Manchester City-Real Madrid, una final en otro mundo

La ida de la eliminatoria de octavos de final de la Champions que se cierra este viernes en el City of Manchester Stadium (21.00, Movistar Liga de Campeones) sucedió en otro mundo. Aquello, el 1-2 en el Bernabéu, pasó a finales de febrero, pocos días después de que la UEFA sancionara al Manchester City sin jugar competiciones europeas los dos años siguientes por infringir el fair play financiero, también poco después de que el Real Madrid perdiera el liderato de la Liga al caer contra el Levante y quedara eliminado de la Copa del Rey contra la Real Sociedad. Esa noche la Champions le ponía a ambos cara de última oportunidad. Pero todo aquello sucedió en otro mundo: antes de la pandemia, que detuvo todo, también el fútbol. Ahora la última oportunidad no es tan última.

El 13 de julio el TAS revocó la sanción de la UEFA al City y tres días después el Madrid levantaba su 34ª Liga en un Alfredo di Stéfano sin público. Esa anomalía se mantendrá este viernes, con gradas cubiertas por lonas y jugadores suplentes enmascarados en asientos por la grada baja. Ni siquiera la televisión rellenará el espacio con multitudes sacadas de un videojuego. La UEFA ha decidido no seguir el camino de LaLiga, aunque en algunos países —de momento no en España— sí oirán sonido enlatado de aficionados. Sin eso, en Mánchester quizá sobresalga de nuevo la fogosidad desde la tribuna de Sergio Ramos, expulsado en la ida, pero que quiso viajar a Inglaterra en una expedición que no incluyó a Mariano, positivo por coronavirus, ni a James, que hace semanas pidió dejar de ser convocado, ni a Bale, desertor reciente: “Él ha preferido no jugar. Nada más. El resto queda entre él y yo”, dijo este jueves Zidane muy serio.

Como entrenador, el francés ha superado todas las eliminatorias de Champions (nueve de nueve) y ha ganado todas las finales (tres de tres). Para alargar esa racha insólita, el parón le ha obsequiado con el regreso de cuatro jugadores que se encontraban lesionados en el calendario del viejo mundo: Courtois, Marcelo, Asensio y Hazard.

En el otro lado, Guardiola recupera a Laporte, lesionado en la ida, y ha perdido a Agüero, que ya no jugó ni un minuto en el Bernabéu, y que ha sido operado recientemente de la rodilla izquierda. Además, el técnico ha encontrado compañero de banquillo: a principios de junio incorporó como segundo a Juanma Lillo, meses después de la salida de Mikel Arteta al Arsenal, donde ya le ha dado tiempo a ganar la Copa inglesa, el torneo más antiguo del mundo.

Pese a la ventaja con la que parte, que obliga al Madrid a anotar dos goles, Guardiola no se fía: “Uno nunca sabe qué hará Zidane. Le esperas por un lado y te sale por otro”. Para uno de los dos el de este viernes será el último partido de un largo y extraño curso. El que avance viajará a Lisboa para los cuartos (contra la Juve o el Olympique de Lyon el 15 de agosto), semifinales y final. Solo tres partidos para un título que en la ida veían ambos con la angustia de la única salida y ahora es la ilusión de siempre.

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