El Gobierno enfrenta el 4-M aliviado por el bloqueo catalán

El candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat, Pere Aragonés, junto a la presidenta del Parlament, Laura Borràs.
El candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat, Pere Aragonés, junto a la presidenta del Parlament, Laura Borràs.Enric Fontcuberta / EFE

La Moncloa no es responsable de que Pere Aragonès fracase en su intento de ser elegido presidente de la Generalitat, pero la situación le beneficia. La lucha por el reparto de poder entre los independentistas frustra la investidura del dirigente republicano. La campaña para las elecciones de Madrid el 4 de mayo puede comenzar sin gobierno en Cataluña, lo que implica que las reivindicaciones soberanistas queden en el plano teórico sin poder abordarse formalmente. El Ejecutivo cree que habrá Govern aunque sea al límite del plazo legal.

No habrá convocatoria de la mesa Estado-Generalitat hasta que no haya gobierno en Cataluña. En La Moncloa se da por seguro que ese Gobierno se formará antes del plazo límite para convocar nuevas elecciones, a últimos de mayo. Para entonces, la suerte electoral ya estará echada en la Comunidad de Madrid.

El 26 de febrero de 2020, hace algo más de un año, se reunieron sendas delegaciones del gobierno de España y del gobierno de la Generalitat, encabezadas por sus respectivos presidentes, Pedro Sánchez y Quim Torra. “La mesa se reunirá mensualmente y cualquier acuerdo que se adopte se formulará en el marco de la seguridad jurídica”, decía el comunicado conjunto. No hubo más reuniones. La pandemia paralizó en las primeras semanas de marzo toda la vida institucional y, por tanto, la reunión entre los dos gobiernos que debía haberse celebrado a últimos de ese mes. La reanudación de la vida política y parlamentaria no incluyó nunca a esa mesa en la que los independentistas querían hablar de autodeterminación y los socialistas de profundización del autogobierno, aunque el compromiso en aquel febrero del año pasado fue el de respetar la legalidad.

Nada más inconveniente para Moncloa y para el candidato socialista a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo, que esta campaña se produjera en medio de la preparación de una mesa de diálogo con el Gobierno de la Generalitat. Así lo reconocen fuentes socialistas. Sin el ingrediente de que el Ejecutivo de Pedro Sánchez, según el PP, está entregado al independentismo catalán y vasco, además de a Bildu, para mantenerse en el Gobierno, la campaña cuenta ya con suficientes elementos para el enfrentamiento. Otro más sería muy desfavorable para los socialistas, aunque tanto desde La Moncloa como desde el PSC y su candidato en las pasadas elecciones catalanas, Salvador Illa, ganador de los comicios, se reitera que no hay resquicio para negociar un referéndum de autodeterminación ni la amnistía para los independentistas condenados por el Tribunal Supremo.

No habrá cambio en la posición de Salvador Illa cuando en pocas horas rechace la investidura de Pere Aragonés, que fracasará por la abstención de Junts per Catalunya. Su mano seguirá tendida para formar una mayoría progresista y la negociación podría empezar de inmediato. Hasta ahora, Illa no ha tenido la oportunidad de hacer valer su triunfo electoral por falta de los apoyos imprescindibles para que la presidenta del Parlament, Laura Borrás, le permita solicitar la investidura.

La mayoría hasta ahora posible la forma ERC, Junts y la CUP. Con el probable fracaso de la segunda sesión de investidura empieza la cuenta para que en dos meses se celebren elecciones si no hay acuerdo en el bloque independentista. Pero en Moncloa creen que entes del límite temporal habrá gobierno. Este convencimiento lo tiene igualmente el ministro de Política Territorial y primer secretario del PSC, Miquel Iceta. “Habrá acuerdo para que no haya elecciones”, ha señalado este lunes a este periódico.

Mientras el independentismo se enfrenta “por el reparto de poder” y el expresidente Carles Puigdemont quiere prevalecer en la cadena de mando, aunque sea otra persona el presidente elegido y de otro partido, los socialistas no tienen prisa porque empiece el debate sobre el denominado problema catalán. Y menos, en plena campaña madrileña que parte de los actores quieren convertir en unas elecciones generales.

Pero el debate volverá. Salvador Illa reprocha al candidato republicano que vuelva con el discurso del independentismo y Aragonés replica que nunca renunciará a la independencia ni a la amnistía. Aragonés no pide a Illa que “renuncie a la unidad de España” pero que tampoco le exija a él que renuncie a la independencia de Cataluña. Estas consideraciones del candidato republicano pueden indicar que las demandas máximas pueden quedar en un plano teórico, en el de las aspiraciones, y habría margen para que Moncloa pudiera iniciar el diálogo sobre ahondar en el autogobierno de Cataluña. El escepticismo campa en Moncloa al dudar de que Junts y Puigdemont vayan a permitir a ERC que el diálogo se encauce en esos términos donde no entra el incumplimiento de las leyes y se respeta que los socialistas defiendan la unidad de España, con Cataluña como parte de ella.

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