El Gobierno se garantiza con ERC los Presupuestos de una legislatura

El
Gobierno
del
PSOE
y
Unidas
Podemos
se
ha
asegurado
ya
con
sus
socios
de
la
investidura
los
apoyos
para
sacar
adelante
sus
primeros
presupuestos
del
Estado,
el
instrumento
que
garantiza
la
estabilidad
para
lo
que
queda
de
legislatura.
Las
ultimas
cuentas
aprobadas
en
España
datan
de
2018,
desde
entonces
se
han
tenido
que
prorrogar.

Los
155
escaños
de
la
coalición
más
el
“preacuerdo”
alcanzado
con
ERC,
que
hoy
debe
ratificar
su
ejecutiva
,
y
los
apoyos
anunciados
por
el
PNV
y
Bildu
suman
179
votos,
tres
más
que
la
mayoría
absoluta.

Y
aún
se
negocian
más
adhesiones.
Ciudadanos
pactó
este
martes
alguna
enmienda
con
el
PSOE
pero
reiteró
su
incompatibilidad
con
ERC
y
Bildu
para
respaldar
el
presupuesto.

Los
últimos
presupuestos
generales
del
Estado
se
aprobaron
en
junio
de
2018,
unos
días
antes
de
la
moción
de
censura
que
acabó
con
el
Gobierno
de
Mariano
Rajoy
y
que
situó
a
Pedro
Sánchez
en
La
Moncloa.
Las
cuentas
de
un
Ejecutivo
del
PP
están
prorrogadas
desde
entonces
ante
las
dificultades
que
han
tenido
los
distintos
gobiernos
para
recabar
los
apoyos
necesarios
en
un
parlamento
muy
fragmentado.
Hace
casi
dos
años,
el
proyecto
redactado
entonces
por
el
PSOE
con
Podemos
fue
boicoteado
en
el
trámite
de
enmiendas
a
la
totalidad
por
la
derecha
y
los
nacionalistas
catalanes.
Ese
hecho
precipitó
unas
elecciones
anticipadas
y
causó
más
inestabilidad
política.


Ese
panorama
parece
haber
cambiado
radicalmente
ahora
.
Los
presupuestos
del
Estado
para
2021,
que
consolidan
el
resto
de
la
legislatura
para
el
primer
Gobierno
de
coalición
de
la
reciente
etapa
democrática
“van
por
buen
camino”.
Esta
afirmación
de
la
titular
de
Hacienda
y
portavoz
del
Ejecutivo,
María
Jesús
Montero,
tras
el
Consejo
de
Ministros
de
este
martes
ya
no
es
solo
un
pronóstico
sino
una
certeza.
Se
sustenta
en
los
pactos
generales
entre
el
PSOE
y
Unidas
Podemos
junto
a
otros
acuerdos
parciales
con
los
socios
de
la
moción
de
censura
y
de
la
investidura.

El
Congreso
vivió
así
este
martes
una
frenética
jornada
de
negociaciones
entre
los
socios
habituales
y
esporádicos
del
Ejecutivo,
Cada
uno
intentó
demostrar
sus
poderes
de
negociación
y
disuasión
a
la
hora
de
conseguir
logros
para
sus
respectivos
intereses,
ideológicos
o
territoriales.
Hubo
acuerdos,
preacuerdos
y
pactos
firmados,
algunos
aparentemente
incompatibles
entre
sí.

ERC,
que
tiene
13
diputados
en
la
Cámara,
fue
el
último
grupo
parlamentario
tras
el
PNV
y
EH
Bildu
en
anunciar
su
apoyo
al
proyecto
de
Ley
de
Presupuestos,
pero
el
que
decantó
finalmente
la
balanza
ideológica
de
esas
cuentas
hacia
la
izquierda
y
los
nacionalistas
frente
a
la
opción
tanteada
por
el
PSOE
hacia
el
centro
con
Ciudadanos.

La
decisión
de
Bildu
(cinco
diputados),
PNV
(seis)
y
ERC
de
acelerar
su
disposición
a
respaldar
en
público
y
en
apenas
24
horas
los
presupuestos
tiene
mucho
que
ver
con
el
marcaje
contra
Ciudadanos,
según
fuentes
directas
de
la
negociación.
“Nuestra
urgencia
por
disparar
primero
ha
sido
para
romper
cuanto
antes
la
cintura
a
Ciudadanos
y
evitar
la
presión
que
eso
nos
causaba
y
las
tentaciones
hacia
el
centro
del
PSOE”,
reconocen
fuentes
de
la
dirección
de
esos
partidos.
La
coalición
del
PSOE
y
Podemos
con
sus
155
escaños,
más
los
votos
del
PNV,
ERC
y
EH
Bildu,
ya
llega
a
179
votos
a
favor
de
los
presupuestos,
tres
más
que
la
mayoría
absoluta,
y
aún
podrían
agregar
seis
más
con
los
tres
de
Más
País
y
Compromís,
y
los
del
Partido
Regionalista
de
Cantabria,
Teruel
Existe
y
Nueva
Canarias.

