Rusia sube su presión sobre las empresas de EE UU con una investigación a YouTube

Rusia anunció el lunes la apertura de una investigación contra Google y su plataforma de vídeo YouTube por “abuso de posición dominante”, según informa Associated Press. Este anuncio supone el último movimiento de presión de Moscú contra los gigantes de Silicon Valley, en su lucha por ejercer un mayor control de internet y de su opinión pública.

En las últimas semanas, Moscú ha incrementado el número de sanciones contra las empresas estadounidenses Twitter, Facebook y YouTube, así como la china TikTok, denunciando su omnipotencia y criticando su decisión de publicar (o no) determinados contenidos, sobre todo políticos.

En este último caso, ha entrado en juego la Agencia Federal Antimonopolio (FAS). Esta entidad gubernativa se ha escudado en que “las reglas para crear, suspender y bloquear cuentas de YouTube y las solicitudes de los usuarios son opacas, no objetivas e impredecibles”, según AP. “Esto lleva al bloqueo repentino y a la eliminación de las cuentas de los usuarios sin previo aviso, ni fundamento para tales acciones”, continuó el regulador ruso en un comunicado, añadiendo que tales medidas pueden “perjudicar los intereses de los usuarios y limitar la competencia”. Esta investigación proviene de un informe de una organización rusa llamada Centro Regional de Tecnologías de Internet (Rotsit), que no ve “correcto” que “la publicación y distribución de contenidos” de vídeo en Rusia esté “regulada por la legislación de otros países”.

El opositor Alexéi Navalni en el Tribunal Municipal de Moscú, el 20 de febrero.
El opositor Alexéi Navalni en el Tribunal Municipal de Moscú, el 20 de febrero.Alexander Zemlianichenko / AP

El Gobierno de Vladimir Putin no oculta el nerviosismo que le produce internet y la popularidad que pueden llegar a alcanzar líderes opositores como Alexéi Navalni, actualmente en huelga de hambre. El lunes, la portavoz del activista encarcelado explicó que había recibido un mensaje de YouTube en el que se le informaba de una solicitud del organismo de control de las telecomunicaciones de Rusia, Roskomnadzor. En él, reclamaba que se borrara un vídeo reciente en la cuenta del opositor en el que se convocaba una manifestación el miércoles para denunciar las condiciones de su encarcelamiento y el deterioro de su salud.

A la vez, las autoridades rusas se han quejado recientemente de las restricciones para ver películas pro-Kremlin en YouTube. Roskomnadzor acusó a la plataforma de censura después de que advirtiera del contenido potencialmente inapropiado de dos documentales, uno sobre la crisis de los rehenes de Beslán en 2004 y otro sobre una batalla de la Segunda Guerra Mundial.

El último de estos episodios lo protagonizó Twitter a principios de marzo. El regulador de telecomunicaciones ruso, Roskomnadzor, acusó a la red social estadounidense de no eliminar durante años contenido que ha considerado ilegal, relacionado con drogas, pornografía infantil o suicidio, y amenaza con bloquear por completo el acceso en Rusia.

La presión del Gobierno sobre las redes sociales es cada vez mayor y se esfuerza por controlarla. En primer lugar, impuso a las compañías la obligación de almacenar en Rusia los datos personales de sus usuarios rusos. Las compañías se resisten, lo que lleva a multas ocasionales e, incluso, al bloqueo en el país de LinkedIn. La intención de Vladímir Putin de controlar la Red cristalizó hace ya casi dos años con la aprobación de la ley de Internet Soberana, que ha ido acompañada de una infraestructura tecnológica y legal para aislar a Rusia de la Red global.

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