El BBVA empeora sus previsiones para España por la tercera ola y retrasa a 2022 un rebote más potente

Trabajadores de un bar limpian de nieve la terraza de un local en Madrid, este domingo.
Trabajadores de un bar limpian de nieve la terraza de un local en Madrid, este domingo.Rodrigo Jiménez / EFE

España se ha adentrado ya en el esperado año del rebote. Gobierno y servicios de estudios coinciden por unanimidad en que 2021 será un ejercicio de robusto crecimiento. La pregunta clave, que marcará cuánto se tardará en recuperar los niveles precrisis, es cuánto será capaz de remontar la economía. Los expertos de BBVA Research enfrían las perspectivas a corto plazo, pero las elevan a medio término. En un informe sobre la situación de España presentado este jueves rebaja cinco décimas sus expectativas para este curso, bastante menos optimistas que el Ejecutivo de Pedro Sánchez: calculan que el PIB crecerá un 5,5% en 2021, muy por debajo del 9,8% que predice el Gobierno. Sin embargo, ven un horizonte más despejado conforme pasen los meses, cuando las vacunas cumplan su labor inmunizadora y los contagios remitan: el crecimiento será del 7% en 2022.

Pese a que en España la movilidad no está sufriendo restricciones tan severas como meses atrás, la entidad ve un efecto negativo adicional en el mal momento de muchos de los socios comerciales clave, con países como Alemania, Bélgica y Holanda extendiendo los confinamientos por el deterioro de sus indicadores sanitarios. Un empeoramiento de la actividad en el conjunto de la eurozona durante el final de 2020 que no descartan se extienda a la primera parte de este año. “El efecto de las restricciones adoptadas para evitar una mayor propagación de la Covid-19 y el agotamiento de algunas de las políticas públicas de demanda presionan a la baja a la actividad”, advierten desde la entidad.

Hasta ahora, casi todas las previsiones, tanto de grandes organismos internacionales como la OCDE y el FMI, como de casas de análisis, situaban en este año el grueso del rebote, y auguraban que este iría perdiendo fuerza en los años siguientes hasta que las tasas de crecimiento se estabilizasen progresivamente a cotas más normales, abandonando la extrema volatilidad en que se mueven ahora. Los expertos del BBVA contradicen esa tesis: creen que, dado que la recuperación está siendo “más lenta de lo esperado” este año, el gran acelerón empezará a vislumbrarse en la segunda parte de 2021 “gracias al impacto positivo del avance en el proceso de vacunación, la implementación de nuevas medidas de impulso fiscal y monetario, y la elevada capacidad de producción que hay sin utilizar”, y aprovechando esa inercia, tomará vuelo definitivamente en 2022, que será el gran año de la remontada para España, con un avance del PIB del 7%.

Para este 2020 recién terminado, los analistas del banco fijan la caída en el 11%, cinco décimas por debajo de su anterior augurio, y muy similar al 11,2% que espera el Gobierno. Tras el cambio está el sorprendente rebote del tercer trimestre, que hizo añicos los números más conservadores de todos los observadores.

El próximo dato que servirá para testar la salud de la economía española llegará este 29 de enero con la publicación de las cifras del cuarto trimestre por parte del Instituto Nacional de Estadística. Tanto la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), como la vicepresidenta económica Nadia Calviño, y sobre todo, el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, han hecho públicas previsiones de crecimiento positivo, apoyándose sobre todo en las afiliaciones a la Seguridad Social. El BBVA, sin embargo, apuesta por un estancamiento. Su informe concluye que la actividad apenas habría variado en el cuarto trimestre de 2020, penalizado por una posible caída del consumo privado y por una corrección a la baja de la inversión compensada por la fortaleza del consumo público y de las exportaciones.

El gran riesgo, como era de esperar, sigue siendo el sanitario. “Existe incertidumbre sobre cuándo se alcanzará el nivel de inmunidad de rebaño y si durará en el tiempo”, aseguran los economistas. Los primeros compases de la campaña de vacunación han demostrado que la capacidad para inmunizar a la población dista mucho de ser homogénea en Europa, “lo que llevaría a una recuperación desigual”, según el BBVA. Al otro lado de la balanza, los fondos europeos tendrán un efecto creciente en el tiempo, del 1,5% del PIB de promedio por año según sus cálculos, aunque ve necesario detallar lo antes posible las inversiones que se llevarán a cabo. “Existe incertidumbre sobre la rapidez con la que se ejecutarán los proyectos y cuáles serán sus consecuencias sobre la capacidad de crecimiento del país”, alerta.

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