Vox se ofrece al PP como “socio fiable” y aspira a entrar en el futuro gobierno de Ayuso

La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, a la izquierda, charla con la portavoz de Vox, Rocío Monasterio, bajo la mirada de Abascal, en la Asamblea regional en mayo pasado.
La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, a la izquierda, charla con la portavoz de Vox, Rocío Monasterio, bajo la mirada de Abascal, en la Asamblea regional en mayo pasado.Pool / Europa Press

Vox es el único partido, además del PP, que ha apoyado la decisión de Isabel Díaz Ayuso de convocar elecciones anticipadas en Madrid. No solo la ha respaldado sino que, antes de que la presidenta madrileña firmase la disolución de la Asamblea Regional, ya la espoleaba para que lo hiciera. “La presidenta debe convocar elecciones de forma inmediata. Ya hemos visto la traición de Ciudadanos en Murcia. No podemos arriesgarnos a que la izquierda entre en la Comunidad de Madrid”, clamaba la dirigente madrileña de Vox, Rocío Monasterio, tras conocerse la presentación de una moción de censura de Cs y el PSOE contra el presidente murciano, Fernando López Miras, del PP.

El líder de Vox, Santiago Abascal, ha ido aún más lejos este jueves y ha instado al Partido Popular a romper sus pactos con Ciudadanos y convocar elecciones en todas las comunidades autónomas “que están en riesgo de ser asaltadas por el social-comunismo”: Andalucía y Castilla y León, además de Madrid. Ya es demasiado tarde para Murcia, donde se presentó la primera moción de censura.

La estrategia de Vox pasa por ofrecerse al PP como “socio fiable”, al contrario que Ciudadanos, al que acusa de haber perpetrado una traición; y exigirle a cambio, aunque aún no lo diga claramente, sustituir al partido de Arrimadas como socio de gobierno. “Estaremos donde nos pongan los madrileños”, se limita a responder Monasterio cuando le preguntan si aspira a entrar en un futuro gabinete presidido por Díaz Ayuso.

De momento, las únicas elecciones a la vista son las de Madrid, siempre que el decreto de disolución de la cámara prevalezca sobre las mociones de censura presentadas por Más Madrid y el PSOE, lo que puede acabar dirimiéndose en los tribunales y demorar la cita con las urnas. Cerrando filas con Ayuso, Vox sostiene que las mociones de censura tienen “poco recorrido” y se prepara ya para acudir a las urnas el 4 de mayo.

Tras las autonómicas y municipales de mayo de 2019, el partido ultra se quedó fuera de los gobiernos de centro-derecha debido al veto de Ciudadanos y tuvo que limitarse a apoyar la investidura de los presidentes y alcaldes del PP. Monasterio confía en que ahora el declive electoral del partido de Arrimadas le haga irrelevante y los votos de Vox resulten imprescindibles para completar una mayoría de derechas.

Ayuso, sostienen fuentes de Vox, nunca ha tenido problemas para meterle en su Gobierno, incluso si no pensara igual el líder nacional del PP, Pablo Casado. Su entrada en el Ejecutivo de Madrid supondría la ruptura definitiva del cordón sanitario con el que Casado amagó durante el debate de la moción de censura de Abascal contra Pedro Sánchez y daría a Vox la pátina de partido de Gobierno que necesita para seguir creciendo.

El riesgo para el partido ultra, y no menor, es que Ayuso consiga mayoría absoluta y no necesite su apoyo. Vox es consciente de que la líder madrileña es su rival más directa, ya que le disputa el mismo electorado. A diferencia de otros líderes regionales del PP (como el gallego Feijóo o el andaluz Moreno Bonilla), el discurso de Ayuso se confunde con el de Vox y apela a los mismos resortes emocionales en el electorado. Si a ello se suman los llamamientos al voto útil y a no dividir al electorado de la derecha que repite incansable el PP, Vox puede acabar siendo víctima de su apoyo a la presidenta madrileña.

Por eso, desde el entorno de Vox se ha empezado a lanzar ya una campaña para convencer a sus potenciales votantes de que el sistema electoral madrileño es casi proporcional y que ningún voto se pierde, salvo los que vayan a partidos que no superen el umbral del 5% de sufragios necesarios para entrar en la asamblea.

Vox confía, además, en que el desplome de Ciudadanos sea de tal envergadura que haya espacio para que puedan crecer Ayuso y Monasterio a la vez. Pero incluso si Vox perdiera votos en Madrid, lo que no vaticinan sus encuestas, eso no sería relevante si logra entrar en el Ejecutivo regional. Como ha hecho siempre, Vox se mira en el espejo de Podemos: el partido de Pablo Iglesias pasó de 42 escaños a 35 entre las elecciones de abril y noviembre de 2019, pero eso no impidió a su líder convertirse en vicepresidente del Gobierno.

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