Fusiones como escudos defensivos

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos

El
gobernador
del
Banco
de
España,
Pablo
Hernández
de
Cos

Las
entidades
financieras
vieron
que
esta
crisis
podía
ser
su
oportunidad
para
expiar
los
pecados
del
pasado
y
mejorar
su
maltrecha
reputación.
Llegaban
con
capital
suficiente
y
estaban
dispuestos
a

establecer
moratorias
en
el
pago
de
créditos

y
ofrecer
préstamos
con
avales
del
ICO.
Pese
a
ser
un
Gobierno
de
izquierdas,
la
sintonía
con
Moncloa
es
buena
y
pusieron
sus
enormes
maquinarias
comerciales
a
trabajar,
animando
a
la
plantilla
a
no
dejar
tirados
a
los
clientes.
Hasta
ahora
han
ayudado
a
1,5
millones
de
clientes
demorándoles
el
pago
de
los
préstamos
y
han
cerrado
800.000
operaciones
con
avales
del
ICO,
según
la
patronal
bancaria
AEB.

Pero
la
crisis
se
está
prolongando
y
los
bancos
empiezan
a
dar
muestras
de
agotamiento;
temen
lo
peor,
la

llegada
de
alta
morosidad
en
2021.

“El
año
que
viene
no
será
bueno:
los
beneficios
serán
bajos
por
los
impagados
y
por
los
tipos
negativos.
Y
2022
es
un
misterio”,
admite
un
ejecutivo.

El
supervisor
también
cree
que
vendrán
curvas
y
les
ha
abroncado
en
público
por
reducir
las
provisiones
en
septiembre.
La
obsesión
del
Banco
de
España
es
que
la
crisis
económica
no
se
convierta
en
otra
crisis
financiera
y
el
camino
son
las
fusiones.
Hay
tres
procesos
abiertos:
CaixaBank-Bankia,
Unicaja-Liberbank
y
BBVA-Sabadell,
algo
que
no
había
sucedido
nunca.
Son
escudos
ante
la
crisis.
Mientras
tanto,
otros
bancos
se
están
reestructurando
con
muchos
despidos
y
cierres
de
oficinas.

El
supervisor
está
convencido
de
que
la
baja
rentabilidad
hunde
sus
acciones
en
Bolsa
(aunque
la
limitación
de
repartir
dividendos
tampoco
les
ayuda)
y
que
si
siguen
así
no
cubrirán
el
riesgo
de
los
créditos,
algo
que
puede
afectar
a
su
solvencia.
Las
fusiones
también
les
anima
en
Bolsa
(reducir
plantilla
siempre
ha
gustado
a
los
inversores).
Por
otro
lado,
estos
movimientos
pueden
crear
entidades
de
relevancia
europea,
dispuestas
a
jugar
fuerte
si
alguna
vez
se
completa
la
unión
bancaria
y
son
atractivas
las
uniones
transfronterizas.

Pero
las
cifras
de
despidos
que
se
manejan
son
tan
altas

(podrían
echar
a
unos
20.000
trabajadores
en
plena
crisis)

que
se
puede
volver
contra
de
su
reputación.
Las
entidades
esperan
que
no
lleguen
escándalos
porque
los
empleados
de
banca
son
los
más
indemnizados.
“El
problema
está
en
los
trabajadores
de
hoteles
y
restaurantes”,
dicen
desde
alguna
entidad
y
es
cierto.
Pero
tienen
más
riesgos:
la
exclusión
financiera
del
mundo
rural,
abandonar
a
los
clientes
de
rentas
bajas
por
ser
menos
rentables
y
a
los
mayores
por
la
transformación
digital.
Veremos
si
los
bancos
salen
con
su
reputación
reforzada
de
la
pandemia.

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