Bildu asume sin contestación su giro de 180 grados

Mertxe Aizpurua y Arnaldo Otegi entran a la sala de prensa de su sede en San Sebastián.

Mertxe
Aizpurua
y
Arnaldo
Otegi
entran
a
la
sala
de
prensa
de
su
sede
en
San
Sebastián.
JAVIER
HERNÁNDEZ

Ni
pintadas,
ni
bronca
ni
contestación
interna.

La
izquierda
abertzale

está
encajando
en
Euskadi
sin
demasiadas
estridencias
el
nuevo
papel
que
sus
diputados
están
jugando
en
Madrid.

Su
posición
favorable
a
aprobar
las
cuentas
del
Estado

que,
además
de
las
partidas
que
han
propuesto
para
evitar
desahucios
o
incentivar
a
varios
sectores
económicos,
también
servirá
para
financiar
la
Casa
del
Rey,
la
permanencia
de
la
Guardia
Civil
en
Euskadi,
o
para
continuar
las
obras
del
demonizado
tren
de
alta
velocidad,
no
está
generando
una
oleada
de
contradicciones
en
el
seno
de
la
coalición.
Un
giro
de
180
grados
en
pragmatismo,
no
así
en
torno
a
los
mínimos
éticos
que
exige
el
resto
de
partidos,
que
los
herederos
de
Herri
Batasuna
han
dado

desde
que
Sortu
fuera
legalizada

en
2012
y
se
integrara
en
Bildu.

“De
haber,
habrá
críticas
y
debate
cuando
se
someta
a
la
militancia
el

a
los
Presupuestos
del
Estado,
como
hubo
cuando
se
consultó
los
de
Navarra,
pero
en
EH
Bildu
sabemos
que
la
partida
es
otra”,
aseguran
fuentes
oficiales
del
partido.
La
Mesa
Política
de
la
formación
se
reunirá
de
forma
ordinaria
este
lunes
en
su
sede
de
Donostia
para
elaborar
la
propuesta
a
sus
bases
en
torno
a
las
cuentas
del
Estado.
Sin
embargo,
de
momento,
frente
a
las
críticas
internas
y
externas
que
ha
provocado
el
acuerdo
con
Bildu
en
el
PSOE,
y
entre
el
PSOE
y
Podemos,

los
seguidores
de
Otegi
han
acabado
por
aceptar
que
para
ganar
hay
que
ser
influyentes,
también
en
Madrid

y
eso
supone
dejarse
pelos
en
la
gatera.

Pero
eso
no
quiere
decir
que
sus
bases
no
necesiten
una
partitura
interna
para
digerirlos.
La
secuencia
de
mensajes
tras
el
anuncio
del
coordinador
general
de
EH
Bildu
de
apoyarlos,
es
elocuente.
Otegi
anunció
el
pasado
11
de
noviembre
que
Bildu
votaría

a
los
Presupuestos
Generales
del
Estado.
Tan
solo
24
horas
después,
el
secretario
general
de
Sortu,
la
primera
fuerza
de
la
coalición,
Arkaitz
Rodríguez,
declaró
en
un
rifirrafe
con
una
parlamentaria
del
PNV
en
el
Parlamento
vasco:
“Nosotros
vamos
a
Madrid
a
tumbar
ese
régimen”.

En
un
mensaje
en
clave
interna,
Rodríguez
dejó
claro
para
su
parroquia
el
terreno
de
juego
y,
de
paso,
marcó
distancias
con
el
partido
de
Andoni
Ortuzar:
“Vosotras
habéis
ido
y
vais
a
Madrid
a
mendigar
TAV
(Tren
de
Alta
Velocidad)
y
vacaciones
fiscales.
Nosotros
vamos
a
Madrid
a
arrancar
derechos
sociales
y
laborales.
Vosotros
habéis
ido
a
Madrid
durante
décadas
a
sostener
el
régimen
en
beneficio
de
unos
poquitos
de
los
vuestros,
nosotros
vamos
a
Madrid
a
tumbar
definitivamente
ese
régimen
en
beneficio
de
las
mayorías
y
de
los
pueblos”.

