Los agentes sociales exigen a Calviño margen para negociar las reformas prometidas a Bruselas

Nadia Calviño, vicepresidenta tercera del Gobierno, este viernes.
Nadia Calviño, vicepresidenta tercera del Gobierno, este viernes.MINISTERIO DE ASUNTOS ECONÓMICOS / Europa Press

El Gobierno ha presentado este viernes a los sindicatos y los empresarios, con la fanfarria de las grandes ocasiones y con siete ministros en liza, la friolera de 170 reformas que van a acompañar a los proyectos españoles para gastar los fondos europeos, una de las claves de la salida de la crisis, de la legislatura y de la política económica de los próximos tiempos. Los agentes sociales, sin embargo, fruncieron el ceño porque detrás del humo de esas 170 reformas siguen sin tener pistas acerca de las dos que de veras les importan: la laboral y la de pensiones. Exigen, especialmente los sindicatos, margen para negociar esas dos reformas antes de que lleguen a Bruselas. Pero ese margen apenas existe: patronos y representantes de los trabajadores no han visto papeles hasta ahora y el Gobierno se comprometió a mandarlas a la Comisión Europea antes del final de enero, admiten en La Moncloa. Los sindicatos amagan incluso con movilizaciones, en el primer gesto hostil para la paz social en mucho tiempo.

“Necesitamos conocer la orientación de las reformas”, ha lamentado a la salida el secretario general de UGT, Pepe Álvarez. “No se ha entrado al detalle”, ha apuntado el presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva. Temerosos de que lo que se mande a Bruselas ate las mesas de negociación del diálogo social, los agentes sociales exigen al Ejecutivo que deje margen para las conversaciones.

“No vamos a asumir los compromisos previos que el Gobierno mantenga con Europa y que no sean tratados previamente en las mesas de diálogo social”, ha añadido Sordo. Especialmente en los sindicatos, lleva tiempo gestándose un malestar con el Ejecutivo por no poner en marcha los compromisos sociolaborales que el acuerdo de gobierno contempla. En primer lugar está la derogación de los “aspectos más lesivos de la reforma laboral”. Pero en los últimos tiempos se han añadido dos elementos: la congelación de SMI y la intención del Ministerio de Seguridad Social de elevar de 25 a 35 años el periodo de cómputo de las pensiones. Esto les ha llevado esta semana a lanzar un aviso: en febrero habrá movilizaciones. Se concretarán el próximo martes, aunque, conscientes de que la situación sanitaria no permite grandes concentraciones, no se esperan grandes convocatorias.

Con este escenario, este viernes a la salida dejaron ver cierto malestar. Les molesta que no haya documentación sobre la que discutir y leer planes en prensa de los que no ven su reflejo en las mesas de negociación. Por ejemplo, en la de pensiones, que no se reúne desde antes de Navidad, no se ha hablado de la ampliación del periodo de cómputo. Sí se han abordado otros puntos —mucho más en línea con las recomendaciones del Pacto de Toledo—, pero no de esta.

Este viernes era una oportunidad para salir de dudas: “El ministro de Inclusión no ha pronunciado la palabra 35 años, ni 25 ni 22″, ha aclarado con cierta sorna Álvarez, de UGT. “Es muy difícil hablar si no tenemos documentación fehaciente”, continuó este sindicalista. Varias fuentes presentes en la reunión confirman este extremo. Incluso hubo algún ministerio que sí pidió que se les entregara documentación.

De los proyectos o líneas de actuación comprometidos con Bruselas para recibir los 170.000 millones de euros para afrontar las consecuencias de la pandemia y modernizar la economía, España ya ha enviado 30 a la capital europea. Faltan dos: los que están vinculados al mercado de trabajo y a las pensiones. No son los únicos en los que los agentes sociales participan, desde luego, pero sí que son en los que les toca más de cerca. “Justo esos dos componentes no se enviaron a finales de diciembre porque queríamos tener una reunión con los agentes sociales para ver si nuestra aproximación estaba alineada con la suya”, ha explicado la vicepresidenta tercera, Nadia Calviño, al acabar el encuentro, sin hacer alusión a las diferentes posturas que hay o ha habido en estos dos puntos.

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