La patronal de las pymes exige un nuevo plan de choque para afrontar la segunda ola

Los
próximos
meses
serán
decisivos
para
las
pequeñas
y
medianas
empresas.
Según
la
patronal,
en
la
primera
ola
de
la
pandemia
desaparecieron
100.000
negocios
del
tejido
productivo
español.
Y
eso
que
el
país
contaba
con
un
plan
de
choque
que
el
Ejecutivo
puso
en
marcha
a
finales
de
marzo.
Pero

con
los
ERTE,
que
ya
tienen
fijada
fecha
de
caducidad
―finalizan
el
31
de
enero―,

y
a
pocos
meses
de
cumplirse
el
año
de
carencia
de
los
créditos
con
avales
del
Instituto
de
Crédito
Oficial
(ICO),
el
sector
pide
una
inyección
para
hacer
frente
a
los
nuevos
confinamientos,
que
han
vuelto
a
paralizar
la
economía
de
cara
a
la
campaña
de
Navidad.
“Nos
enfrentamos
a
una
segunda
ola
sin
red,
en
la
que
serán
nuestras
acciones
y
decisiones
las
que
salvarán
nuestras
empresas”,
ha
criticado
Gerardo
Cuerva,
presidente
de
la
Confederación
Española
de
la
Pequeña
y
Mediana
Empresa
(Cepyme).

En
la
inauguración
de
las
jornadas

Adaptar
la
pyme
a
una
crisis
más
larga
,
Cuerva
ha
asegurado
que,
tanto
los
ERTE
como
los
avales
ICO,
han
quedado
“obsoletos”
teniendo
en
cuenta
las
nuevas
limitaciones
horarias
a
hostelería
y
comercio
y
los
confinamientos
parciales.
Aunque
ha
reconocido
que
los
ERTE
fueron
“útiles
para
no
engordar
las
listas
del
paro”,
también
ha
criticado
que
finalicen
en
enero
mientras
que
el
estado
de
alarma
se
pretende
alargar
hasta
mayo.
“Eso
crea
demasiada
incertidumbre
en
el
mundo
de
la
empresa”.
El
líder
de
la
patronal
de
las
pymes
también
ha
exigido
ampliar
el
periodo
de
carencia
y
de
amortización
de
los
créditos
avalados
por
el
ICO,
extender
la
moratoria
fiscal
para
las
pymes
y
una
legislación
que
facilite
la
negociación
del
precio
de
los
alquileres
de
locales
entre
arrendador
y
arrendatario.
En
definitiva,
ampliar
las
medidas
tomadas
durante
la
primera
ola
a
los
próximos
meses.

Entre
las
dificultades
a
las
que
tendrán
que
hacer
frente
las
más
de
2.800.000
pymes
de
España,
destaca
el
peso
de
la
deuda,
ya
que
deberán
devolver
tanto
los
préstamos
contratados
para
sobrevivir
a
lo
más
duro
de
la
crisis
como
abonar
impuestos
y
pagar
a
los
proveedores.
El
ICO
aseguró
la
pasada
semana
que
su
índice
de
morosidad
se
situó
en
septiembre
en
el
4,1%,
frente
al
4,8%
de
los
bancos.
Sin
embargo,
las
previsiones
de
la
consultora
Álvarez
&
Marshall,
ponente
de
la
conferencia,
cifran
en
un
14%
las
pymes
que
entrarán
en
riesgo
de
impago
―y
por
tanto
de
quiebra―
en
el
próximo
año.

Para
garantizar
la
solvencia
de
estas
empresas
durante
esta
segunda
ola,
Santiago
Carbó,
director
de
estudios
financieros
de
Funcas,
propone
que
siga
fluyendo
la
financiación,
pero

solo
a
las
empresas
que
sean
viables
debido
a
la
“escasez
de
recursos”
.
“No
podemos
cometer
el
error
de
la
crisis
anterior
de
mantener
vivas
empresas
que
no
tenían
la
capacidad
de
sobrevivir”.
Según
Carbó,
no
fortalecer
ahora
al
sector
privado,
como

hacen
otros
países
como
Alemania,
debilitará
la
posición
de
las
compañías
españolas
cuando
la
crisis
haya
pasado.
“Las
empresas
que
reciban
menos
ayudas
que
sus
rivales
en
otros
países
van
a
estar
en
una
desventaja
competitiva.
No
solo
a
corto
plazo,
sino
a
medio
y
largo
plazo”.

Más
allá
de
la
financiación,
Ramón
de
la
Sota,
de
Álvarez
&
Marshall,
ha
propuesto
que
las
pymes
acometan
cambios
en
su
estructura
o
en
su
modelo
de
negocio
para
sobrevivir
a
la
crisis.
El
directivo
opina
que
muchas
firmas
llevarán
a
cabo
una
reducción
de
costes
para
compensar
la
disminución
de
ingresos.
Y
eso
conllevará
despidos.
“Calculamos
que
a
partir
de
enero
y
febrero
va
a
haber
muchos
anuncios
de
ERE.
Sería
muy
oportuno
por
parte
del
Gobierno
si
va
a
haber
prórroga
a
los
ERTE”.

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