El Atlético resiste el asedio del Barcelona y jugará la final de la Supercopa femenina

Cuando se trata de un Atlético de Madrid – Barcelona, el clásico del fútbol femenino español, no se puede hablar de favoritas. Más aún con un título a la vista. Las blaugranas llegaban a la Supercopa como el equipo más en forma, con pleno de victorias en las 11 primeras jornadas de la Liga Iberdrola, con 62 goles anotados por solo dos en contra, una barbaridad. Por su parte, el Atlético no se está encontrando en esta temporada, quintas fuera de los puestos Champions, pero mantienen el espíritu competitivo que las ha convertido en uno de los mejores equipos de Europa.

Las rojiblancas lucharon y consiguieron llevar a su rival hasta el punto de los penaltis, tras 120 minutos aguantando con todo (1-1). En la lotería de los 11 metros, la meta Lindahl, la figura del partido, solo concedió un tanto y las suyas consiguieron el pase a la final de la Supercopa (3-1) que se jugará el próximo sábado en el mismo estadio, los Juegos del Mediterráneo de Almería (20.00, Teledeporte), y en la que se medirán al Levante. Es la primera derrota del Barcelona en esta temporada impoluta hasta el momento.

Sánchez Vera se reestrenaba en el banquillo del Atlético tan solo 24 horas después de que el club despidiera a Dani González. El técnico dispuso un equipo preparado para resistir las embestidas de las blaugranas, consciente de que necesitaría de la máxima concentración para aguantar el más que posible asedio. Con Ludmila aislada en la punta del ataque, las colchoneras achicaban aguas en el primer tiempo y Lindahl tuvo que lucirse para evitar que Jenni Hermoso abriese el marcador. La sensación al descanso era de que el Barcelona había dominado claramente, pero perdonando demasiado.

El segundo tiempo comenzó con un cambio de actitud de las rojiblancas, que decidieron salir de la cueva para ir a buscar al Barcelona en su propio campo. Amanda Sampedro y Deyna Castellanos comenzaron a sumarse al ataque, provocando algunos cortocircuitos en la salida de balón de las de Lluis Cortés. Tras 20 minutos de toma y daca, el encuentro dio un vuelvo cuando la árbitro señaló el punto de penalti por unas manos de Andrea Pereira. Van Dongen se encargó de lanzar la pena máxima, engañando a Sandra Paños, para marcar con el primer tiro a puerta del Atlético en el partido.

Con el marcador en contra por primera vez en esta temporada, las blaugranas sacaron su orgullo interior para encerrar al Atlético y comenzar con un asedio por tierra, mar y aire. Todas se acordarán del gran encuentro de Lindahl, imperial en sus salidas por alto y con unos reflejos felinos. La sueca negó a Graham, la mejor de las blaugranas, que conseguía desbordar por banda una y otra vez. La colegiada del encuentro no vio dos muy posibles penaltis a favor del Barcelona, uno en cada parte.

Cuando el Atlético ya acariciaba la final del sábado, Alexia Putellas se negó a darse por vencida. La mítica capitana blaugrana tiró un caño en la frontal y recibió la falta que ella misma se encargó de convertir con un lanzamiento muy ajustado al palo de la portera. Era el minuto 90 y el empate calló como un jarro de agua fría en el banquillo de Sánchez Vera, que mandó a las suyas atrás para aguantar hasta llegar a la prórroga. En el tiempo extra, el cansancio se hizo notar en ambos equipos, pero fue el Barcelona quien más buscó evitar los penaltis. Alexia tuvo en sus botas el tanto de la victoria en el minuto 119, pero Lindahl volvió a aparecer para negarle el gol.

En la tanda de penaltis, las jugadoras del Barcelona fallaron tres penas máximas, dos a los palos y otra detenida por Lindahl. Las rojiblancas, aunque comenzaron la tanda con el fallo de Diallo, se repusieron y Guagni anotó ante Sandra Paños el gol de la victoria.

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