Balneario de Puente Viesgo, gozo termal en el cántabro valle del Pas

Puntuación: 6,5
Arquitectura7
Decoración5
Estado de conservación6
Confortabilidad habitaciones6
Aseos6
Ambiente7
Desayuno5
Atención9
Tranquilidad7
Instalaciones8

Descubre tu lado anfibio, estás en el templo del agua”. No se puede ser más realista, ni más aventurero, cuando te reciben de esta forma en un meandro del Pas, el valle histórico de los trashumantes. Vamos a sumergirnos en las piscinas termales de este balneario dieciochesco, a beber de la eterna juventud que gozaron sus moradores de finales del siglo XIX y principios del XX, como el marqués de Comillas, Benito Pérez Galdós o Menéndez Pelayo. Tras su decadencia, el cántabro Manuel Pérez Mazo se animó a reconstruirlo como el santuario termolúdico que es hoy, capaz de concitar el interés de la Selección Española de Fútbol y de otros equipos deportivos en sus concentraciones.

Dicen que sus aguas, ya apreciadas por los romanos, emergen a mediados del eoceno —segunda época del periodo paleógeno, que comenzó hace unos 56 millones de años— para vivificar el espíritu doliente y sanar a los enfermos de sinusitis, osteoporosis, hipertensión, ansiedad, estrés, depresión y varices. Quien no tenga nada que lamentar siempre puede dejarse agasajar con todo tipo de masajes, pediluvios, envolvimientos fangosos y baños anestésicos.


Una de sus habitaciones del Gran Hotel Balneario de Puente Viesgo (Cantabria).

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Una de sus habitaciones del Gran Hotel Balneario de Puente Viesgo (Cantabria).

La pandemia ha extremado las medidas de seguridad: distancia social, aforo limitado por reserva previa, felpudos desinfectantes, toallas y albornoces precintados, aparte de los geles hidroalcohólicos y la mascarilla al acceder. Cada sesión tiene su recetario supervisado por un especialista: termarium para dos personas, fangoterapia, fisioterapia termal, masaje con piedras calientes, con velas, de gel ­Cryo-Tonic… Tratamientos gozosos entre vapores fragantes y bajo unas bóvedas que filtran una delicada luz cenital.

Fuera, el restaurante del Jardín y la cafetería El Parque se abren al monte Castillo, que pone un acento verde sobre la negritud del chocolate con churros, especialidad de la casa. Las 134 habitaciones acompañan la experiencia con una decoración cuidada, aunque por sus años van necesitadas de una renovación. Algunas ofrecen vistas a los arriates y luminarias del jardín, terrazas por las que se ha de pagar un suplemento de 32 euros. Sin mayores dispendios, las demás regalan unas generosas ventanas de cuarterones frente a los montes que delimitan el entorno natural de Puente Viesgo.

Balneario de Puente Viesgo

  • Dirección: Manuel Pérez Mazo, s/n. Puente Viesgo (Cantabria).
  • Teléfono: +34 942 59 80 61.
  • Web: balneariodepuenteviesgo.com
  • Instalaciones: garaje cerrado previa reserva, jardines, terrazas, piscina exterior, gimnasio, pista de pádel, balneario con piscinas, baños, cabinas de masajes y carta de tratamientos, salón, chimenea, salón discoteca Burbujas, sala de convenciones para 400 personas, bar.
  • Habitaciones: 11 individuales, 110 dobles y 13 suites. 
  • Servicios: habitaciones adaptadas para discapacitados, no admite mascotas, alquiler de bicicletas.
  • Precios: desde 64 euros la habitación doble (IVA incluido); desayuno, 13 euros; experiencia termal, 60 euros.

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