Reivindiquemos más a un gigante: Smokey Robinson

Hace
unas
semanas
vi
en
Movistar+
un
documental
sobre
la
historia
de
Motown,
la
gran
discográfica
de
soul
de
Detroit.
Laureado
por
la
crítica
cinematográfica,

Hitsville:
The
Making
of
Motown

es
un
repaso
al
origen
y
desarrollo
de
uno
de
los
sellos
más
importantes
de
la
música
estadounidense.
Desde
sus
comienzos
como
un
pequeño
estudio
en
un
suburbio
de
la
ciudad
en
1958
hasta
su
traslado
a
Los
Ángeles
a
principios
de
los
años
70
como
un
gigante
discográfico,
cuando
engloba
decenas
de
sellos,
marca
la
pauta
de
un
sonido
propio
y,
en
parte,
será
el
principio
de
un
lento
declive
por
las
ideas
imperiales
con
el
cine
del
jefe
Berry
Gordy
Jr.,
haciendo
que
pierda
fuerza

una
casa
musical
que
iluminó
tanto
a
la
cultura
norteamericana
durante
la
década
de
los
60
y
70
.

Lamento
no
estar
de
acuerdo
con
las
reseñas
leídas:
el
documental,
aun
teniendo
con
mucho
ritmo
y
gran
material
de
archivo,
es
una
hagiografía
en
la
que
se
intuye
la
mano
controladora
de
Berry
Gordy
Jr,
el
capo
detrás
de

Motown
.
El
tipo
que
levantó
Motown
con
calidad,
visión
comercial,
pero
también
puño
de
hierro
y
sobre
el
que
pesan
muchas
sombras
sobre
su
control
férreo
y
explotación
de
estrellas,
entre
ellas,
Diana
Ross,
la
gran
voz
detrás
de
The
Supremes
y
su
mujer.
Las
apariciones
de
Berry
Gordy,
canalizando
casi
todo
el
documental,
son
sonrojantes
por
momentos.
Un
encantador
de
serpientes
que
cuenta
su
versión
de
los
hechos.

Al
menos,

Hitsville:
The
Making
of
Motown

sirve
para
poner
en
valor
una
figura
capital
para
el
sello
del
“sonido
de
la
joven
América”:
Smokey
Robinson.
Pieza
fundamental
para
el
despegue
de
Motown,
Robinson
aparece
en
el
documental
entrevistado
y
charlando
en
varias
ocasiones
con
Berry
Gordy
Jr.
A
diferencia
de
otras
estrellas,
Robinson
y
él
conservan
amistad.
Su
presencia
permite
recordarnos
que
este
cantante,
compositor,
productor,
arreglista
e
incluso
ejecutivo
-llegó
a
ser
vicepresidente
de
la
compañía-
es
una
de
las
voces
más
autorizadas
de
la
música
norteamericana.

Smokey Robinson & The Miracles. Robinson es el tercero empezando por la izquierda.

Smokey
Robinson
&
The
Miracles.
Robinson
es
el
tercero
empezando
por
la
izquierda.

Fue
el
cerebro
detrás
de
muchos
éxitos
de
Motown,
un
sello
que
comenzó
recolectando
talento
en
clubs
e
iglesias
de
Detroit.
Robinson
fue
un
compositor
que
destacó
dentro
de
un
equipo
de
lujo
de
compositores:
Mickey
Stevenson,
Norman
Whitfield,
Clarence
Paul,
el
equipo
formado
por
Brian
Holland,
Lamont
Dozier
y
Edward
Holland
Jr
o
el
propio
Berry
Gordy
Jr.
Un
auténtico
todoterreno
de
Motown,
visto
casi
como
un
hombre
renacentista
por
su
capacidad
para
desprender
talento
y
captarlo
en
los
demás,
tanto
que,
como
se
dice
en
el
documental,
llegó
un
momento
que
se
convirtió
en
un
“entrenador
de
talentos”.
No
fueron
talentos
sin
más.
Hablamos
del
hogar
de
Marvin
Gaye,
The
Marvelettes,
The
Supremes,
Martha
Reeves
and
the
Vandellas,
Four
Tops,
The
Temptations,
The
Jackson
5,
Stevie
Wonder,
Mary
Wells…

Pilotando
por
encima
de
todos
ellos,
estaba
Smokey
Robinson,
un
músico
respetado
y
admirado
por
todos,
que
instaló
una
marca
en
Motown.
La
marca
Smokey
Robinson
consistían
en
esas
canciones
de
inyección
directa,
que
entraban
acelerando
de
cero
a
100.
La
marca
de
la
nueva
música
negra
salida
en
la
ciudad
del
motor
en
los
agitados
años
sesenta.
Una
marca
que
es
especialmente
visible
en
The
Miracles,
el
grupo
que
lideró
y
que
consiguió
un
éxito
fulgurante.
Publicado
en
1960,

Shop
Around

fue
el
primer
disco
de
éxito
con
un
millón
de
ventas
de
Motown
y
detrás
está
la
marca
de
Robinson.
Como
sería
su
labor
e
ingeniería
sonora
que
en
1965
The
Miracles
fueron
el
primer
grupo
de
la
compañía
en
cambiar
su
nombre
cuando
lanzaron
su
álbum

Going
to
a
Go-Go
.
Pasarían
a
llamarse
Smokey
Robinson
&
the
Miracles.

El
despegue
histórico
de
Motown
no
podría
haber
sido
sin
él,
aunque
luego
fuera
eclipsado
por
el
talento
descomunal
y
las
ganas
de
exploración
de
Marvin
Gaye
y
Stevie
Wonder.
Aparte
de
su
trabajo
en
The
Miracles,
Robinson
no
dejó
de
ser
un
productor
y
compositor
de
éxitos
para
otros
nombres
del
sello.
Mary
Wells,
The
Temptations,
Brenda
Holloway,
Four
Tops,
The
Marvelettes
o
el
propio
Marvin
Gaye
se
beneficiaron
de
su
trabajo.

Ahora
que
cada
vez
quedan
menos
leyendas
en
vida
estaría
bien
recordar
la
labor
de
Smokey
Robinson,
todavía
vivo.
En
Estados
Unidos
ha
recibido
todos
los
honores
y
muchos
músicos
de
distintas
generaciones
reconocen
su
legado.
En
España
es
casi
imposible
que
su
nombre
salga
a
relucir
entre
las
grandes
figuras
de
Motown
como
Marvin
Gaye,
Michael
Jackson,
Supremes
o
Stevie
Wonder.
Y,
sin
embargo,
está
a
la
altura
de
todos
ellos.
Está
a
la
altura
de
los
más
grandes
de
la
música
popular.
Un
gigante
que
conviene
ser
reconocido
siempre
que
se
pueda.

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