El
portavoz
parlamentario
de
la
formación
republicana,
Gabriel
Rufián,
solo
quiso
anticipar
este
martes
en
el
Congreso
que
su
grupo
había
alcanzado
“un
principio
de
acuerdo”
con
el
Ejecutivo
para
preservar
el
pronunciamiento
formal
que
se
producirá
en
la
mañana
de
este
miércoles,
cuando
a
partir
de
las
9.30
se
reuna
en
Barcelona
la
ejecutiva
de
ERC.
A
continuación
el
líder
de
ERC,
Pere
Aragonés,
y
Rufián
desde
Madrid,
ratificarán
el
acuerdo
y
aportarán
algunas
novedades
a
las
enmiendas
ya
cerradas
el
lunes
en
una
reunión
en
la
capital
entre
delegaciones
de
ambas
partes.

En
esa
cita,
en
la
que
participaron
por
un
lado
miembros
de
la
Consejería
de
Hacienda
catalana,
del
grupo
parlamentario
y
del
partido
de
ERC,
y,
por
otro,
la
titular
del
Ministerio,
y
los
máximos
responsables
del
PSOE
en
el
Congreso,
Adriana
Lastra
y
Rafael
Simancas,
se
cuadraron
los
cuatro
puntos
básicos
para
englobar
al
partido
republicano
en
el
bloque
en
favor
de
los
presupuestos.

La
enmienda
más
relevante
es
la
que
“devolverá
la
plena
autonomía
a
la
Generalitat
de
Cataluña
para
gestionar
sus
gastos”,
según
ERC.
Lo
que
Rufián
catalogó
como
“el
fin
del
155
financiero
aplicado
por
el
Gobierno
de
Mariano
Rajoy
y
el
ministro
Cristóbal
Montoro
a
Cataluña”
y
con
el
que
entiende
que
“se
acaba
con
la
tutela
y
los
abusos
del
Ministerio
de
Hacienda
contra
la
economía
catalana”.

El
Gobierno
catalán
considera
cercenada
su
independencia
financiera
desde
que
en
2015
el
Ejecutivo
central,
presidido
entonces
por
Rajoy,
aplicó
una
serie
de
controles
a
sus
disposiciones
de
fondos
para
evitar
que
se
destinasen
a
fines
independentistas.
Esos
controles
sobre
ingresos
y
gastos
fueron
previos
a
la
aplicación
del
artículo
155
de
la
Constitución
con
el
que
se
intervino
al
ejecutivo
catalán
tras
el
referéndum
independentista
de
octubre
de
2017.
El
Gobierno
central
actual
ya
levantó
alguna
de
esas
restricciones
cuando
llegó
al
poder
hace
dos
años,
pero
no
sobre
el
control
de
los
gastos.

El
portavoz
de
ERC
agregó
a
ese
apartado
de
las
cesiones
arrancadas
en
esta
negociación
la
ampliación
de
la
moratoria
del
pago
de
los
autónomos
a
la
Seguridad
Social
hasta
marzo
de
2021,
un
trimestre
más,
y
con
el
compromiso
de
alargarlo
más
tiempo.
En
Cataluña,
recordó
Rufián,
el
98,9%
de
las
empresas
son
pymes
y
autónomos.

“El
paraíso
fiscal
de
Madrid”

ERC
destacó
que
había
logrado
que
el
Ejecutivo
central
apoye
la
creación
de
un
comité
bilateral
para
el
estudio
de
una
“reforma
fiscal
total,
justa
y
progresiva”.
Y
ahí
es
donde
se
ha
incluido
un
grupo
de
trabajo
sobre
un
impuesto
más
progresivo
para
las
grandes
fortunas
y
“acabar
con
el
dumping
fiscal
de
facto
y
con
el
paraíso
fiscal
montado
por
la
derecha
en
la
Comunidad
de
Madrid”.
El
partido
republicano
e
independentista
catalán
reclama
hace
tiempo
un
mismo
impuesto
de
Patrimonio
para
toda
España
para
acabar
y
“armonizar”
las
diferencias
actuales
entre
territorios.

La
tercera
reclamación
pactada
por
ERC
consiste
en
la
liquidación
de
la
deuda
existente
en
las
becas
de
Educación
desde
2015
a
2020.
Rufián
destacó
que
el
objetivo
de
ERC
en
esta
negociación
era
“ser
útiles”
más
que
demostrar
su
independentismo.
El
dirigente
republicano
fue
cauto
para
no
hablar
aún
de
acuerdo
definitivo
pero
no
ocultó
que
las
posiciones
están
más
que
cercanas.

