La deuda pública marcó un récord de 1,34 billones de euros en 2020, hasta el 120% del PIB

La deuda pública cerró 2020 en máximos: escaló hasta el 120% del PIB, equivalente a 1,34 billones de euros, según la actualización de los datos trimestrales publicados este miércoles por el Banco de España. Se trata de la mayor ratio desde 1902 y de un alza de 24,5 puntos porcentuales con respecto a 2019, la subida más abrupta desde que hay registros. La casi totalidad de este aumento es fruto del mayor endeudamiento al que ha recurrido el Estado para financiar la respuesta ante la crisis causada por la pandemia. Pero a ello hay que añadir el impacto del banco malo (Sareb), que Eurostat ha obligado a reclasificar como una empresa más de la Administración central y que no estaba incluido en la estadística adelantada en febrero por el organismo. Este cambio contable ha elevado el pasivo en unos 34.182 millones de euros, equivalente a unos tres puntos de PIB.

Subidas tan rápidas e ingentes de la tasa de deuda ―al igual que con el aumento del gasto público o, a la inversa, con la caída del PIB― solo se dieron en el pasado en el caso de guerras o profundos shocks económicos. Pero nunca fueron tan grandes. Según los datos históricos de deuda pública del Fondo Monetario Internacional (FMI), el mayor avance registrado hasta la fecha había sido durante la autarquía, en 1947, con una subida anual de la ratio de deuda sobre PIB de 22 puntos porcentuales; como consecuencia de la Guerra de Cuba creció 23 puntos en dos años a principios del siglo XX; y en 16 puntos con la crisis de la deuda europea y el rescate a la banca de 2012.

El resultado de 2020, que supone un incremento del 13,2% del saldo de la deuda en términos interanuales, es fruto tanto del aumento del volumen del pasivo como de la contracción del PIB causada por la crisis. Y marca un máximo en términos absolutos, reflejo del esfuerzo que ha hecho el Estado para intentar mantener el tejido productivo y las rentas de las familias ante una turbulencia que, aunque esté durando más de lo esperado, tiene naturaleza temporal.

Necesidades de financiación

El año pasado el gasto público tocó máximos, al elevarse en más de 53.000 millones sin contar el impacto de la Sareb. Casi 45.000 millones de este incremento se deben a medidas vinculadas con la covid. Por el otro lado, los ingresos cayeron cerca del 5% por el parón de la actividad causado por los confinamientos. Tan solo durante el primer semestre de 2020, la deuda pública había crecido en algo más de 100.000 millones debido a las mayores necesidades de financiación, hasta el 110% frente al 95,5% contabilizado a cierre de 2019, según el Banco de España.

La Administración central fue el subsector que más elevó su pasivo en 2020, hasta los 1,2 billones, un 107,6% del PIB y un aumento de 146.000 millones de euros, más de 34.000 de ellos por la Sareb. La deuda de la Seguridad Social alcanzó los 85.000 millones, un incremento del 55,1%, mientras que el pasivo de las comunidades autónomas creció en 34.000 millones, hasta el 27,1% del PIB. Los ayuntamientos, en cambio, registraron un descenso de su deuda del 5,5% en comparación con el cierre de 2019. En el corto plazo, estos elevados incrementos no suponen un riesgo para la sostenibilidad de las cuentas gracias a las elevadas inyecciones de liquidez del Banco Central Europeo.

Las previsiones oficiales que el Gobierno mandó el año pasado a Bruselas preveían un incremento de la deuda pública hasta el 118,8% del PIB en 2020, un aumento de unos 125.000 millones que no recogía el impacto del banco malo. Para 2021, el Ejecutivo estima que la ratio de pasivo se reduzca hasta el 117,4% gracias al fuerte crecimiento del PIB que pronostica para este año, del 7,2%. Un avance que dependerá de cuán rápida será la recuperación.

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