Los nuevos paradigmas del mercado laboral

El secretario general de CC OO, Unai Sordo, y el de UGT, Pepe Álvarez.El secretario general de CC OO, Unai Sordo, y el de UGT, Pepe Álvarez.europa press

Seguramente el Primero de Mayo de 2020 sea uno de los que pase a los anales de la historia sindical y no simplemente porque por primera vez su celebración haya sido virtual; sino porque va a representar un antes y un después en el mercado laboral y probablemente en el modelo industrial. Difícilmente va a tener esta celebración un impacto como el que ha tenido este año. El impacto de la crisis sanitaria en la economía y en el sistema productivo (y no solo de España) ha sido de una dimensión tan fuerte como inesperada; pero, sobre todo, ha creado unos nuevos paradigmas en el mercado de trabajo que han llegado para quedarse: los ERTE, el teletrabajo y los nuevos hábitos de consumo, entre otros.

La situación no tiene precedentes porque es una crisis económica cuyo origen no es económico, sino producto de unas medidas sanitarias que han paralizado buena parte de la actividad del país, poniendo en evidencia las deficiencias estructurales de la economía y exige abordar las reformas necesarias para arreglarlas.

Las medidas que reclaman los sindicatos son a corto y largo plazo, empezando por la implantación de los ERTE como quedó palpable en los discursos de los secretarios generales de CC OO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, en el acto central del Primero de Mayo (difundido telemáticamente). Los ERTE (expedientes de regulación temporal de empleo) se han convertido en la principal piedra de toque de esos nuevos paradigmas y ya parece haberse instalado como la alternativa digna de reemplazar los siempre alevosos despidos masivos. En ese sentido, han exigido que se amplíen para proteger a las personas que han perdido el empleo durante la pandemia, así como medidas para inyectar liquidez a las empresas, que de lo contrario pueden abocarse a su desaparición.

Otros paradigmas son el cambio de los hábitos de consumo y el triunfo del teletrabajo. A juicio de Unai Sordo, esta es una nueva realidad que ha saltado las fronteras y que obliga a coger el toro por los cuernos, plantear una regulación apropiada e incorporarla a la negociación colectiva, de manera que también la patronal debe involucrarse en el asunto. Se trata de evitar que el teletrabajo se convierta en un arma de doble filo. Es decir, que el uso no se traduzca en abuso, y que, por ejemplo, se puedan contabilizar las horas extras. También indica Sordo que es probable que, en ese sentido, haya que acelerar el nuevo Estatuto de los Trabajadores, previsto para dentro de dos años.

En cuanto a los patrones del consumo, los agentes sociales vaticinan que se van a producir cambios drásticos en la actividad de hostelería y en el comercio textil. La obligación de mantener las separaciones y guardar unas estrictas normas de higiene supondrá que tenga una repercusión en los negocios.

Además, los líderes sindicales han insistido en la necesidad de aprovechar para cambiar el modelo productivo y, para ello, en reclamar un Pacto de Estado para hacer frente a la crisis social y económica que “arreciará en los próximos meses” y participar en las negociaciones. Al respecto, los dos sindicatos se han cansado de decir que la fórmula de la comisión parlamentaria no es precisamente la más adecuada para afrontar ese reto. Pero sin impuestos no hay servicios públicos, sanidad ni una red de protección para trabajadores, autónomos y empresas. Por ello, es el momento de implantar un sistema fiscal progresivo que acabe con el fraude y que recaude los recursos necesarios, inciden.

En opinión de Pepe Álvarez es fundamental hacer un diagnóstico compartido para concertar las medidas necesarias. Y a su entender, debe hacerse a través del diálogo social, que se quedaría cojo si no se hace en una perspectiva global dentro de la Unión Europea. “Europa debe abanderar la reconstrucción social sin que eso suponga el endeudamiento de los países más afectados. Pero es importante que los sindicatos participen en el debate junto a los Gobiernos y las organizaciones empresariales”, según señala.

Sordo, por su parte, añade que hay que fortalecer el concepto de reindustrialización para hacer frente a cualquier repunte y plantear mayor intervención del Estado en las industrias estratégicas. Eso significa que si hay que nacionalizar alguna industria, pues que se nacionalice. “Si la conclusión es que la gestión privada no ha dado respuestas, hay que replantearse la historia, porque puede volver a pasar”, subraya.

Álvarez ha estado especialmente incisivo: “El modelo actual está desnudo, sectores estratégicos están en manos de depredadores globales, el sector industrial se localiza donde los salarios son más bajos y la política de investigación y tecnología está bajo mínimos”. Para él, se ha abandonado la industria y el modelo basado en la mercantilización de los servicios no es válido.

LOS CORROS

Informe patronal para salir de la crisis. La patronal CEOE tiene previsto presentar este lunes un informe sobre sus propuestas para afrontar la desescalada. El documento, que lleva el título de Estrategia España para la recuperación, plantea las actuaciones, necesidades y calendario que a juicio de la organización que preside Antonio Garamendi deben abordarse para modular la incorporación de los sectores a la actividad y los apoyos a los sectores más perjudicados como el turismo, la hostelería y muchas industrias, así como para dar impulso a la economía y proteger a las empresas.

La OCU encuesta sobre teletrabajo. Una encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que preside Miguel Ángel Feito, concluye que, entre quienes mantienen su empleo, un 46% sigue saliendo a trabajar, el 33% teletrabaja completamente desde casa y el 21% teletrabaja parcialmente. En general, dice, no se puede decir que las condiciones en las que ahora trabajan sean mejores. El 44% cree que ha empeorado su concentración. Sin embargo, el confinamiento ha permitido que mejore el equilibrio entre la vida laboral y la vida privada para el 43% de españoles, frente a un 32% que declaran que ha empeorado.

Las duras cifras de la automoción. La patronal de fabricantes de automóviles y camiones (Anfac) y la de concesionarios Faconauto prevén cerrar el año con una caída de entre el 40% y 45%, es decir, unas ventas de alrededor de 700.000 unidades. Ante eso, “es imprescindible tomar en cuenta la situación de especial debilidad en la que se encuentra el sector, uno de los pilares de la economía española y el único sector industrial que lleva parado en seco más de un mes”, según José López-Tafall, director general de Anfac, que pide “poner en marcha cuanto antes medidas de estímulo” para un sector que llegó a vender casi dos millones al año.

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