Fuentes
de
ERC
admiten
que
en
estos
últimos
días,
además
de
negociar
con
el
sector
socialista
del
Gobierno,
también
habían
mantenido
contactos
frecuentes
con
PNV
y
Bildu,
por
intereses
comunes
y
para
presionar
al
PSOE
e
“invalidar
a
Ciudadanos
en
la
ecuación”
de
los
posibles
socios.


El
PNV,
sin
embargo,
maneja
su
propio
estilo
en
este
tipo
de
procesos
negociadores,

en
los
que
tiene
mucha
experiencia.
Su
portavoz
en
la
Cámara,
Aitor
Esteban,
también
quiso
comparecer
este
martes
en
el
Congreso
para
oficializar
su
satisfacción
por
el
acuerdo
trabado
“a
uña
de
caballo”
por
su
partido
y
por
haber
incorporado
al
proyecto
de
cuentas
públicas
del
Estado
la
mitad
de
sus
85
enmiendas
planteadas.

Esteban
y
el
PNV
también
han
celebrado
reuniones
y
contactos
a
varias
bandas
y
de
hecho
el
lunes
perfiló,
a
las
2.30
de
la
madrugada
y
por
teléfono,
el
pacto
de
la
enmienda
definitiva
con
la
ministra
de
Defensa,
Margarita
Robles,
para
que
ese
Ministerio
facilite
la
cesión
para
usos
urbanísticos
al
Ayuntamiento
de
San
Sebastián
de
los
terrenos
que
ocupan
ahora
los
cuarteles
de
Loyola
en
una
ciudad
con
graves
problemas
y
carencias
por
falta
de
espacio
para
urbanizar.
El
Ayuntamiento
tendrá
que
dar
a
cambio
a
Defensa
terrenos
en
otra
zona
para
la
construcción
de
sus
cuarteles.

El
pragmatismo
del
PNV

Pragmático
como
siempre,
Esteban
enumeró
una
serie
de
inversiones
y
acuerdos
sobre
la
energía
eólica,
los
centros
tecnológicos
y
hasta
la
supresión
de
13
pasos
a
nivel
ferroviarios.
Pero
concedió
que
ante
un
Congreso
cada
vez
más
fragmentado
es
más
complejo
su
trabajo
que
nunca:
“Todas
las
negociaciones
en
las
que
he
estado
han
sido
diferentes,
con
circunstancias
diferentes,
y
en
cada
momento
hay
que
saber
qué
es
lo
importante
y
lo
posible”.

Lo
que
no
quiso
reconocer
Esteban
es
que
la
privilegiada
interlocución
con
los
Gobiernos
centrales
del
PNV
se
pueda
ver
ahora
relegada
por
la
irrupción
de
EH
Bildu
como
otro
socio
potencial,
al
menos
para
algunos
asuntos,
como
se
ha
observado
con
la
polémica
enmienda
sobre
la
prohibición
de
los
desahucios
hasta
2023.
Un
resquemor
que

admitió
el
presidente
del
PNV,
Andoni
Ortuzar.

Todas
estas
posiciones,
pero
en
especial
la
de
ERC,
encendieron
este
martes
los
ánimos
de
los
responsables
de
Ciudadanos,
que
intentaron
mantener
unas
horas
más
la
incógnita
de
su
voto
el
jueves
de
la
semana
que
viene
en
el
pleno
en
el
que
todos
los
partidos
tendrán
que
pronunciarse
sobre
el
resultado
de
estas
negociaciones
sobre
las
enmiendas
parciales
al
presupuesto.

El
portavoz
adjunto
de
Ciudadanos,
Edmundo
Bal,
compareció
también
para
explicar
que
su
partido
había
firmado
una
transacción
con
el
PSOE
para
la
creacción
de
la
tarjeta
sanitaria
única
en
toda
España.
Bal
no
quiso
aceptar
la
realidad
del
inminente
acuerdo
del
Gobierno
con
ERC
y
retó
a
esa
formación
a
votar
su
enmienda.
ERC
no
mostró
ninguna
inquietud
ante
ese
emplazamiento.

Ciudadanos
pretende
estirar
al
máximo
su
negociación
para
presentarse
como
un
partido
rentable
en
el
centro
del
tablero
político,
también
pensando
como
ERC
en
la
próxima
campaña
de
las
elecciones
catalanas
del
14
de
febrero.
Pero
en
Ciudadanos
ya
empiezan
a
asumir
que
el
Gobierno
de
Pedro
Sánchez
y
Unidas
Podemos
ha
tomado
partido
por
la
vía
de
asociarse
con
el
PNV,
ERC
y
Bildu
y
que
entonces
no
podrán
encontrar
refugio
siquiera
en
la
abstención
y
acabarán
en
el
bando
del
no
con
PP,
Vox
y
JuntsxCat.

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