Laporta ficha a Ferran López, número dos de los Mossos, como jefe de seguridad del Barça

Finalmente ha dicho sí. Ferran López, número dos de los Mossos d’Esquadra, será el nuevo responsable de seguridad del FC Barcelona. Joan Laporta sigue así su lista de fichajes. La salida del comisario obligará a una remodelación de la actual cúpula de los Mossos. En los últimos años, el comisario López ha ejercido de alto mando en el cuerpo, que dirigió durante la intervención de la autonomía con la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Antes de desembarcar en el club, Laporta ya anunció que el encargado de sustituir al CEO del Barcelona, Óscar Grau —que la semana pasada declaró en el caso Barçagate y fue puesto en libertad sin cargos—, será Ferran Reverter (48 años), consejero delegado de la cadena alemana de tiendas electrónicas MediaMarkt. Laporta fue proclamado el pasado 17 de marzo presidente del FC Barcelona después de que La Liga de Fútbol Profesional validara antes el aval de 124,6 millones de euros, el 15% del presupuesto (828 millones), que fue ultimado la pasada madrugada en un despacho notarial de Barcelona con la garantía del Banco de Sabadell.

López dio el salto a la primera fila mediática cuando Trapero designó en él la interlocución en las reuniones para el dispositivo del 1 de octubre de 2017 con el Ministerio del Interior por su mala relación con el enviado de Madrid, Diego Pérez de los Cobos. Entonces López ejercía como número dos, como jefe de la Comisaría Superior Territorial de Mossos. Posteriormente, con la aplicación del artículo 155 de la Constitución y el cese de Trapero, fue la persona de consenso elegida para dirigir el cuerpo. Sus esfuerzos se centraron en reconstruir las maltrechas relaciones con Madrid después del referéndum.

Con las elecciones catalanas, el nuevo consejero del Interior, Miquel Buch, cesó a López, después de mantener varias semanas en suspenso cuál sería su destino, lo que provocó malestar. El nuevo elegido fue de nuevo una figura apaciguadora en el cuerpo, el comisario Miquel Esquius, que siguió con Ferran López a su lado, como asesor de la jefatura. Juntos dirigieron los Mossos hasta que les sustituyó el comisario Eduard Sallent, ante el disgusto de nuevo de la jefatura por las formas como se fraguó el nuevo nombramiento (Sallent ascendió el mismo día a comisario y a jefe de los Mossos).

En todo ese tiempo, López siguió al lado de Trapero ante los juzgados. Se le veía en las sesiones del juicio, apoyándole en un proceso que afectaba en realidad al mandato conjunto de una jefatura de la que también formaba parte en 2017. Tras la absolución de Trapero, el mayor repuso en la jefatura a todas aquellas personas que consideraba damnificadas por el procés: Miquel Esquius, Joan Carles Molinero (también en la cúpula en 2017), y sobre todo Ferran López, a quien nombró como una especie de jefe operativo.

La publicación en El Món de la posibilidad de que Ferran López fichase como jefe de seguridad del Barça removió la cúpula de los Mossos, que desconocía que el comisario había sido tentado por Laporta. López juega en la actualidad un papel clave en el organigrama. Tras varias semanas pesándose el ofrecimiento, finalmente ha aceptado. López lleva 27 años en el cuerpo, donde tuvo uno de sus primeros destinos en la unidad de élite de los GEI. En 2010, cuando fue ascendido a comisario, fue visto como una especie de delfín del entonces jefe del cuerpo, Josep Milán, hasta que de manera inesperada el consejero Ramon Espadaler eligió a Trapero para comandar los Mossos.

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