telegram está en el puesto 20 en Android y en el 10 en Apple, según la herramienta App Annie. Es una mejora sustancial respecto a los últimos días, en que estaba en el puesto 31, pero a mediados de marzo llegó a subir hasta el 17. Son diferencias pequeñas y que parecen reflejar movimientos aleatorios.

En este otro cuadro se ve España (línea azul) comparado con Italia (la única que la supera), Alemania y Francia.

Sea como sea, en esas alteraciones sí parece que Vox ha pescado unos cuantos miles de usuarios. Su canal principal en Telegram es ahora tan grande como el de Podemos, con más de 30.000 usuarios, y un crecimiento grande en los últimos días. No todos los nuevos seguidores de Vox tienen que ser nuevos en Telegram, pero también es probable que una vez en Telegram más gente acabe llegando a sus canales.

El canal de Telegram del Partido Popular no llega a 3.000 seguidores. La agitación en redes tiene consecuencias en las propias redes. El reto es convertirlo en votos.

Otro detalle importante que pone en contexto este salto, aunque tampoco es concluyente, es la comparación con otras redes y países en las tendencias en Google.

Esto es un salto importante, por ejemplo: las apps de videollamadas desde el estado de alarma, con Zoom (en rojo) a la cabeza. Zoom era la app más descargada de España este sábado 11 de abril y ha ocupado ese lugar varias veces en estas semanas de estado de alarma. En el gráfico de Google Trends se ve cómo la gente miró primero al viejo conocido Skype (amarillo), pero en seguida se impuso Zoom. Hangout (verde) apenas aparece y Telegram (azul) no presenta ninguna subida sustancial en esta comparación.

Algo parecido ocurrió entre Telegram (azul) y una app que viene fuerte desde hace meses, con mucho más usuarios: TikTok (rojo).

En cualquier caso, la diferencia definitiva de magnitud es esta comparación con WhatsApp, una plataforma con más de 1.500 millones de usuarios, respecto a los 200 o 300 millones que tiene Telegram.

Hay otro detalle importante en esta polémica de WhatsApp. Entre los medios socios que verifican la información en Estados Unidos está Check your Fact, que pertenece a la web ultraconservadora Daily Caller. En España los verificadores no han sido escogidos en un arco ideológico tan amplio. También operan en España, y son miembros de la Red Internacional de Fact-checkers, condición indispensable para Facebook, AFP y Efe Verifica, pero ninguno de los dos participa en el programa de WhatsApp.

WhatsApp ha enviado un comunicado a la prensa sobre esta polémica en España: “El nuevo límite global de reenvío fue introducido para mantener el servicio personal y privado y ralentizar la difusión de mensajes virales, con el objetivo de mantener la seguridad de nuestros usuarios. No tiene absolutamente ninguna relación con organizaciones de fact-check o con ‘censura’, y cualquier sugerencia de lo contrario es 100% falsa″.

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