16 fotógrafos sirios recuerdan una década de guerra en su país

Homs, 2014. Una fotografía dañada de una pareja en su boda cuelga de la pared carbonizada de su apartamento, después de que se quemara en los enfrentamientos.

“¿Qué sucedió? Mi memoria está borrosa… Siento que he perdido todos los momentos hermosos que he vivido en mi tierra natal. El olor a muerte está por todas partes. Cuando cierro los ojos… veo los rostros de la gente llenos de fatiga, opresión y orgullo. Lo hemos perdido todo… Nos convertimos en números… De muertos, heridos, viudas, huérfanos, desplazados, desaparecidos … No identificados. Lo hemos perdido todo… Los lugares ya no son nuestros lugares; los rostros ya no son nuestros rostros. Incluso nuestras pertenencias y nuestros recuerdos están distorsionados. Nos hemos convertido en extraños en nuestra tierra y extraños en todas partes. Lo hemos perdido todo… Lo único que nos queda son nuestras almas desnudas. Nuestras tumbas abiertas. Nuestras lágrimas secas. Nuestras ciudades en ruinas. Nuestros corazones sedientos de paz. Y parte del recuerdo en imágenes que quedarán grabadas en la memoria como evidencia de la vergüenza de la humanidad en nuestra amada y devastada Patria”.

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