Pepe Álvarez: “La Administración no ha tenido capacidad de gestión en la crisis”

El
congreso
de
UGT
en
el
que

Pepe
Álvarez

(64
años,
Belmonte
de
Miranda,
Asturias)
iba
a
renovar
su
mandato
al
frente
del
sindicato
o
cederlo
estaba
previsto
para
esta
semana.
El
coronavirus
forzó
el
aplazamiento
a
mayo.
Álvarez
dice
que
no
ha
decidido
aún
si
sigue
porque
la
pandemia
ha
consumido
todo
su
tiempo.
Con
el
coronavirus,
los
agentes
sociales
han
mostrado
su
capacidad
de
acordar.
Álvarez
está
“satisfecho”
con
el
trabajo
hecho,
aunque
admite
que
estos
meses
han
desgastado
a
todos,
“también
a
los
sindicatos”.
Habla
bien
de

la
ministra
de
Trabajo,
Yolanda
Díaz:

“Expresa
de
manera
muy
fresca
alguna
de
las
cosas
que
pasan
en
el
país
y
eso
nos
ayuda
luego
con
el
conjunto
del
Gobierno”.
Con
José
Luis
Escrivá,
responsable
de
la
Seguridad
Social,
las
cosas
cambian.


Pregunta.

Usted
ha
dicho
que

llega
una
avalancha
de
despidos
con
la
segunda
ola,

Escrivá
publicó
datos
que
dicen
lo
contrario.


Respuesta.

Yo
hablaba
de
la
necesidad
de
reforzar
los
servicios
públicos.
Si
por
avalancha
se
entiende
que
habrá
muchas

empresas
que
van
a
ir
del
ERTE
al
ERE
,
creo
que
no.
Si
se
entiende
que
los
servicios
públicos
no
van
a
poder
dar
respuesta
a
esa
nueva
situación,
sí.
Hablaba
en
el
contexto
de
falta
de
recursos
en
los
servicios
públicos:
magistraturas,
Fogasa,
Seguridad
Social
o
SEPE.


P.

¿Hay
que
mantener
los
ERTE
después
del

31
de
enero
?


R.

En
septiembre
los
sindicatos
planteamos
que
no
hubiera
fecha
límite.
Es
absurdo.


P.

La
crisis
es
temporal
y
con
cambios
constantes
que
requieren
adaptación.

R.
Y
por
qué
no
lo
vamos
a
adaptar
sin
ponerle
fecha.
Eso
solo
tiene
inconvenientes.
Tienes
que
correr
para
renovar
la
fecha
y
como
lo
dejamos
para
los
últimos
días,
es
un
caos.
Genera
incertidumbre.
No
hay
ninguna
razón
para
que
un
empresario
quiera
mantener
una
empresa
zombi,
le
cuesta
dinero.
Ahora
vamos
a
una
renovación
para
ver
y
revisar
lo
que
ha
funcionado.
Y
algo
muy
importante,

la
Administración
tiene
que
tener
capacidad
para
analizar
los
ERTE

que
lleguen,
garantizar
que
no
hay
fraude.
Que
cuando
un
ERTE,
la
Inspección
evalúe
y
constate
que
lo
planteado
es
la
realidad.


P.

Ha
sugerido
dos
veces
que
la
Administración
no
ha
tenido
capacidad
de
respuesta
en
la
crisis.


R.

Si
hablamos
de
gestión,
por
supuesto
que
no.
La
propia
Administración
lo
reconoce
y
aunque
no
se
hubieran
producido
los
recortes
de
2008,
tampoco
la
hubiera
tenido.
Desde
el
punto
de
vista
de
la
gestión,
es
muy
difícil
tener
una
administración
que
pueda
dar
respuesta
a
lo
que
pasó
en
marzo
y
abril.
Ahora,
podríamos
haberla
dado
mejor
con
una
administración
como
corresponde.
En
Sanidad
y
Educación
hay
mucha
falta
de
personal.
La
Administración
General
del
Estado
está
bajo
mínimos.


P.

El
acuerdo
marco
de
negociación
colectiva
acaba
este
año.
¿Han
empezado
a
hablar?


R.

No,
cuesta
hablar
de
algo
que
no
sea
estrictamente
la
pandemia.
Pero
la
perspectiva
de
la
reconstrucción
del
país,
que
viene
de
los
fondos
europeos,
no
pasa
por
bajar
los
sueldos.


P.

¿Ni
por
la
moderación
salarial
con
el
alto
paro
previsto?


R.

