La España más preocupante

Con el mal trago del empate ante Grecia (1-1) y la apurada victoria en Georgia (1-2) coleando, España se mide este miércoles a Kosovo (20.45, La 1) en el estadio de La Cartuja de Sevilla. El mismo escenario en el que en noviembre se desplegó autoritaria y avasalladora ante Alemania (6-0). Cuatro meses después, las dos últimas actuaciones de la Roja han rebajado el estado de optimismo. Si durante un tiempo se achacó a la selección falta de gol y de goleadores para cristalizar el alto número de ocasiones que creaba, ante griegos y georgianos las alarmas se desataron porque el juego deparó un volumen escaso de oportunidades.

Kosovo, otro rival del tercer o cuarto vagón del fútbol europeo, mide si se prolongará el estado de preocupación que admitió Luis Enrique en la sala de prensa de Tbilisi. Otro resbalón dejaría muy tocada a la selección y al propio seleccionador. “Tras un partido específico y puntual que fue una fiesta como el de Alemania, hemos pensado todos que había un maquinón de selección. La España que fue campeona del mundo ganó con resultados por la mínima. Nadie gana con facilidad, cuesta mucho. Tras ganar a una de las potencias mundiales hubo euforia y advertimos que no sería así”, reivindicó ayer Luis Enrique.

El seleccionador ratifica una y otra vez su creencia en el plan de no tener un once diseñado y de las novedades que ofrece en cada lista. Está firmemente convencido de que el camino que ha escogido es el correcto para que la selección recupere el pulso competitivo que no tuvo en los dos últimos Mundiales (2014 y 2018) y en la Eurocopa de 2016. “Tomo mis decisiones, que para eso me firmaron. Creo en eso y en mi experiencia con esa idea desde que soy entrenador. Manejamos la carga de minutos y cada jugador es un caso particular. Nadie me garantiza que si juegas siempre con los mismos once jugadores ganes siempre”, reiteró el seleccionador español, que añadió: “Lo que no voy a hacer es tomar mis decisiones en función de lo que quiere Pepe, Manolo o Lucas, o los periodistas, que generáis opinión, que para eso estáis. La afición está contenta con la selección y si pierde se enfada”, subrayó el entrenador asturiano.

El traspié ante los griegos apenas ha dejado margen de error a una selección que acumula debates sin que la forma de gestionarla de Luis Enrique los zanje. El portero en los cinco últimos encuentros ha sido Unai Simón, pero nada garantiza que vaya a serlo en la Eurocopa. “Cualquiera de los tres porteros me genera confianza y otros que no han venido, también. Con la portería puedo tomar cualquier decisión”, insistió el preparador español. Tampoco hay definido un centro del campo estable, donde Busquets y Rodri se alternan como pivotes y la nómina de interiores varía constantemente. El pegamento que proporciona la continuidad de un bloque no parece importarle a Luis Enrique. Hasta ahora, está más clara la idea de juego que quién la ejecuta.

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