Las redes sociales reflejan cómo la pandemia ha perjudicado la salud mental de los usuarios

Las
redes
sociales
se
han
convertido
ya
en
un
repositorio
que
guarda
cómo
los
ciudadanos
están
viviendo
momentos
históricos.
En
el
caso
de
la
pandemia,
han
servido
de
desahogo
para
millones
de
usuarios
que
las
han
utilizado
para
compartir
sus
inquietudes,
preocupaciones
y
malestar
ante
una
situación
tan
dramática
e
incierta.
Basándose
en
esta
idea,
varios
equipos
del
MIT
y
la
Universidad
de
Harvard
han
analizado
las
conversaciones
que
se
han
publicado
durante
estos
meses
para
saber
cómo
se
ha
visto
afectada
la
salud
mental
de
los
usuarios.
Su
investigación,

publicada
en
el
Journal
of
Medical
Internet
Research
,
concluye
que
los
usuarios
hacen
más
referencias
a
su
ansiedad
y
hablan
más
de
suicidio
que
antes
del
coronavirus.

Esta
conclusión
encaja
también
con
la
percepción
que
los
psicólogos
tienen
sobre
las
consultas
que
han
hecho
sus
pacientes
en
lo
que
va
de
año.
Desde
que
comenzó
el
confinamiento,
las
consultas
más
habituales
que
tienen
los
profesionales
de
la
salud
mental
están
centradas
en
la
ansiedad,
la
gestión
del
duelo
y
los
problemas
de
pareja. “Hemos
visto,
sobre
todo,
dificultades
con
duelos,
por
el
fallecimiento
de
familiares
o
conocidos,
pérdida
de
trabajo
y
sentimientos
profundos
de
soledad”,
explica
Martín
Villanueva,
cofundador
de
iFeel,
una
de
las
aplicaciones
móviles
que
ofrecen
ayuda
psicológica.
Ante
las
recomendaciones
de
reducir
el
contacto
social
lo
máximo
posible,

el
uso
de
estas
apps
se
ha
disparado
.
Desde
marzo,
iFeel,
con
más
de
300.000
usuarios,
ha
notado
un
incremento
en
las
consultas
del
203%,
el
90%
de
ellas
procedentes
de
España.

Estos
cambios
en
las
necesidades
de
los
pacientes
se
ha
notado
en
las
redes.
Utilizando
técnicas
de
aprendizaje
automático
para
analizar
el
contenido
de
más
de
800.000
publicaciones,
los
investigadores
de
Harvard
encontraron
cambios
en
el
tono
y
el
contenido
del
lenguaje
que
los
ciudadanos
usaban
a
medida
que
avanzaba
la
primera
ola
de
la
pandemia,
de
enero
a
abril.
Su
análisis
reveló
varios
cambios
clave
en
las
conversaciones
sobre
salud
mental:
encontraron
un
aumento
general
de
referencias
a
la
ansiedad
y
el
suicidio.

“Descubrimos
que
surgieron
hilos
relacionados
con
el
suicidio
y
la
soledad.
La
cantidad
de
publicaciones
en
estos
grupos
se
duplicó
durante
la
pandemia
en
comparación
con
los
mismos
meses
del
año
anterior,
lo
cual
es
una
gran
preocupación”,
cuenta
Daniel
Low,
estudiante
de
posgrado
del
Programa
de
Biociencia
y
Tecnología
del
Habla
y
Audición
de
Harvard
y
el
MIT
y
autor
principal
del
estudio.
Aunque
los
autores
aclaran
que
no
pueden
señalar
a
la
pandemia
como
la
única
causa
de
los
cambios
lingüísticos
observados,
apuntan
que
hubo
un
cambio
mucho
más
significativo
durante
el
periodo
de
enero
a
abril
de
2020
que
en
los
mismos
meses
de
2019
y
2018, “lo
que
indica
que
los
cambios
no
pueden
explicarse
por
las
tendencias
anuales
normales”.

Utilizando
varios
tipos
de
algoritmos
de
procesamiento
del
lenguaje
natural,
los
investigadores
midieron
la
frecuencia
de
palabras
asociadas
con
temas
como
ansiedad,
muerte,
aislamiento
y
abuso
de
sustancias,
y
agruparon
las
publicaciones
en
función
de
las
similitudes
en
el
idioma
utilizado.
Encontraron
que
la
mayoría
de
usuarios
empezaron
a
hablar
sobre
la
covid-19
en
marzo,
pero
que
aquellos
que
decían
tener
ansiedad
por
la
salud
comenzaron
mucho
antes,
en
enero.
A
medida
que
avanzaba
la
pandemia,
el
lenguaje
utilizado
por
todos
los
usuarios
comenzó
a
parecerse
más.

El
análisis
también
reveló
el
impacto
del
coronavirus
en
las
personas
que
ya
padecían
algún
tipo
de
enfermedad
mental
antes
de
la
pandemia.
Los
grupos
de
salud
mental
afectados
más
negativamente
al
comienzo
de
la
pandemia
eran
los
relacionados
con
el
TDAH
y
los
trastornos
alimentarios.
Los
investigadores
plantean
la
hipótesis
de
que
sin
sus
sistemas
de
apoyo
social
habituales,
debido
a
la
cuarentena,
a
las
personas
que
padecen
esos
trastornos
les
resulta
mucho
más
difícil
controlar
sus
afecciones.
En
esos
grupos,
los
investigadores
encontraron
publicaciones
sobre
la
hiperconcentración
en
las
noticias
y
la
recaída
en
comportamientos
de
tipo
anorexia,
ya
que
otras
personas
no
monitoreaban
las
comidas.

Los
hallazgos
podrían
ayudar
a
los
profesionales,
e
incluso
a
los
responsables
de
las
distintas
redes
sociales,
a
identificar
y
ayudar
mejor
a
los
usuarios
que
estén
sufriendo
algún
tipo
de
problema
relacionado
con
la
salud
mental,
cuentan
los
investigadores. “Este
tipo
de
análisis
podrían
ayudar
a
los
proveedores
de
atención
de
salud
mental
a
identificar
los
segmentos
de
la
población
que
son
más
vulnerables
cuando
algo
grave
sucede,
como
una
pandemia
o
un
desastre
natural”,
cuenta
Low.

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