Teresa Abelleira, la nueva perla del fútbol español

A Teresa Abelleira (Pontevedra, 20 años) la querencia por el fútbol le viene de familia. Su padre, Milo, es un entrenador conocidísmo en Galicia que se ha curtido en los principales banquillos de la región en Segunda B y Tercera (Celta B, Pontevedra, CD Ourense, Rápido de Bouzas, etc.), y su hermano, Tomás, estuvo cerca de fichar por el Real Madrid cuando era solo un adolescente, aunque su carrera se estrechó: pasó por el Pontevedra y el Compostela, entre otros, y ahora juega en el Choco, un club de Redondela de Tercera División. “Desde pequeñita me tocó ir a los campos a verlos y sigo teniendo esa pasión por el fútbol. Al final, todo se pega”, afirma Abelleira, que este verano ha firmado por el Real Madrid y acaba de ser convocada por primera vez con la selección absoluta tras destacar en el Deportivo la temporada pasada en la Liga Iberdrola. Este sábado se estrena con España –colíder del grupo D con 7 puntos, los mismos que Polonia– ante Moldavia (Teledeporte, 19.00) en la carrera por clasificarse para la Eurocopa 2022 de Inglaterra.

Campeona de Europa con la selección sub-19 hace dos años y subcampeona con la sub-17 en 2016, Abelleira es una de las perlas del fútbol femenino español. Interior o pivote, sus dos principales posiciones, tiene una técnica pulida, aunque reconoce que en defensa le cuesta más y que esta será una de sus facetas a mejorar este año en el nuevo Real Madrid. “Nos gusta tanto el fútbol que hago partícipe a mi familia de lo que estoy viviendo. Siempre me apoyaron y están contentos y orgullosos”, dice.

Tras abandonar A Coruña y mudarse a la capital –“me costó irme y me está costando la adaptación, pero pude escaparme a Galicia un fin de semana que tuvimos libre [ríe]”–, llegó la llamada del seleccionador, Jorge Vilda, que en una rueda de prensa hace dos semanas soltó una sarta de elogios hacia ella. “Teresa es una centrocampista de gran calidad técnica y gran potencial, que puede jugar en seis posiciones diferentes, lo que es un valor añadido”, dijo. A Abelleira, que lleva sin competir desde marzo, cuando el coronavirus provocó la cancelación de la Primera femenina, la convocatoria con la absoluta la cogió por sorpresa. “No me la esperaba. Lo que estoy viviendo estos últimos meses es una pasada. Sé que tengo que seguir trabajando para poder estar aquí. Ojalá pueda tener algún minuto, pero soy consciente del gran nivel que hay en el gran grupo. Sé que sería normal si no juego. Lo estoy disfrutando y me iré contenta igualmente mientras el equipo gane”.

Sobre el futuro de la selección tras la buena actuación en el Mundial de 2019 –cayó en octavos ante Estados Unidos, a la postre campeona del mundo– y en la SheBelieves Cup –ganó a dos potencias como Japón e Inglaterra y perdió por la mínima otra vez ante las americanas–, Abelleira cree que es prometedor: “Lo primero es clasificarse para el Europeo. En caso de hacerlo, hay que llegar lo más alto posible porque esta selección está cada vez más cerca de los grandes equipos”.

Fan declarada de Andrea Pirlo y Vero Boquete –”para las niñas de mi edad es una referente, y al ser gallega es la figura a la que seguía cuando era pequeña”–, ascendió en 2019 con el Deportivo a la Liga Iberdrola tras tres campañas en Segunda. Entonces se tatuó con medio equipo una frase justo encima de su pie izquierdo: “Un único latido”, un aforismo que refleja la cercanía y la complicidad que tenía con sus excompañeras en A Coruña. El que fuera su entrenador en el club gallego, Manu Sánchez, cuenta que su adaptación a la élite fue rapidísima. Procaz y talentosa, en su primera temporada en Primera se hartó a tirar caños, como los tres que hizo ante el Barcelona en el Estadio Johan Cruyff, en donde con un gol selló una actuación formidable a pesar de la derrota de su equipo por 6-1. Abelleira, que empezó a jugar al fútbol en Pontevedra en una pista al lado de su casa con su padre, su hermano y su primo, también es temperamental y competitiva. En tres derrotas y un empate con el Dépor la campaña pasada, no pudo contener la rabia y rompió a llorar al acabar el partido: “Soy muy exigente conmigo misma y es lo que me sale. Creo que tengo que aprender a gestionarlo. Es una parte emocional que tienes o no, y yo la tengo”.

Teresa Abelleira

EL ORGULLO DEL DEPORTIVO -No puedes llorar cada vez que empates o pierdas. -Soy así. Vive siempre el fútbol como Teresa Abelleira

Gepostet von La casa del fútbol am Donnerstag, 19. Dezember 2019

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