La Real arrolla a un Cádiz desquiciado

El partido de Anoeta fue un tormento para el Cádiz y una bendición para la Real Sociedad, que volvió a la senda del triunfo en su estadio tres meses después para asentarse en los puestos europeos, con el regreso añadido de David Silva a los terrenos de juego tras su lesión. El repaso del conjunto vasco fue absoluto, aunque conviene destacar que el Cádiz jugó toda la segunda parte con un futbolista menos. El encuentro quedó definido en la primera mitad por cuestiones que derivaron de la actuación arbitral y, también, de la manifiesta inferioridad del conjunto andaluz y su pésimo momento. El Cádiz tiene razón al esgrimir por qué Pizarro Gómez, siempre a instancias del VAR, dirigido por Mateu Lahoz, pitó como penalti una mano involuntaria de Negredo en un despeje y no lo hizo en otra, totalmente involuntaria también, de Zubeldia. Entre las dos acciones transcurrieron apenas cuatro minutos. La primera significó el primer gol de Oyarzabal. En la segunda, el Cádiz pasó de poder lanzar un penalti a la decepción por no poder hacerlo. Ni un penalti se ha pitado a favor del conjunto andaluz, que se siente muy perjudicado a lo largo de la temporada por las decisiones arbitrales en su contra.

El choque mostró también una absoluta superioridad de la Real sobre un Cádiz que necesita, de forma urgente, una reinvención. Los de Cervera acumulan ya tres derrotas seguidas y solo han ganado uno de sus últimos nueve encuentros (11 goles encajados en los tres últimos choques). A cinco puntos del descenso, es conveniente que el equipo andaluz recobre las señas de identidad que le hicieron responder a las mil maravillas en el primer tramo del campeonato. Está bien quejarse de posibles errores en contra, pero también se hace necesaria la autocrítica en torno a la alarmante bajada de rendimiento del equipo.

Al Cádiz, en estos momentos, se le han lesionado jugadores claves como Jonsson mientras está obligado a colocar a un extremo, Jairo, de lateral zurdo por el aluvión de bajas que ha tenido en el último tramo. Con mala suerte en las decisiones arbitrales y perdidas sus señas de identidad, el Cádiz fue presa fácil de una Real Sociedad muy bien dirigida por Oyarzabal y Merino, una pareja de talento y gol perfectamente secundada por la velocidad de Isak. El sueco fue un tormento para Cala y Marcos Mauro.

Oyarzabal marcó de penalti, donde resulta infalible, y luego en carrera tras un preciso pase de Merino. La Real destrozaba una y otra vez la línea defensiva del Cádiz. Al filo del descanso, Marcos Mauro tuvo que derribar a Oyarzabal cuando se metía en el área de Ledesma. Pizarro Gómez, otra vez avisado por el VAR, pues mostró amarilla en primer lugar, acabó expulsando al central del Cádiz, al que se vio lento y poco compenetrado con su compañero Cala.

El segundo tiempo fue un tormento para los andaluces, que bajaron las manos y comenzaron a recibir un gol tras otro. Isak le robó el protagonismo goleador a Oyarzabal y el sueco hizo dos tantos más. Jairo acortó distancias en el marcador, pero la Real, a la que regresó David Silva, fue acumulando una ocasión tras otra. Merquelanz vio cómo se le anulaba un gol por un milimétrico fuera de juego y también cómo Ledesma le hacía una gran parada a remate de cabeza. El partido, definido en el primer acto, fue caminando hacia su final para descanso de un Cádiz completamente superado, que hizo cambios para que debutara Rubén Sobrino y pensando mucho más en su próximo duelo frente al Athletic. La Real, muy superior, respira en la zona alta tras este importante triunfo.

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