Inteligencia artificial y ‘big data’, corazón de la refinería del futuro

El sector de la energía vive una revolución industrial sin precedentes, con efectos diferidos a medio y largo plazo. Al menos hasta 2050, petróleo y gas mantendrán una cuota de liderazgo del 71% como fuentes de aprovisionamiento energético, según las últimas estimaciones del Foro de Países Exportadores de Gas (GECF), pero la transición energética hacia una economía descarbonizada, que cumpla los compromisos de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, ya es una realidad. “Ha llegado el momento de reinventarse para un futuro descarbonizado, digitalizado y basado en la demanda. Y tiene que ser ya”, indica el informe Fueling The Energy Future, elaborado por Accenture.

El plan de transformación de esta industria pasa por “desarrollar combustibles líquidos bajos en carbono”, según Fuels Europe. Esta asociación europea, que agrupa a los grandes referentes en la producción de carburantes, marcó en 2020 el itinerario para su transformación industrial. Según su informe Clean Fuels for All, “se requerirá una inversión de entre 30.000 y 40.000 millones de euros en los próximos 10 años”.

Las cifras son concluyentes. Pero, ¿adónde llevan los números y cuáles son las claves de esta radical transformación para una industria baja en emisiones? Los expertos de Accenture enumeran tres hitos. El primero: la adopción de tecnologías digitales de última generación. Esta medida, según la consultora internacional, debe complementarse con otras dos estrategias: la formación de una plantilla adaptada a la realidad del futuro y la satisfacción de los inversores.

El empleado ya no tomará decisiones basadas en experiencias pasadas, sino que estará arropado por un equipo con tecnología digital que le ayuda a tomar una mejor decisión

Miguel Gutiérrez Serra, director Transformación de Refino de Repsol

Las compañías de referencia en Europa se han puesto manos a la obra para encarar el reto. En España, Repsol quiere “plantear la fábrica del futuro”, como explica Alfonso García de las Heras, coordinador del Hub Robotics, del Repsol Technology Lab. El objetivo es crear complejos industriales “capaces de romper barreras tecnológicas y que fomenten una nueva cultura de diálogo entre personas y máquinas”.

Las nuevas tecnologías “son fundamentales para que la industria energética pueda aprovechar las ventajas de los ecosistemas al tiempo que toma decisiones basadas en datos con rapidez y a escala”, subraya el informe de Accenture. Y a este respecto señala de especial importancia “la tecnología de registros distribuidos (DLT)/ blockchain, la inteligencia artificial, la realidad extendida y la computación cuántica”. Todo este conjunto de conocimientos se conoce como tecnologías DARQ, protagonistas esenciales en el futuro del sector. Y aunque cada una de ellas resulta muy potente en sí misma, es unidas como pueden cambiar el funcionamiento de la industria de la energía.

Proyecto pionero en Bilbao

Gran parte de estas tecnologías confluirán en la planta que Repsol proyecta abrir en 2023 en Bilbao. Será la primera planta industrial “nativa digital” de la compañía. Combinará el hidrógeno renovable —energía 100% limpia— con el CO como materia prima. Simultáneamente, la empresa española transformará sus actuales complejos industriales (A Coruña, Puertollano, Cartagena, Tarragona, Bilbao) en hubs multienergéticos que generen combustibles de baja, nula o negativa huella de carbono.

El futuro complejo industrial de Bilbao contará con un gemelo digital para facilitar su mantenimiento. Según la consultora Juniper Research, el de la energía es el segundo sector con más inversión prevista en 2021 para el despliegue de gemelos digitales. Su protagonismo será absoluto en el futuro inmediato. En Bilbao, el gemelo digital, en inicio, será clave para la conceptualización de la planta y, posteriormente, permitirá captar información de la misma en tiempo real y almacenarla tomando datos directos de los dispositivos físicos. Junto con la aplicación de machine learning o analítica avanzada, el gemelo digital permitirá predecir y simular situaciones para la toma de decisiones como si se tratase de un supuesto real. Es la hora de la inteligencia artificial. “El empleado ya no tomará decisiones basadas en experiencias pasadas, sino que estará arropado por un equipo con tecnología digital que le ayuda a tomar una mejor decisión”, afirma Miguel Gutiérrez Serra, director de Transformación de Refino de Repsol. Por ejemplo, a través de las 15 aplicaciones desarrolladas por Repsol para dispositivos móviles.

La realidad virtual y la realidad aumentada también contribuirán a la mejora de la eficiencia y la seguridad en el complejo industrial, que contará con un despliegue masivo de sensores gracias al 5G y al internet industrial de las cosas. La robótica, finalmente, “facilitará automatizar tareas repetitivas o con componentes de riesgo y permitirá que nos centremos en labores de mayor valor añadido”, apunta García de las Heras.

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