Moderación
salarial
habrá,
claro.
Hemos
tenido
estos
tiempos.
Si
la
hacemos
por
un
año,
es
evidente
que
tendrá
en
cuenta
2021.
Estamos
firmando
ya
convenios
con
incrementos
del
1%
en
2021
y
el
1,5%
en
2022.

La
negociación
colectiva
no
se
detiene

por
que
no
hayamos
renovado
aún
el
acuerdo
marco.
Debería
valorarse
el
cumplimiento
del
anterior
y,
a
partir
de
ahí,
plantearnos
otro
para
los
próximos
tres
años,
en
el
que
en
2021,
efectivamente,
tiene
que
haber
una
situación
de
moderación
salarial,
que
nos
permita
avanzar
hacia
salarios
homologables
con
el
entorno
europeo,
y
a
partir
de
2022/23
continuar
con
la
senda
creciente
de
los
sueldos.


P.

Iban
a
retomar
la
negociación
para
derogar
la
reforma
laboral
a
la
vuelta
del
verano
y
todavía
no
han
empezado.


R.

No
podemos
obviar
lo
pasado
con
el
coronavirus
en
septiembre
y
octubre.
Y
no
quiero
engañar
a
nadie.
Tenemos
una
prioridad:
atender
las
necesidades
y
demandas
de
la
gente
en
la
pandemia.
Sabemos,
además,
que
para
ser
efectivos
hay
que
hacerlo
con
la
patronal.
Estamos
convencidos
de
que
si
se
introduce

el
elemento
reforma
laboral

en
medio
de
este
proceso
no
ayuda
a
mantener
una
situación
que
es
imprescindible
para
los
trabajadores
en
los
próximos
meses.
Eso
no
quiere
decir
que
renunciemos,
para
nada.


P.

¿Y
qué
le
parecen

las
disensiones
que
se
observan
en
el
Gobierno
sobre
la
reforma
laboral
?


R.

Nada
nuevo.


P.

Ahora
con
documentos.


R.

No
los
he
tenido.
Lo
importante
son
las
políticas
y
el
Gobierno
sabe
perfectamente
que
el
día
que
plantee
propuestas
como
algunas
que
hemos
leído
o
que
están
en
estudio,
se
acabó
el
buen
rollito
y
la
concertación.


P.

¿A
qué
se
refiere?


R.

Estamos
hablando
de
la
reforma
laboral.
Es
muy
difícil
poder
mantener
muy
buen

feeling

con
el
Gobierno
en
unas
cosas,
y
en
otras,
que
son
centrales,
mantener
una
situación
de
absoluta
discrepancia.
A
ver
si
se
va
acabar
el
buen
rollito
también
en
el
Gobierno.
Veo
complejo
que
el
PSOE,
que
se
presentó
a
las
elecciones
con
un
programa,
y
en
algunas
cosas
bastante
clarito
y
concreto
[en
referencia
a

la
derogación
de
“los
aspectos
más
lesivos
de
la
reforma
laboral”
],
y
que
forma
un
gobierno
con
Unidas
Podemos,
que
tiene
un
programa
más
determinado
y
clarito,
pueda
plantear
políticas
que
no
solo
no
van
a
aceptar
los
aspectos
que
plantean
sino
que
en
algunos
casos
pueden
ser
más
lesivos.
La
disyuntiva
de
los
fondos
europeos
es
cambio
de
modelo
productivo,
tecnológicamente
más
avanzado,
con
gente
más
formada
y
salarios
más
altos.
Eso
nos
va
a
llevar
a
más
estabilidad
y
a
que
esta
normativa
laboral
no
tenga
ningún
sentido.


P.

Dice
Escrivá
que
algún
ajuste
hay
que
hacer
en
pensiones.


R.

Sí,
hay
que

sacar
de
la
Seguridad
Social
los
gastos
que
no
le
corresponden
,
entre
17.000
y
21.000
millones
al
año.
Seguramente
habrá
que
subir
las
cotizaciones
y
destopar
paulatinamente
en
las
bases
máximas,
pero
ningún
otro
ajuste.
Los
problemas
de
la
Seguridad
Social
son,
en
este
orden:
pagos
indebidos,
bajada
de
salarios
y
pandemia.


P.

También
se
plantea
retrasar
la
edad
real
de
jubilación.


R.

Si
retrasar
la
edad
de
jubilación
es
castigar
a
las
personas
en
desempleo
que
no
tienen
otra
opción
para
trabajar,
vamos
a
estar
en
contra.
Y
esa
es
la
inmensa
mayoría
de
las
personas
que
se
jubilan
de
forma
anticipada.

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