Sortu
ya
se
deshizo
de
su
disidencia.
La
decisión
de
incorporarse
en
2012
a
la
coalición
EH
Bildu
con
Eusko
Alkartasuna,
Alternatiba
y
al
principio,
también
Aralar,
-que
después
de
disolvió-
hizo
que
en
torno
a
un
15%
o
20%
de

la
militancia
se
agrupara
en
torno
a
ATA
-siglas
de
amnistía
y
libertad
en
euskera

al
no
aceptar
la
voluntad
mayoritaria
de
usar
exclusivamente
las
vías
políticas
y
tampoco
la
de
diluir
en
la
coalición
parte
de
su
pasado,
incluidas
las
reclamaciones
tradicionales
de
amnistía
para
el
colectivo
de
presos.

Y
desde
entonces
ha
iniciado
una
carrera
en
la
que
ha
avanzado
más
en
pragmatismo
que
en
romper
con
su
pasado.
Sigue
sin
sumarse
al
suelo
ético
exigible
a
todos
los
partidos
que
el
Parlamento
vasco
ratificó
con
los
votos
del
PNV,
PSE
y
PP
en
2013

y
que
se
basaba
en
reconocer
“la
injusticia
de
la
violencia”,
del
daño
causado
y
la
dignidad
de
las
víctimas.
Aunque
ha
dado
pasos
en
esa
dirección,
el
reconocimiento
de
que
matar
estuvo
mal,
es
todavía
uno
de
sus
déficits.
EH
Bildu
ha
criticado
incluso
con
dureza
los
ataques
a
la
casa
de
la
secretaria
general
del
PSE,
Idoia
Mendia
o
el
más
reciente
a
la
tienda
de
la
madre
del
líder
de
Vox
Santiago
Abascal
en
Amurrio
(Álava),
pero
en
ese
proceso
todavía
sigue
sin
condenar
la
violencia
y
no
alza
la
voz
contra
los
homenajes
en
la
vía
pública
a
los
presos
de
ETA
que
abandonan
la
cárcel.

La
voluntad
de
ser
un
actor
político
en
los
parlamentos
en
los
que
están
es
una
decisión
orgánica
inapelable.
La
aprobación
de
los
Presupuestos,
si
finalmente
se
produce,
será
el
final
de
un
proceso
que
en
el
caso
del
Congreso
de
los
Diputados
comenzó
con
la
moción
de
censura
a
Rajoy,
continuó
con
el
apoyo
a
los
denominados
viernes
sociales
en
los
que
el
Consejo
de
Ministros
aprobaba
decretos
de
marcado
carácter
social,
y
se
ha
extendido
también
a
Navarra
con
la
aprobación
de
sus
propios
presupuestos.
Una
acción
política
que
a
punto
estuvo
hace
dos
años
de
fraguar
en
un
apoyo
a
los
Presupuestos
del
PNV
y
del
PSE
en
Euskadi,
pero
al
final
se
frustró.

En
ese
proceso
de
búsqueda
de
mayorías
para
lograr
sus
objetivos
se
enmarca

la
alianza
estratégica
firmada
con
Esquerra
Republicana
de
Cataluña
,
que
le
otorga
además
un
componente
simbólico
de
alianza
entre
dos
comunidades
con
lazos
históricos.
En
la
conferencia
política
del
pasado
19
de
septiembre,
el
propio
Arkaitz
Rodríguez
explicó
a
sus
fieles
que
“la
soberanía
está
ligada
a
la
democracia,
a
la
justicia,
a
la
libertad
y
al
bienestar”.
Han
asumido
sin
estridencias
que
es
compatible
el
discurso
de
la
construcción
social
y
del
logro
de
beneficios
sociales
para
quienes
sufren
las
consecuencias
de
la
crisis,
con
el
de
“tumbar
el
régimen”.
Ahora
hace
falta
que
lo
entienda
el
electorado.

Leave a Reply