El hombre fuerte de Orban en Bruselas dimite tras participar en una orgía en un bar gay en pleno toque de queda

El
europarlamentario
húngaro
Szájer
József,
del
partido
ultraconservador
Fidesz,
uno
de
los

hombres
fuertes

del
primer
ministro
Viktor
Orbán
en
Bruselas,
fue
sorprendido
el
pasado
viernes
por
la
policía
en
una
orgía
en
un
bar
gay
en
el
centro
de
la
capital
europea.
Con
toda
Bélgica
sufriendo
uno
de
los
encierros
más
duros
de
la
UE,
la
policía
irrumpió
de
madrugada,
durante
el
toque
de
queda,
en
el
primer
piso
del
local
ubicado
en
una
calle
adoquinada
a
un
paso
de
la
Grand
Place.
Los
agentes
se
encontraron
una
orgía
de
25
personas,
la
mayoría
hombres,
muchos
de
ellos
desnudos.
Entre
los
presentes,
según
ha
avanzado
este
martes
el
diario

La
Dernière
Heure,

se
encontraban
el
eurodiputado,
además
de
varios
diplomáticos.

El
miembro
del
Parlamento
Europeo,
que
es
uno
de
los
ideólogos
de
un
partido
cuyos
postulados
son
acusados
de
homofobia,
habría
intentado
escapar
colgándose
de
una
cañería
del
edificio, según
recoge
la
Fiscalía,

pero
fue
atrapado
por
la
policía.
Los
presentes
fueron
interrogados
y
multados
por
incumplir
la
estricta
normativa
de
confinamiento
que
rige
en
estos
momentos
en
el
país,
cuya
capital
alberga
la
sede
de
las
instituciones
de
la
UE.
Los
agentes
también
habrían
encontrado
estupefacientes
en
la
escena.

Este
lunes,
József
ha
emitido
un
comunicado
en
el
que
confirma
que
estaba “presente”
en
una “fiesta
privada”
el
pasado
viernes,
en
la
que
irrumpió
la
policía. “No
consumí
drogas”,
ha
asegurado. “Según
la
policía,
encontraron
una
pastilla
de
éxtasis,
pero
no
es
mía,
no

quién
ni
cómo
fue
colocada”.

El
europarlamentario
József
fue
uno
de
los
fundadores
del
partido
Fidesz,
al
que
pertenece
el
primer
ministro
de
Hungría,
Viktor
Orbán.
Y
presentó
su
dimisión
el
domingo
al
presidente
del
Parlamento
Europeo,
David
Sassoli,
en
un
giro
que
nadie
podía
explicarse
entonces,
ya
que
aún
se
desconocía
el
suceso.
Al
presentar
su
renuncia
el
domingo,
József,
de
59
años,
aseguraba
que
era
fruto
de “una
larga
reflexión”,
pero
no
hizo
referencia
al
episodio.
Se
especuló
con
que
quizá
podría
tener
que
ver
con
el
bloqueo
que
mantiene
el
gobierno
de
su
país
a
la
aprobación
del
fondo
de
recuperación
europeo,
algo
que
negó,
según
recogió
el
medio
Hungary
Today.

Este
martes,
ante
las
evidencias
que
han
ido
publicando
los
medios
belgas
a
lo
largo
de
la
jornada,
el
ya
exparlamentario
ha
emitido
un
comunicado. “Lamento
profundamente
haber
violado
las
restricciones
de
la
covid”,
asegura
en
él. “Fue
irresponsable
por
mi
parte.
Estoy
preparado
para
pagar
la
multa
que
se
me
imponga”.
Su
declaración
deja
clara
que
su
renuncia
al
acta
de
eurodiputado
es
una
forma
de
asumir
responsabilidades “políticas
y
personales”. “Pido
disculpas
a
mi
familia,
a
mis
colegas,
a
mis
votantes.
Les
pido
que
evalúen
mi
paso
en
falso
sobre
el
trasfondo
de
30
años
de
dedicado
y
duro
trabajo.
El
traspié
es
estrictamente
personal,
yo
soy
el
único
que
tiene
la
responsabilidad.
Les
pido
a
todos
que
no
lo
extiendan
a
mi
patria,
o
a
mi
comunidad
política”.

József
es
considerado
como
una
de
las
personas
más
influyentes
de
Hungría,
con
una
larga
trayectoria
política
y
más
de
15
años
como
eurodiputado.
Participó
al
principio
de
su
carrera
en
la
transición
de
Hungría
en
1989
y
llegó
a
ser
en
2004
vicepresidente
del
grupo
parlamentario
del
Partido
Popular
Europeo. Su
esposa,
Tünde
Handó,
una
reconocida
jurista
con
la
que
lleva
casado
desde
1981
y
con
quien
tiene
una
hija,
accedió
este
año
al
Tribunal
Constitucional
de
Hungría.

Su
partido,
y
también
el
de
Orbán,
está
bajo
la
lupa
de
Bruselas
por
su
creciente
deriva
autoritaria.
La
resistencia
de
su
gobierno
a
la
aprobación
del
fondo
de
recuperación
pactado
en
julio
por
los
líderes
europeos
tiene
que
ver
con
su
rechazo
a
un
mecanismo
que
vincula
el
reparto
de
los
fondos
con
el
respeto
al
Estado
de
Derecho
en
el
país.
El
partido
Fidesz
tiene
también
una
dura
postura
frente
a
la
comunidad
LGTBI.
József,
doctor
en
derecho,
fue
uno
de
los
autores
de
la
polémica
constitución
húngara
de
2010,
criticada
por
los
activistas
de
derechos
humanos
por
crear
un
ambiente
hostil
hacia
este
colectivo.

Hace
solo
un
par
de
semanas
el
Ejecutivo
de
Orbán
propuso
una
enmienda
a
la
Constitución
que
establece
que
los
niños
deben
crecer
en
una
familia
heterosexual
y
cristiana.
También
presentó
un
proyecto
de
ley
para
que
solo
puedan
adoptar
las
parejas
casadas,
evitando
así
que
lo
hagan
los
solteros
homosexuales. “Las
nuevas
y
modernas
tendencias
ideológicas
de
Occidente
ponen
en
peligro
el
derecho
de
los
niños
para
su
sano
desarrollo”,
llegó
a
declarar
la
ministra
de
Justicia
del
país.

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