Qatar introduce el primer salario mínimo no discriminatorio en Oriente Próximo

Trabajadores inmigrantes en la construcción de un estadio en Doha, la capital de Qatar.Trabajadores inmigrantes en la construcción de un estadio en Doha, la capital de Qatar.Naseem Zeitoon / Reuters

Qatar ha anunciado este domingo un salario mínimo para todos los trabajadores del país, con independencia de que se trate de nacionales o inmigrantes. Además, elimina el requisito de que el empresario tenga que autorizar el cambio de trabajo de sus empleados, un paso que según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) “desmantela” el controvertido sistema de patrocinio (kafala) que funciona en todas las monarquías de la península Arábiga.

“Es un gran logro”, celebra Houtan Homayounpour, el jefe de la Oficina para Qatar de la OIT. Esa organización lleva varios años colaborando con el Gobierno de Doha para reformar su sistema laboral, acusado de permitir la explotación de los trabajadores debido al desequilibrio entre empleadores y empleados. “Esperamos que todos los países que mantienen el sistema de patrocinio sigan el ejemplo”, añade en conversación telefónica con EL PAÍS.

Para trabajar en Qatar sigue vigente la necesidad de contar con patrocinador (sponsor), sin embargo, Homayounpour destaca que “se han eliminado los aspectos más problemáticos” del sistema. Se refiere a la decisión tomada hace dos años de suprimir la exigencia de que los trabajadores inmigrantes contaran con un permiso del empleador cada vez que querían salir del país y a la supresión ahora de las trabas para que cambien de trabajo si así lo desean, algo que estaba limitado por la necesidad de que el patrón diera su visto bueno. “Por eso decimos que se ha desmantelado la kafala”, señala.

Aunque esa fórmula, que liga el visado del trabajador extranjero a su empleador, no es exclusiva de Qatar, este país ha estado el punto de mira de las organizaciones de derechos desde que fue elegido sede del Mundial de Fútbol de 2022. La construcción de las infraestructuras para ese evento ha supuesto que su población pase de los 1,63 millones de habitantes que tenía en diciembre de 2010 hasta los 2,7 millones actuales, apenas 300.000 de los cuales son ciudadanos cataríes. Se estima que 2,1 millones trabajan como obreros.

De acuerdo con el comunicado difundido por el Ministerio de Desarrollo Administrativo, Trabajo y Asuntos Sociales catarí, el salario mínimo interprofesional queda fijado en 1.000 riales (unos 250 euros), que se incrementarán hasta 800 más en el caso de que el empleador no facilite alojamiento y comida al trabajador. El texto insiste en que esa base se aplica a todo el sector privado sin tener en cuenta “puestos de trabajo ni nacionalidades”.

“Es el primer salario mínimo no discriminatorio de la región”, subraya Homayounpour. Eso significa que incluye a las empleadas domésticas, un sector laboral cuya falta de protección las expone a frecuentes abusos en toda la región. La OIT estima que la medida, que entrará en vigor dentro de seis meses, va a beneficiar a unos 400.000 trabajadores del sector privado y va a contribuir a la mejora de las condiciones de vida de sus familias.

La organización también se hace eco de que la nueva ley ofrece mayor claridad sobre las condiciones para dejar un empleo, al establecer un preaviso escrito de un mes si se ha trabajado hasta dos años y de dos meses cuando se ha superado ese tiempo. Según el Ministerio de Trabajo, las compañías que no paguen los salarios o faciliten el requerido alojamiento harán frente a multas más duras que hasta ahora.

El vecino Emiratos Árabes Unidos (EAU), embarcado en una intratable disputa político-diplomática con Qatar desde hace tres años, también ha anunciado este domingo cambios en su ley laboral al otorgar el permiso de paternidad a los empleados del sector privado. Es el primer país árabe en introducir este derecho. Ni EAU ni Qatar reconocen el derecho de huelga o permiten la asociación sindical.

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