Fraude masivo de criptomonedas en Turquía: hasta 390.000 inversores en la estacada

Una mujer usa el cajero de un banco junto a otro de bitcoins en Estambul, la semana pasada.
Una mujer usa el cajero de un banco junto a otro de bitcoins en Estambul, la semana pasada.Chris McGrath / getty images

El auge de las criptomonedas en Turquía ha salido caro a muchos ahorradores. El cese de operaciones de la plataforma de intercambio de divisas digitales Thodex ha dejado en la estacada a decenas de miles de inversores —hasta 391.000, según los medios turcos— y podría haber supuesto pérdidas de cientos de millones de euros. El fundador y propietario de Thodex, Faruk Fatih Özer, se ha marchado del país, pero la compañía aseguró el jueves en un comunicado que el cierre es solo temporal y que todos los clientes recuperarán su dinero. La justicia turca, entretanto, ha ordenado una investigación y la policía ha registrado su sede en Estambul.

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Desde 2018, la lira ha perdido un 55% de su valor y la inflación se ha disparado. Dado que el Gobierno ha incrementado los impuestos a la compra de divisas, muchos turcos han comenzado a fijarse en las criptomonedas para evitar perder poder adquisitivo, especialmente en los últimos meses, cuando el despido del gobernador del banco central volvió a poner a la moneda turca en la senda de la depreciación. Según datos citados por Reuters, el comercio en criptomonedas entre febrero y marzo en Turquía ascendió a casi 22.000 millones de euros, 30 veces más que en el mismo periodo del año anterior. El pasado viernes, en un intento por enfriar el mercado, el banco central prohibió la compra de servicios o productos con bitcoin, aunque no su uso como producto de inversión.

Por todos lados han aparecido negocios relacionados con bitcoin y otras criptomonedas. Las principales plataformas se anuncian en televisión y patrocinan algunos de los programas más vistos en Turquía. Thodex echó a andar en 2017 y, de entre la cincuentena de webs similares del país, se había convertido en una las más visitadas gracias, en parte, a sus grandes campañas de publicidad en las redes sociales, con la participación de famosos actores turcos y el sorteo de Porsches entre sus clientes. El fundador había aparecido en fotografías, entre otros, con el ministro de Exteriores, Mevlüt Çavusoglu, lo que le daba un aire de respetabilidad (si bien la oficina del ministro se apresuró a asegurar el jueves que no lo conoce de nada y que solo aceptó recibirlo por petición del hijo de un diputado de la coalición gobernante).

Desde hace varios días, los usuarios de Thodex habían tenido problemas para canjear sus criptomonedas y retirar sus posiciones. El miércoles 21, la plataforma dejó de operar aunque, según un anuncio de la compañía en Twitter, se trataba de un cierre temporal durante seis horas “para labores de mantenimiento” y “solucionar los problemas” que los clientes llevaban varios días sufriendo.

Al día siguiente, en otro comunicado, la empresa anunció que el cierre se extendería durante cuatro o cinco días. Sin embargo, poco después trascendía una fotografía de Özer en el Aeropuerto Internacional de Estambul, desde donde dos días antes había volado a Tailandia, según algunos medios, o a Estados Unidos, según otros.

Pánico

“La web está completamente inaccesible y los clientes han entrado en pánico. Hemos presentado una querella criminal”, explicó en Twitter Oguz Evren Kiliç. Este abogado, que también representa a algunos de los damnificados, dijo que se ha reclamado también la intervención de las cuentas de Koineks, la empresa matriz de Thodex. “Estimamos que se han podido perder 2.000 millones de dólares. Es el mayor caso de fraude de la historia de la república”, ha declarado.

De momento, el Comité de Investigación de Delitos Financieros ha bloqueado las cuentas de Thodex y la Fiscalía ha abierto una investigación criminal. Agentes de policía registraron la sede de la compañía el jueves. La treintena de empleados con los que cuenta Thodex no habían acudido a trabajar, según mostraron las televisiones turcas.

En un comunicado en las redes sociales, el joven empresario explicó que ha viajado “al extranjero” para “mantener reuniones con inversores”, sin especificar dónde se halla ni quiénes son los inversores. Su objetivo es, aseguró, cambiar la estructura tecnológica de la plataforma para evitar “ciberataques” como los ocurridos en el pasado y a los que achaca las fuertes fluctuaciones de los últimos días. Además, dijo que, de los casi 700.000 usuarios con los que cuenta la plataforma, solo unos 30.000 son activos y el valor de su inversión es muy inferior a los 2.000 millones de dólares que se han barajado.

“Con estos infundios se están obstaculizando los intentos de mantener la vida comercial de esta empresa, cuyo valor de mercado es de unos 40 millones de dólares”, afirmó Özer en el comunicado, en el que prometió que regresará y que nadie perderá su dinero. Por otro lado, un abogado de la empresa citado por el canal Habertürk sostuvo que se trata de “un problema de liquidez”, lo que se añade a las diferentes explicaciones que ha ido dando la empresa a lo largo de la semana.

El escándalo de la plataforma se produce en medio de una situación de crisis por la que atraviesa Turquía, cuyo Gobierno es fuertemente criticado por la gestión económica que ha hecho durante los últimos años. La oposición, por ejemplo, denuncia que el banco central ha quemado la práctica totalidad de sus reservas de divisa tras venderlas durante los dos últimos años en un infructuoso intento por mantener el valor de la lira turca.

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