Etxeita le hace el trabajo al Sevilla


El
Sevilla
volvió
a
ganar

un
partido
en
los
minutos
finales.
Esta
vez
encontró
premio
a
su
insistencia
con
un
gol
en
propia
puerta
de
Etxeita
que
acabó
por
definir
un
partido
donde
otro
central,
Koundé,
salvó
bajo
palos
una
falta
de
Timor
unos
minutos
antes.
Es
posible
que
el
triunfo
de
los
de
Lopetegui
no
responda
a
una
gran
demostración
de
fútbol,
pero
también
es
cierto
que
se
lo
trabajó
ante
el
buen
planteamiento
defensivo
del
Getafe.
El
fútbol
castigó
a
los
madrileños,
que
optaron
al
empate
y
se
encontraron
con
una
dura
derrota
que
alimenta
su
crisis,
pues
son
ya
siete
los
partidos
en
los
que
no
conoce
el
triunfo.
El
Sevilla
es
áspero,
pero
muy
fiable,
anclado
en
un
triángulo,
el
confortado
por
Fernando,
Diego
Carlos
y
Koundé,
que
le
da
una
gran
sobriedad.
Con
amplitud
de
plantilla,
mucha
insistencia
y
una
pizca
de
fortuna,
acaba
ganando
los
partidos
en
los
tramos
finales.
Ya
no
es
casualidad.
El
Sevilla,
a
su
forma,
jamás
se
va
de
los
partidos
y
con
estos
tres
puntos
se
instala
en
la
zona
alta
de
la
clasificación
tras
la
derrota
contra
el
Madrid.
Una
victoria
que
sabe
muy
bien
más
allá
de
las
cuestiones
estéticas
que
rodearon
a
un
partido
de
esparto.
Soria
no
tuvo
que
hacer
ninguna
parada
y
hubo
una
jugada
dudosa
que
pudo
ser
penalti
de
Fernando
a
Arambarri.

El
encuentro
que
le
propuso
el
Getafe
al
Sevilla
fue
muy
cerrado.
Angustiado
por
una
racha
de
seis
partidos
consecutivos
sin
ganar,
José
Bordalás
le
dio
una
vuelta
de
tuerca
a
sus
prestaciones
más
habituales.
Se
reforzó
por
el
centro
con
la
entrada
de
Timor
y
no
dudó
en
entregarle
el
balón
a
su
rival.
El
repliegue
local
fue
intensivo,
metódico
y
sin
ningún
reparo.
Obligaba
al
Sevilla
a
un
alto
ejercicio
de
precisión
con
el
balón,
velocidad
en
los
desplazamientos
y
talento
para
desbordar.
Hoy
en
día,
con
los
futbolistas
convertidos
en
atletas,
superar
ese
tipo
de
planteamientos
no
resulta
nada
fácil.

Y
más
cuando
el
Sevilla
tampoco
es
un
virtuoso
con
el
balón
en
los
pies.
El
resultado
para
los
andaluces
fue
un
ejercicio
de
impotencia.
Jugando
a
cámara
lenta
es
imposible
desmontar
defensas
tan
organizadas.
Los
de
Lopetegui
lo
intentaron
al
principio
del
choque
con
algún
balón
en
largo
a
las
espaldas
de
los
centrales
del
Getafe,
donde
se
echaba
en
falta
al
contundente
Djené.
Más
allá
de
esos
pequeños
apuros,
el
pelotón
de
Bordalás
solo
sufrió
en
la
primera
mitad
en
una
falta
lejana
muy
bien
tirada
por
Jordán
que
dio
en
el
larguero
con
Soria
batido
y
haciendo
la
estatua.
El
partido
fue
virando
desde
entonces
a
lo
que
más
le
convenía
al
Getafe.
El
Sevilla
se
hacía
un
lío
en
cada
jugada,
huérfano
de
su
eterno
Navas,
cayendo
en
el
embudo
que
le
propuso
un
Getafe
que
sabe
competir
muy
bien
en
ese
tipo
de
partidos.
El
resultado,
mil
veces
visto,
es
la
impotencia
del
equipo
superior
técnicamente
pero
muy
bien
maniatado
por
un
rival
ordenado
y
con
las
ideas
muy
claras.

El
Sevilla
tuvo
a
un
jugador,
Koundé,
capaz
de
saltarse
todas
las
reglas.
De
su
impulso
desde
la
zona
de
atrás
fue
creciendo
el
Sevilla,
que
metió
al
Getafe
en
su
área.
Acuña
tuvo
una
buena
opción,
aunque
el
equipo
madrileño
siguió
respirando
con
cierta
prestancia
a
pesar
de
que
Lopetegui
acumuló
a
un
futbolista
tras
otro
por
el
medio.
La
clave,
sin
embargo,
estuvo
en
la
inteligencia
y
la
intuición
de
Koundé.
El
defensa
del
Sevilla
corrió
para
su
portería
desde
la
barrera
y
sacó
bajo
palos
el
disparo
de
Timor.
El
partido
lo
acabó
decidiendo
otro
central,
Etxeita.
El
Sevilla,
muy
convencido,
fue
hacia
arriba.
Suso
lanzó
un
centro
envenenado
al
área
y
el
central
vasco
la
coló
en
su
portería.
Etxeita
le
había
hecho
el
trabajo
a
un
Sevilla
que
volvió
a
ganar
en
los
minutos
finales.
Luego,
todo
fue
coser
y
cantar
para
Lopetegui.
Defensa
de
tres
centrales
con
la
entrada
de
Gudelj
y
Fernando
por
delante.
El
Sevilla,
convertido
en
el
Getafe,
se
trajo
tres
puntos
muy
importantes.

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