El Valladolid se gana una vida extra

El Valladolid vuelve a festejar un triunfo después de una travesía por el desierto de ocho jornadas sin ganar, con cuatro puntos de 24 posibles. Los de Sergio se impusieron este sábado en el estadio José Zorrilla al Getafe (2-1), precisamente el conjunto contra el que consiguieron su anterior victoria en Liga, el pasado 2 de enero. Los tres puntos son mucho más que un soplo de aire fresco para el Valladolid, que logra despegarse del Alavés (18º con 22 puntos, por 25 del Valladolid) y les sube la moral de cara al próximo mes de competición, en el que se medirán al Sevilla y al Barcelona.

Sergio no se guardó nada para el partido y alineó juntos a Guardiola y Weissman para buscarle las cosquillas a la defensa azulona. El israelí se encargó de fijar a los centrales mientras que su compañero caía a las bandas para tratar de centrar. De sus botas nació el primer tanto del partido a los 14 minutos. Guardiola colgó el balón al segundo palo, donde se encontraba Orellana, que devolvió la pelota al corazón del área para que Alcaraz rematase en plancha a la espalda de Cabaco.

Los de Bordalás habían salido intentando presionar alto, pero el mazazo del gol los dejó groguis y el Valladolid lo aprovechó para ampliar su ventaja. Orellana lanzó el ataque de los suyos en velocidad y desbordó a un flojo Maksimovic para colgar el balón desde la línea de fondo. David Soria no acertó a despejar y dejó un regalo al primer palo que Weissman no rechazó. Los pucelanos llegaron a tener el tercero nada más marcar, pero Guardiola y Weissman no se entendieron para plantarse ante el portero en otro grave despiste del Getafe.

El Valladolid se sentía fuerte, capaz de frenar a los azulones y de llegar con frecuencia al campo contrario. Pero Jaime Mata, héroe del ascenso pucelano en 2018, hizo valer la ley del ex. El delantero corrió por un balón de Ünal al área y sentó a Joaquín con un buen recorte para disparar con el interior muy cerca de Roberto, que llegó a rozar el balón. Ese tanto a pocos minutos del descanso pinchó la confianza del Valladolid, que salió en la segunda parte con la misión de aguantar el resultado, con los fantasmas presentes del último partido ante el Celta, en el que cedieron el empate en el minuto 94.

Bordalás dio entrada a Kubo y el japonés se convirtió en el baluarte en ataque de los suyos. Roberto le negó el tanto en una de sus primeras jugadas en el campo con una gran parada. La otra gran ocasión de los suyos también partió de sus botas. Tras una gran diagonal desde la derecha, filtró un buen pase para dejar solo a Aleñá en el área, pero el disparo del canterano del Barça lo desvío un defensa. En los minutos finales, fruto de la impotencia, Mata arreó una patada por detrás a El Yamiq y Melero López le mostró la roja.

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