Renault eleva hasta los 3.000 millones de euros su plan de reducción de costes hasta 2025

El camino de Renault para volver a la rentabilidad será mucho más duro de lo que anunció en mayo pasado. El grupo francés, propietario de las marcas Renault, Dacia, Lada y Alpine, ha anunciado su intención de lograr una reducción de costes de 3.000 millones de euros hasta 2025, cuando prevé haber reducido su capacidad de producción un 20%, desde los 3,9 millones de vehículos actuales hasta los 3,1 millones. Luca de Meo, su consejero delegado, ha reiterado la necesidad de cambiar el paso del conglomerado automovilístico para dejar de lado el volumen y dar paso al valor y ha entonado el mea culpa: “Fallamos en el pasado o si no no estaríamos en la actual estación”.

La reducción de costes afectará a todos las partes vinculadas con la producción de vehículos. Habrá una consistente reducción de capacidad que se centrará en India, América Latina y Corea del Sur, acorde con la nueva distribución de mercados pactada con Nissan y Mitsubishi. La intención es aprovechar el mayor margen de negocio que continúa ofreciendo Europa (el 70%) y de ahí que en los planes iniciales del grupo figure reforzar las plantas de España, Rumania, Turquía y también Marruecos, precisamente los países con menor costes laborales.

En una conferencia, Luca de Meo ha evitado desvelar dónde se realizarán esos recortes y ha pedido paciencia para desvelar qué centros se verán más afectados “por respeto a nuestros grupos de interés y especialmente a nuestros trabajadores”. El grupo ya avanzó su intención de recortar su plantilla en más de 14.000 personas, si bien entonces el recorte objetivo era de 2.000 millones anuales en 2022. Ese paso intermedio se ha retrasado un año, hasta 2023, pero también se ha elevado hasta los 2.500 millones de euros.

La intención es reducir unos 600 euros el coste de fabricar cada vehículo, lo que pasa por optimizar el uso de los centros de producción, que parten del 70% actual hasta un 120% dentro de cinco años. La estrategia de De Meo en Renault se asemeja a la que llevó a cabo con éxito en Seat: elevar el precio de venta del vehículo medio para que cada uno de ellos aporte más margen al grupo. Y eso pasará por una reconfiguración de la relevancia que el grupo da a cada segmento.

Los dos tipos de coches más pequeños, que actualmente ofrecen el 70% de la rentabilidad del grupo, perderán protagonismo en 2025 hasta el 50%. Los segmentos más grandes, que tienen mayor capacidad de ofrecer beneficios, deberá pasar de su actual aportación del 15% a un 40%. En paralelo, el grupo reducirá la complejidad de su sistema reduciendo a la mitad las plataformas para fabricar vehículos (de seis a tres) y los tipos de motores que impulsarán sus vehículos (de ocho a cuatro).

En la carrera que el grupo plantea iniciar ahora, su marca franquicia Renault jugará un rol relevante. Será su punta de lanza en la electrificación de su catálogo y aprovechará sus motorizaciones híbridas ya existentes para mantener la transición hacia una reducción de emisiones que, según ha señalado De Meo, este año están en línea para cumplir los objetivos de la UE.

La hoja de ruta presentada este jueves es el gran encargo que debía asumir el italiano Luca de Meo cuando decidió tomar las riendas del grupo francés. A partir de este programa de desarrollo, además del nuevo reparto de mercados decidido dentro de la alianza con Nissan y Mitsubishi, Renault debe intentar recuperar posición de mercado, rentabilidad y dar valor a unas acciones que han sufrido una caída sostenida desde los primeros meses de 2018.

Leave a Reply