El valor de la casa amarilla

La
presencia
del

Madrid

requería
un
protocolo
elegante.
Unai
Emery
se
vistió
de
traje
y
corbata
ante
los
muchachos
de
Zidane.
Hasta
la
fecha,
el
técnico
de
Hondarribia
se
situaba
en
el
banquillo
enfundado
en
un
chándal
que
le
permitía
gesticular
con
comodidad.
La
americana
no
cambió
el
hábito
ni
el
carácter
hiperactivo
del
preparador
vasco
en
la
banda,
que
contrastaba
con
el
flemático
Zizou.


Emery
ha
caído
de
pie
en
La
Cerámica
.
La
pretendida
aspiración
del
propietario
Roig
ha
sido
siempre
que
el
equipo
sea
competitivo,
con
gusto
por
el
juego
y
en
el
que
tenga
cabida
la
cantera,
piedra
angular
para
que
la
entidad
sea
sostenible.
Y
Emery
está
consiguiendo
que
el

Villarreal

sea
reconocible
por
su
estilo
y
con
una
amplia
presencia
de
jugadores
de
la
casa,
como
Trigueros,
Moi
Gómez,
Pedraza,
el
capitán
Mario
y
los
internacionales
Gerard
Moreno
y
Pau
Torres,
nacido
en
Vila-real.
Los
seis
formaron
de
inicio

ante
el
Madrid
.
En
la
segunda
mitad
se
sumaron
Yeremi
Pino
y
Chukwueze
y
resultaron
protagonistas
en
la
mejoría
amarilla.

No
fue
el
inicio
esperado
para
el
Villarreal.
Apenas
alcanzado
el
segundo
minuto,
el
Madrid
se
adelantaba
en
el
marcador
por
mediación
de
Mariano
en
una
acción
polémica.
Carvajal
intentó
un
pase
con
Lucas
Vázquez
como
destinatario.
El
esférico,
interceptado
por
Pedraza,
no
llegó
al
gallego,
que
parecía
que
se
encontraba
en
posición
de
fuera
de
juego,
como
así
lo
hizo
saber
el
juez
de
línea,
que
levantó
la
bandera
tan
rápidamente
como
la
bajó.
Hernández
Hernández
dejó
seguir
la
jugada
de
la
que
varios
jugadores
amarillos
se
desentendieron.
Y
que
concluyó
en
el
gol
del
Madrid
ante
las
protestas
de
los
locales.

La
respuesta
del
Villarreal
fue
tibia,
con
un
despliegue
correcto
y
sin
picante.
Hasta
el
final
del
primer
acto
el
partido
cayó
en
la
indefinición,
alternando
ambos
equipos
la
posesión
sin
apenas
asomarse
a
las
áreas
de
Asenjo
y
Courtois,
con
mucho
trabajo
con
los
pies
para
dar
salida
al
juego
y
sin
utilizar
el
palentino
ni
el
belga
las
manos,
sin
un
disparo
entre
los
tres
palos
que
descontar
en
los
primeros
45
minutos
salvo
el
remate
de
Mariano
al
inicio
que
puso
en
ventaja
al
Madrid.

Todo
cambió
en
los
segundos
45
minutos.
El
Villarreal
dio
un
paso
adelante.
Pero
a
Emery
le
parecía
insuficiente
e
introdujo
dinamismo
y
desborde
con
la
entrada
de
Estupiñán,
Chukwueze
y
Yeremi
Pino.
Este
último,
a
sus
18
años,
es
la
última
joya
de
la
cantera
amarilla,
talento
canario.
Ocho
jugadores
de
la
casa
jugaron
ante
el
Madrid
y
dos
de
ellos
resultaron
protagonista
en
el
empate.
Chukwueze
fue
objeto
de
un
penalti
que
transformó
Gerard
Moreno.
“En
la
segunda
mitad
dimos
un
paso
adelante
y
pudimos
llevarnos
la
victoria.
El
punto
es
meritorio.
Seguimos
en
la
misma
línea”,
comentó
al
final
el
delantero
catalán
que
suma
cinco
tantos.

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