¿Cómo un ‘coworking’ puede fomentar una moneda social?

El hecho de que las monedas sociales sirvan para impulsar transacciones significa que este medio de intercambio debería estar más estrechamente vinculado con las actividades económicas, sobre todo con los nuevos emprendimientos. Un modelo muy interesante para analizar más a fondo este tema existe desde hace unos años en Tenerife donde un coworking dio luz a la iniciativa de la moneda denominada El Babel. He realizado una entrevista virtual a Víctor Hernández y Marta Reyes, gestores de esta moneda social, para saber más sobre este sistema.

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Sabemos que los coworkings son lugares establecidos con el fin de facilitar que los nuevos empresarios, especialmente los jóvenes, tengan lo que necesitan para seguir sus trabajos, entre otros el espacio físico, la conexión a internet y las relaciones profesionales, con la misión de crear una comunidad próspera y llena de comercios.

Víctor, quien había fundado un Banco de Tiempo, no se quedó contento con las limitaciones de ese sistema de intercambio de servicios, ya que no permitía realizar algunas transacciones, sobre todo las profesionales. Luego fundó una incubadora empresarial, denominada El Arca de Babel e inició el proyecto de su propia moneda: El Babel. En 2015 empezó por emitir bonos internos entre los usuarios de este coworking. Al año siguiente pasó a digitalizarla, usando el programa de Cyclos para aumentar más funcionalidades de este medio de intercambio (pago en céntimos, por ejemplo). En este momento participan unos 50 emprendimientos, aunque no todos son muy activos.

La principal dificultad que enfrenta esta moneda tinerfeña es la falta de conocimiento entre los chicharreros

Los que usan El Babel son profesionales —diseñadores, arquitectos, informáticos… que frecuentan este coworking, o sea, el ámbito de uso de esta moneda está todavía limitado a este establecimiento sin extenderse a otros emprendimientos (campesinos o pescadores, por ejemplo) ni a los consumidores en la isla en general.

Los gestores contaron que en esta etapa están enfocándose en fomentar la cohesión interna entre los usuarios actuales antes de ir fuera y tratar de atraer más participantes. A lo mejor, El Babel llegue a ser aceptado en distintos comercios de la isla donde viven 900.000 personas, pero al menos en este momento se encuentra todavía en una fase demasiado temprana como para plantear esta cobertura.

Se hizo también una comparación entre El Babel y Sardex en Cerdeña (Italia), pues ambas monedas profesionales se hallan en islas. Si bien no deja de ser mi hipótesis, quizá se pueda explicar el rápido crecimiento de la moneda sarda en la cohesión social más sólida entre los habitantes que venían sufriendo el descuido del gobierno central, mientras que Tenerife, que gozaba del turismo hasta hace un año y del IGIC (7%) en vez del IVA (21%), hubiera contribuido a la bonanza económica sin necesitar otro medio de intercambio más interno. Además, mucha gente ve que la pandemia es algo que desaparecerá pronto, sin sentir la necesidad de cambiar el modelo económico de vivir del turismo, aunque hay tendencias de apartarse del turismo de masa para impulsar otros tipos de viajes como el de apreciar la naturaleza o pasar vacaciones en la parte rural de la isla.

Observando desde fuera, la principal dificultad que enfrenta esta moneda tinerfeña sería la falta de conocimiento entre los chicharreros, así como su concienciación. Si bien todavía no sabemos hasta cuándo dura la pandemia, su prolongación puede demostrar a los canarios una nueva realidad dura: que el turismo ya no podrá traerles tanta prosperidad como hasta hace poco, obligándoles a explorar otro estilo de vida más basado en la autosuficiencia de cada isla y/o del archipiélago. Esperemos que más personas se den cuenta de la importancia de economía menos vulnerable al flujo desde el exterior.

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