El Gobierno francés, reticente a la compra de Carrefour

Un ciclista pasa ante una tienda Couche-Tard en Montreal (Canadá).
Un ciclista pasa ante una tienda Couche-Tard en Montreal (Canadá).CHRISTINNE MUSCHI / Reuters

El Gobierno francés no ve con buenos ojos la oferta de compra del gigante de la distribución galo Carrefour por parte del canadiense Couche-tard, que el miércoles lanzó una oferta de compra “amistosa” por valor de 16.000 millones de euros (unos 20.000 millones de dólares). Para París, la operación tiene riesgos tanto en materia de seguridad alimentaria de Francia como en empleos —Carrefour es el principal empleador privado del país— en momentos en que la pandemia de coronavirus ha demostrado las fragilidades en estos dos campos.

“Carrefour es una empresa muy fuerte y confío plenamente en que pueda mejorar y desarrollar un nuevo modelo de distribución, pero que Carrefour sea comprado por una empresa extranjera supondría una gran dificultad para nosotros”, dijo el ministro de Economía, Bruno Le Maire, este jueves durante un evento organizado por la agencia Reuters. La víspera, ya se había declarado “a priori, no favorable” a una operación confirmada por las dos partes pero que todavía está en fase “preliminar”, de acuerdo con ambos grupos.

La ministra francesa de Trabajo, Elisabeth Borne, fue más explícita aún al declarar también este jueves abiertamente su “oposición” a la propuesta canadiense, que ha realizado una oferta “no vinculante” de compra a 20 euros por acción, cerca de un 30% más del valor de los títulos del grupo francés al cierre de los mercados el martes, lo que sitúa el valor de la multinacional francesa en unos 16.200 millones de euros.

Soberanía alimentaria

Según Borne, la compra podría poner en cuestión una estrategia de la cadena francesa que no solo es garante de la soberanía alimentaria del país, sino que supone además una fuente clave de trabajo para los franceses, ya que Carrefour es el primer empleador privado de Francia: de los 320.000 asalariados que la cadena gala tiene en todo el mundo, más de 100.000 trabajan en Francia. Una cifra que triplica a la cadena canadiense, que suma 130.000 empleos nacionales e internacionales.

Carrefour es además es una fuente de empleo importante para los jóvenes, los más afectados por la crisis provocada por la pandemia, recordó Borne. La compañía se ha comprometido “a contratar este año a 15.000 jóvenes, así que asegurarse que esta estrategia no es puesta en peligro por un nuevo accionariado me parece muy importante”, explicó la responsable de Empleo en la cadena Europe1. A ello se une, agregó, la cuestión de la soberanía alimentaria, un aspecto que la pandemia de coronavirus ha puesto especialmente de relieve. “La estrategia de Carrefour, que trabaja con productores y agricultores locales es algo cuya importancia hemos visto durante la crisis sanitaria. El grupo tiene un papel muy importante en nuestra seguridad alimentaria”, sostuvo.

Le Maire ya había lanzado similares argumentos la víspera, al convertirse en la primera voz —y una de las principales en la materia— del Gobierno francés en manifestar las reticencias a la operación. “Carrefour es el primer empleador privado de Francia y un eslabón esencial en la seguridad alimentaria de los franceses. (…) Desde ese punto de vista, ‘a priori’ no soy favorable a la idea de que Carrefour pueda ser comprado por un competidor extranjero”, resumió.

La Agencia France Presse, que dice haber tenido acceso a correos internos de Carrefour, asegura que el grupo galo está dispuesto a “examinar el proyecto” canadiense porque considera que le permitiría la “aceleración del desarrollo del grupo”. Por el momento no está claro si los reparos manifestados por el Ejecutivo de Emmanuel Macron frenarán los planes.

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