Defensa alega “falta de tiempo” para no vacunar a los militares enviados a Rumania

Eurofighter españoles en la base aliada de Mihail Kogalniceanu, en Rumania.
Eurofighter españoles en la base aliada de Mihail Kogalniceanu, en Rumania.NATO

El Ministerio de Defensa alega “falta de tiempo” para no haber vacunado a los 130 militares del Ejército del Aire que se han desplegado en la última semana en la base de Mihail Kogalniceanu (Rumania) en misión de policía aérea de la OTAN. Los contingentes enviados al exterior son, después del personal sanitario militar, el segundo colectivo prioritario según el plan de vacunación elaborado por la Inspección General de Sanidad (Igesan) del Ministerio de Defensa.

Los primeros militares que recibieron la vacuna de Pfizer BioTech fueron los tripulantes del buque de asalto anfibio Castilla, que tiene previsto zarpar a finales de enero de la base naval de Rota para participar en la misión Atalanta de lucha contra la piratería en el Índico. Los marineros recibieron su primera dosis el 8 de enero, por lo que había tiempo suficiente para ponerles la segunda 21 días después, antes de que zarparan.

En cambio, los militares enviados a Rumania salieron en dos tandas, los pasados días 20 y 26, por lo que no se disponía del plazo de dos semanas de debe transcurrir entre la administración de una y otra dosis antes de su partida. Defensa podía haber enviado la segunda tanda de vacunas por vía aérea, como ha hecho transportando los viales destinados a la población civil de Ceuta, Melilla, Baleares y Canarias en aviones militares, pero fuentes del Estado Mayor de la Defensa alegan que, ante el riesgo de que no se les pudiera inocular la segunda dosis por problemas logísticos, se optó por no vacunarlos. Ahora, Defensa está estudiando la posibilidad de que sean vacunados en zona de operaciones, con el apoyo de las tropas estadounidenses desplegadas en la base rumana.

La salida de las tropas sin inmunizar se produce en plena polémica por la vacunación del anterior jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general Miguel Ángel Villarroya, algo que desencadenó su dimisión el pasado sábado. En el Estado Mayor de la Defensa se aplicó un plan de vacunaciones que atendía a la edad y a la mayor o menor vulnerabilidad del personal de las distintas unidades, pero sin esperar a que se fueran vacunando los colectivos más expuestos (sanitarios, participantes en misiones, UME), antes de pasar a los siguientes.

El Ejército del Aire lleva casi dos décadas participando en la misión de policía aérea de la OTAN en los países bálticos, pero es la primera vez que lo hace en el Mar Negro, donde la tensión con Rusia escaló tras la anexión de Crimea (2014) y la guerra en Ucrania. Los 130 militares y seis cazas Eurofighter del Ala 11 de la base de Morón de la Frontera (Sevilla) participarán en la vigilancia del espacio aéreo de Rumania desde el 1 de febrero al 31 de marzo.

Coincidiendo con las navidades se produjo un brote de covid-19 en la base de la OTAN en Estonia. Las Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) denunció que había 40 militares contagiados y más de un centenar aislados en condiciones precarias pese al extremo frio. El Estado Mayor de la Defensa (Emad) negó que hubiera contagiados entre los españoles, aunque admitió que el brote había obligado a retrasar el regreso de algunos de los soldados, previsto para el 15 de enero.

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