Jeremy Rifkin: “Hubo guerras por los combustibles fósiles, pero el sol y el viento no se pueden controlar”

Jeremy Rifkin en una imagen de 2019.
Jeremy Rifkin en una imagen de 2019.ERIC PIERMONT

Jeremy Rifkin (Denver, Colorado, 76 años) activa la cámara del ordenador, se ajusta la americana y se acomoda en la silla. “El mundo entero se está moviendo a través de Zoom”, dice con una sonrisa que se desvanece al hablar de la catástrofe que nos espera con el calentamiento global. “Por cada grado que aumente la temperatura por las emisiones de gases contaminantes, la atmósfera absorberá más agua. Este fenómeno provocará nevadas masivas en invierno, lluvias torrenciales en la primavera, y sequías, incendios y huracanes en el verano”, advierte uno de los sociólogos y economistas más populares de nuestros tiempos. “Quizás no habrá retorno a la vida que conocemos hoy”.

Hace más de dos décadas desarrolló el concepto de “tercera revolución industrial”, que plantea una economía sostenible, colaborativa e interconectada. Ello le ha valido para asesorar a numerosos gobiernos del mundo y a grandes transnacionales. Desde su casa en Washington, Rifkin dice que estamos a tiempo de evitar la catástrofe climática. “Es una cuestión de voluntad política”. El también autor de una veintena de libros —el último de ellos El Green New Deal Global (Paidós, 2019)— afirma que la pandemia ha acelerado el colapso de los combustibles fósiles. “Estamos viendo el principio del fin y está sucediendo más rápido de lo que pensaba”.

Pregunta. ¿Qué lección nos ha dejado la pandemia?

Respuesta. Una lección fundamental: nos ha mostrado que todo lo que sucede en el mundo afecta a todos los demás. Nunca lo hemos reconocido, pero pensamos en nosotros mismos como individuos autónomos y pensamos en nuestra especie como dueña de la Tierra. Lo que este pequeño virus nos ha mostrado es que no somos los amos del planeta. La pandemia está relacionada con el clima. Cuando mis padres nacieron, a principios del siglo pasado, aproximadamente el 88% del mundo era silvestre. Hoy solo lo es el 22%. Hemos exprimido al planeta. Las criaturas en la naturaleza están migrando y acercándose cada vez más a la civilización porque su hábitat se reduce. Los animales son refugiados climáticos y los virus se mueven con ellos. ¿Habrá más pandemias? Sí, desafortunadamente.

P. ¿Podremos frenar el calentamiento global?

R. La expectativa es muy sombría en este momento. Pero es posible evitarlo. Hacer una transición de una civilización basada en los combustibles fósiles a las energías renovables técnicamente es posible. Es una cuestión de voluntad, voluntad política para dar el cambio, porque los costes de las instalaciones de energía solar y eólica han caído en picado, y ahora son más baratas que cualquier otra tecnología. Pero la voluntad política sigue apegada a los viejos intereses.

P. ¿Cuánto daño hizo Donald Trump al planeta?

R. Con Trump todo fue un desastre. Pero ahora el nuevo presidente [de EE UU, Joe Biden] ha superado nuestras expectativas. No puedo decir mucho, pero junto a mi equipo hemos preparado para el gobierno un plan de 16 billones de dólares para sacar a Estados Unidos de la economía del carbono en 20 años. No es un proyecto académico ni una proyección. Es un plan real que involucra a diversas industrias: telecomunicaciones, empresas de servicios eléctricos, la movilidad y la logística, la construcción, etcétera. Dijimos: ‘Olvidémonos de los objetivos para 2030 y 2050, y pensemos qué economía queremos en 2040 y partamos de allí’.

P. ¿Entonces Biden va por buen camino?

R. Sí, pero creo que podría haber un retroceso. Resulta que de los 10 mayores Estados con más viento, seis de ellos están bajo control republicano. Cinco de los 10 Estados con más sol, también. Así que puede haber obstáculos en el desarrollo de proyectos.

P. En su último libro dijo que los combustibles fósiles colapsarían en 2028…

R. Creo que fui demasiado conservador. El colapso está sucediendo más rápido de lo que pensábamos. Tenemos que mirar a la movilidad eléctrica. Los fabricantes de coches anuncian que solo producirán vehículos eléctricos: Volkswagen, GM, Ford.…En 2028, creo que el 20% de los vehículos comprados serán eléctricos. Ese será el punto de inflexión, porque en el mundo se consumen más de 90 millones de barriles de petróleo al día y muchos de ellos [el 60%] se destinan al transporte.

P. ¿Va a haber una batalla entre países por las renovables?

R. No creo. En el pasado libramos batallas por los combustibles fósiles y murió mucha gente. Pero ahora la energía del viento o el sol no se puede controlar, porque está en todas partes. Soy muy optimista con la unión de las tres grandes potencias. Alejémonos de la palabra geopolítica y usemos la política de la biosfera, que se trata de compartir y pensar como una sola especie.

P. ¿Le preocupa el dominio chino en las renovables?

R. He trabajado con China en su transformación energética y lo que he visto es que con las renovables habrá una cooperación cada vez más grande entre países y regiones. Algunos países de Europa, por ejemplo, están cooperando con China en el desarrollo de la nueva Ruta de la Seda, que es un proyecto de corredores económicos sostenibles.

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