“Si quisiera estar en Facebook solo para hablar con mi abuela, debería poder hacerlo”

Desde
el
punto
de
vista
de
Or
Lechner
las
tareas
de
recopilación
de
datos
en
.nternet
no
son
muy
distintas
de
la
actividad
pesquera:
“Si
un
pescador
daña
el
entorno
de
alguna
manera,
tal
vez
cazando
demasiados
peces
en
muy
poco
tiempo,
se
perjudicará
a

mismo
y
al
resto
de
pescadores.
En
la
próxima
temporada
no
podrán
salir
a
pescar”,
explica
el
fundador
de
Luminati,
una
startup
que
se
precia
de
pescar
datos
de
forma
ética,
durante
su
intervención
en
el

WebSummit
,
que
se
celebra
estos
días
en
Lisboa
y
de
forma
virtual.
“Si
dañamos
el
ecosistema,
toda
la
industria
se
verá
dañada”.

El
evento,
considerado
el
mayor
del
mundo
en
el
sector
tecnológico,
está
siendo
un
goteo
de
expertos
que
advierten
de
los
riesgos
que
entrañaría
que
en
esta
industria
siga
reinando
la
misma
idiosincrasia.
“La
pregunta
no
es
quién
tiene
tus
datos.
Es
quién
los
controla”,
razona
Cindy
Cohn,
directora
ejecutiva
de

Electronic
Frontier
Foundation
.
“La
mayoría
del
tiempo,
tenemos
nuestros
datos,
pero
no
tenemos
el
control:
podemos
perderlo
de
un
solo
clic”.
Para
Cohn,
especializada
en
derechos
digitales,
recuperar
ese
dominio
exige
poder
ir
más
allá
de
hacer
clic
en
un
acuerdo.
“Hay
que
cambiar
algunas
reglas
y
algunos
modos
en
que
se
construye
la
industria”.

Lenchner
apuesta
por
una
aproximación
distinta
al
modo
de
tomar
las
decisiones.
Su
pequeño
test
para
saber
cuándo
está
actuando
de
forma
ética
en
sus
negocios
es
“eliminar
el
factor
dinero”:
“Piensa
que
no
vas
a
ganar
nada,
pero
tampoco
vas
a
perder
dinero
y
todo
se
vuelve
mucho
más
obvio”.
En
su
opinión,
esta
postura
garantiza
coherencia
en
el
modo
de
actuar,
aunque
se
esté
en
un
mercado
internacional: “Para
lo
ético
no
hay
fronteras.
No
puedes
decidir
ser
ético
en
un
continente
y
en
otro
no.
Cuando
tienes
un
estándar
no
estás
atado
a
un
país:
es
global”.

Cohn,
por
su
parte,
aboga
por
un
cambio
que
también
debe
venir
desde
fuera.
“Tenemos
que
combinar
esto
con
leyes
y
políticas
que
liberen
ese
espacio”,
señala.
La
líder
de
la
Electronic
Frontier
Foundation,
que
este
año
cumple
tres
décadas
defendiendo
la
libertad
de
expresión
y
la
privacidad
digital,
se
muestra
optimista
ante
el
surgimiento
de
empresas
que
se
presentan
como
alternativas
a
las
grandes
tecnológicas
y
defienden
otras
prácticas.
Pero
sabe
que
el
cambio
llegará
lentamente.
“Hay
esfuerzo
para
crear
alternativas
en
casi
todos
los
espacios,
pero
no
creo
que
vayan
a
ser
capaces
de
competir
con
las
grandes
empresas”,
admite.

Su
receta
para
la
lenta
transformación
de
este
ecosistema,
pasa
por
la
interoperabilidad
de
unas
y
otras
plataformas,
de
manera
que
el
usuario
puede
utilizar
las
partes
que
le
interesen
en
cada
una,
sin
necesidad
de
registrarse
en
todos
sus
servicios
y
aceptar
las
condiciones
que
estos
implican.
“Si
quiero
ir
a
Facebook
solo
para
hablar
con
mi
abuela
y
no
quiero
que
el
resto
de
mi
red
social
esté
ahí,
debería
ser
capaz
de
hacerlo.
Hay
infinidad
de
maneras
tecnológicas
de
lograrlo.
Pero
el
ecosistema
impide
esto”.
Su
consejo
para
las
empresas
que
buscan
hacerse
un
hueco
a
la
sombra
de
los
gigantes
de
la
era
digital
es
que
apoyen
estas
vías
de “compatibilidad
competitiva”,
de
manera
que
los
usuarios
puedan
ir
decidiendo
acercarse
a
ellas
sin
hacer
grandes
renuncias. “Alguien
se
va
a
comer
el
almuerzo
de
esos
tipos
grandes.
Puede
que
tarde
un
poco,
pero
mejor
estar
preparados,
porque
va
a
ocurrir”.


El
capítulo
europeo

Precisamente
Facebook
se
hizo
hueco
en
los
titulares
por
enésima
vez
durante
los
últimos
meses
a
raíz
de
la
exigencia
de
Irlanda
de
que
la
plataforma

cesase
las
transferencias
de
datos
personales

de
usuarios
europeos.
Según
explica
Helen
Dixon,
comisaria
del
departamento
de
protección
de
datos
de
Irlanda,
durante
su
intervención
en
el
WebSummit,
esta
orden
se
apoya
en
las
leyes
de
protección
de
datos
europeas,
que
establecen
que
los
datos
no
pueden
dejar
la
región,
a
menos
que
se
transfieran
a
un
tercer
país
que
asegura
una
protección
equivalente.

¿Hay
solución?
¿Tendrá
Facebook
que
traer
sus
servidores
a
Europa?
¿Optará
por

abandonar
la
región
?
Dixon
opina
que
todas
las
partes
implicadas
deben
trabajar
para
buscar
un
escenario
viable
que
además
desbroce
el
camino
para
otras
compañías
que
puedan
verse
en
la
misma
situación,
y
habla
de
dos
posturas
enfrentadas.
Una
mitad
defiende
que
sencillamente
es
necesario
reformar
las
leyes
de
vigilancia
y
privacidad
estadounidenses,
y
la
otra
asegura
que
la
Unión
Europea
está
poniendo
la
barra
tan
alto
que
va
a
acabar
como
una
isla
en
la
que
las
exigencias
son
simplemente
muy
altas
para
que
las
empresas
sigan
operando.
“Donde
quiera
que
esté
la
realidad
entre
esas
dos
posturas,
lo
que
está
muy
claro
es
que
la
solución
no
va
a
venir
de
las
empresas
o
de
autoridades
de
protección
de
datos
como
mi
departamento.
La
solución
sólo
puede
venir
de
los
reguladores”.

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