El acercamiento de Ciudadanos al PSOE revuelve a un PP desubicado en la crisis

El líder del PP, Pablo Casado, sale de la tribuna tras su intervención durante el pleno del Congreso el pasado miércoles.El líder del PP, Pablo Casado, sale de la tribuna tras su intervención durante el pleno del Congreso el pasado miércoles.Ballesteros / EL PAÍS

El acuerdo del Gobierno con Ciudadanos que, sumado al apoyo de otras formaciones, convirtió en irrelevantes a los 89 diputados del PP en la votación del estado de alarma ha revuelto al partido. Pablo Casado aseguró este jueves que la relación con Inés Arrimadas “es muy buena” y que no iba a “juzgar” su decisión de apoyar la prórroga, pero al mismo tiempo, la fundación de José María Aznar, FAES, atacó a la líder de Cs acusándola de “arrimarse” al “Gobierno Frankestein” de Pedro Sánchez.

Casado, atrapado en el eterno dilema de aproximarse a las posiciones de Vox o a las de Ciudadanos, defiende su postura frente al estado de alarma y niega que el acuerdo del Gobierno con Arrimadas ponga en peligro los pactos de las comunidades donde gobiernan en coalición. “Las autonomías gobernadas por el PP -solo Galicia lo hace en solitario- son el mejor contrapeso a un mal Gobierno de Sánchez como lo fueron con Zapatero. Las coaliciones con Ciudadanos están funcionando muy bien para gestionar la crisis de la Covid 19”. También la presidenta de Ciudadanos ha advertido que su “voto en conciencia” del pasado miércoles no suponía apoyar al Gobierno, sino proteger a los ciudadanos.

El líder del PP insiste en señalar “la soledad de Sánchez”, pese a que el miércoles, en la votación del Congreso, era el PP el que sumó en su apuesta, la de la abstención, menos apoyos. Y la relación con Ciudadanos no es igual en todos los territorios. En la Comunidad de Madrid, la más afectada por el coronavirus, las tensiones no han dejado de crecer entre “los socios preferentes” desde la investidura. El portavoz de Ciudadanos en la Asamblea, César Zafra, acusó este jueves al PP de no querer explorar un acuerdo con el PSOE para unos presupuestos de reconstrucción “por capricho”. Defendió que había que dejarse de “politiqueos” y trabajar “entre todos”. El consejero de Hacienda, Javier Fernández-Lasquetty, del PP, replicó que el PSOE quiere “aprovechar la desgracia para imponer su política”. Y el vicepresidente madrileño, Ignacio Aguado, de Cs, confirmó la disposición de su formación a explorar acuerdos con los socialistas. Lo hizo por la mañana, en una entrevista en la Cadena Ser, porque en la Asamblea de Madrid, el Gobierno decidió que fuera Lasquetty quien contestara a una pregunta de Cs sobre la posibilidad de pactar con el PSOE y no el vicepresidente de la Comunidad.

El PSOE intenta, desde hace semanas, abrir vías de diálogo con los barones regionales, es decir, grietas entre la dirección nacional del PP y los territorios. Juan Manuel Moreno Bonilla, en Andalucía; Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León o Isabel Bonig en la Comunidad Valenciana se han mostrado partidarios de explorar esos acuerdos. Vox, por su parte, acusa al socio preferente del PP de haberse “entregado a la izquierda” y ofrece otras opciones a dirigentes populares como Díaz Ayuso.

La última votación de la prórroga del estado de alarma evidenció cierto nerviosismo y cambios de criterio en la filas populares. El domingo, tras la conferencia de Sánchez con los presidentes autonómicos, varios de los barones regionales del PP manifestaron su oposición a prorrogar el estado de alarma. Alberto Núñez Feijóo opinó que había que ponerle fin porque “parece un estado de excepción” y porque a su juicio, existen, en el marco normativo, otras leyes para implementar las medidas sanitarias necesarias para detener la expansión del virus. Las elecciones gallegas, que debían celebrarse el pasado 5 de abril, fueron suspendidas por el estado de alarma. Las vascas, previstas para ese mismo día, por la “emergencia sanitaria” , lo que quiere decir que las primeras no pueden celebrarse hasta que se levante esa figura constitucional. Las posiciones de Casado y sus barones eran coincidentes. Antes de la votación, sin embargo, Feijóo aseguró, tras hablar con la vicepresidenta Carmen Calvo, que entendía que el Gobierno necesitaba “tiempo para organizarse”. El PP cierra filas en la crítica a la gestión de Sánchez, pero en sus cuadros reconocen que el pacto con Cs desdibujó su papel en el Congreso el pasado miércoles y ha dado alas a un partido con 79 diputados menos.

“El escorpión y la rana”

Mientras, FAES, la fundación de José María Aznar, think tank del PP y reclutador de dirigentes del parido, arremetió este jueves contra la presidenta de Ciudadanos por haber apoyado al Gobierno en la prórroga del estado de alarma. “Seguro que Inés Arrimadas conoce la historia de la rana que se ofrece al escorpión para ayudarle a vadear el río. Por eso el viaje de Ciudadanos al universo Frankenstein en el que habita Pedro Sánchez suscita el interés de contemplar cómo la esperanza triunfa sobre la experiencia”, afirmaron en un comunicado. “Para ser un partido joven, parece que le pesa mucho su pasado. Su apoyo a la prórroga suena a expiación autoimpuesta. Cuando la recomendación esencial para no contagiarse es mantener las distancias, deciden arrimarse”, añadían, haciendo un juego de palabras con el apellido de su presidenta.

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