El Eibar pasa por encima de un Betis roto


Un
Eibar
formidable

pasó
por
encima
de
un
Betis
que
emite
señales
preocupantes.
Manuel
Pellegrini
se
enfrenta
a
un
reto
importante
en
su
carrera
deportiva
como
es
reanimar
a
un
equipo
ahora
totalmente
roto.
El
conjunto
vasco,
un
grupo
con
las
ideas
claras
y
muy
bien
trabajado
por
el
eterno
Mendilibar,
le
dio
un
soberano
repaso.
El
Betis
fue
un
alma
en
pena,
que
con
esta
derrota
se
coloca
a
dos
puntos
del
descenso
sin
ser
capaz
de
detener
la
sangría
que
le
golpea:
siete
derrotas
en
los
últimos
nueve
partidos.

Son
ya
23
los
goles

recibidos
por
este
Betis

y
lejos
de
suturar
la
herida
es
un
caladero
para
equipos
tan
bien
construidos
como
este
Eibar.
Un
conjunto
que
llegó
al
Benito
Villamarín
con
solo
seis
goles
a
favor
y
huérfano
de
Kike
García,
que
había
hecho
tres
de
ellos.
Un
equipo
en
el
sentido
pleno
de
la
palabra
que
sometió
al
Betis
a
una
tortura
con
una
presión
asfixiante,
una
buena
colocación
en
el
campo
y
la
pujanza
de
Gil
e
Inui.
El
Betis
también
le
abrió
el
camino
de
la
victoria
con
una
actuación
más
que
discreta.
El
grupo
de
Pellegrini
ya
ofreció
señales
muy
peligrosas
con
la
goleada
recibida
en
Bilbao.
El
Betis
fue,
en
definitiva,
un
juguete
en
manos
de
un
Eibar
que
pudo
conseguir
una
goleada
a
su
favor,
fallando
incluso
un
penalti
que
pudo
ser
el
0-3.
Robles
paró
el
lanzamiento
de
Enrich.

El
Eibar
dominó
desde
el
primer
minuto
y
el
Betis
solo
respiró
en
una
clara
ocasión
de
Tello
que
frustró
Dmitrovic.
Fue
la
única
opción
del
equipo
andaluz,
que
se
salvó
por
una
acción
del
VAR
tras
una
ingenuidad
de
Inui,
que
marcó
bajo
palos
cuando
el
remate
de
Gil
entraba
en
la
portería.
El
Betis,
un
flan,
concedió
el
remate
de
Muto
y
luego
Robles
hizo
un
penalti
absurdo
sobre
Correa.
Marcó
Burgos
y
el
Eibar
constató
su
superioridad
con
ocasiones
para
lograr
una
goleada.

Está
tan
apretada
esta
Liga
tan
peculiar
que
un
triunfo
dispara
las
expectativas
y
una
derrota
hunde
a
los
equipos
en
la
miseria.
Ganar
tres
puntos
produce
oscilaciones
de
vértigo,
con
lo
que
quizás
se
tapan
otros
muchos
análisis.
Lo
cierto
es
que
el
Betis
y
el
Eibar
llegaban
al
partido
en
la
zona
baja
de
la
clasificación,
pero
con
el
deseo
de
lograr
un
triunfo
que
los
colocara
en
una
zona
mucho
más
cómoda.
En
este
Betis
tan
irregular,
ahora
sin
Bravo
y
Canales,
regresó
Fekir
para
conducir
al
grupo
que
comanda
Pellegrini
a
la
senda
de
las
buenas
actuaciones.
El
Eibar,
con
el
sevillista
Gil
en
el
Villamarín
y
muy
poco
gol
sin
Kike
García,
ansiaba
su
momento
ante
un
rival
capaz
de
lo
mejor
y
de
lo
peor.

Las
sensaciones
que
ofreció
el
Betis
fueron
las
propias
de
un
equipo
en
caída
libre.
Fekir
y
Guardado
notaron
la
inactividad
al
regresar
tras
sus
respectivas
lesiones,
sin
que
ningún
futbolista
tuviera
la
jerarquía
suficiente
para
superar
la
presión
de
un
atrevido
Eibar.
De
hecho,
el
conjunto
vasco
fue
mucho
mejor
que
el
Betis
en
un
primer
tiempo
desolador
de
los
locales,
maniatados
por
un
rival
al
que
le
faltó
colmillo.
Con
Diop
y
Expósito
mandando
en
el
centro
del
campo,
al
Betis
le
costaba
un
mundo
sacar
el
balón
de
atrás.
El
equipo
verdiblanco
solo
fue
capaz
de
superar
al
organizado
Eibar
en
una
ocasión,
cuando
a
los
20
minutos
Guido
envió
un
medido
pase
a
Tello,
que
se
quedó
solo
ante
Dmitrovic.
El
paradón
del
portero
serbio
asentó
a
su
equipo,
con
las
ideas
mucho
más
claras
que
este
Betis
al
que
Pellegrini
no
hace
reaccionar.
El
conjunto
andaluz
se
salvó
gracias
a
la
intervención
del
VAR.
El
Eibar
aprovechó
la
enésima
pérdida
en
la
salida
de
balón
del
Betis
para
que
Diop
enviara
un
balón
al
área
muy
bien
rematado
por
Gil.
Inui
remachó
sobre
la
línea
de
gol
una
pelota
que
entraba
y
su
egoísmo
se
llevó
por
delante
a
su
equipo.
El
japonés
marcó
tras
un
milimétrico
fuera
de
juego
y
el
Betis
se
salvó.
No
obstante,
su
juego,
su
ritmo
y
su
falta
de
intensidad
anticipaban
lo
peor
en
verdiblanco.

El
Eibar
encontró
premio
a
su
superioridad
con
un
gol
de
Muto
después
de
una
trabajada
acción
de
estrategia.
El
gol
descompuso
al
Betis,
un
equipo
enfermo,
envuelto
en
un
laberinto
desde
que
Canales
se
rompió
con
la
selección
española.
El
segundo
tiempo
de
los
de
Pellegrini
fue
una
demostración
de
incapacidad
ante
un
Eibar
que
lo
golpeó
sin
remisión.
Robles
hizo
un
penalti
absurdo
y
Burgos
cerró
el
partido.
El
propio
Burgos
y
Gil
tuvieron
opciones
de
hacer
más
goles
e
incluso
Robles
le
detuvo
un
penalti
a
Enrich.
El
Betis
fue
prácticamente
incapaz
de
tirar
sobre
la
meta
de
Dmitrovic,
rendido
a
la
superioridad
de
este
Eibar
tan
estupendo.

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