Un diputado del PP en Burgos manda “a la cocina” a una adversaria, del PSOE

Ángel Guerra, miembro de la Diputación de Burgos por el PP, intervenía la mañana de este jueves en una reunión de la comisión de Hacienda cuando tomó la palabra para responder a un ruego que le planteaba otra diputada, del PSOE. Y lo hizo mandando a su adversaria “a la cocina”.

El PSOE ha denunciado por machistas los comentarios de Guerra, que presidente de la comisión de Hacienda de la diputación burgalesa, y ha pedido su reprobación. A la denuncia por el exabrupto añaden los socialistas “distintos ataques velados y amenazas”, que entienden deslizó el popular cuando afirmó: “en la Ribera [la zona de Aranda de Duero, en el que vive la socialista] nos conocemos todos”.

Por la tarde, Guerra, de 71 años, se disculpó mediante un comunicado con Miravalles, de 61, que ha desempeñado varios cargos políticos en la provincia desde 2003. Lo hacía “por si se ha podido sentir ofendida con la expresión utilizada”, que la enviaba con brusquedad a dedicarse a labores del hogar.

Preguntado por EL PAÍS, Guerra ha argumentado que sus palabras se pronunciaron en “una circunstancia especial”. “Todo ha sido confuso, ciertas personas han malinterpretado”, ha apuntado el diputado. “Podría haber dicho ‘al jardín’ u otra expresión”, ha añadido.

“Intolerable”

El portavoz del PSOE en Burgos, David Jurado, ha tachado de “intolerable” la actuación de su adversario político y ha insistido en que los representantes de las instituciones públicas deben “dar ejemplo” contra el machismo “en cualquiera de sus manifestaciones y escenarios”. Jurado ha afirmado que este “incidente” debería provocar el cese del diputado. La formación socialista ha solicitado a la Diputación la grabación de la reunión telemática en la que se pronunciaron las palabras, para preparar la moción de reprobación de Guerra.

Carmen Miravalles ha agradecido que el presidente de la diputación y del PP burgalés, César Rico, así como del vicepresidente, Lorenzo Rodríguez, de Ciudadanos, la hayan llamado para excusarse por la actitud de su compañero. Miravalles, que además de diputada provincial es concejal en Roa de Duero (Burgos, 2.100 habitantes), describe su enfado hacia una “situación bochornosa” ante la que se sintió “cabreada y menospreciada” tanto por el mensaje como por el tono utilizado, que sorprendió, asegura, también al conjunto de miembros de la Comisión.

“Ya sabemos cómo es usted, señora”, asevera que le espetó Guerra con una carga peyorativa en el “señora” que la indigna. Para ella, el escueto comunicado en el que el político se ha excusado por lo ocurrido “no es disculparse”, porque mandar a alguien “a la cocina” no tiene “otra interpretación que no sea machista”.

La diputada había preguntado por un expediente de reconocimiento extrajudicial de créditos cuando el tono del debate comenzó a elevarse y, según narra un comunicado del PSOE, Guerra reaccionó con “violencia” y de forma “desproporcionada”. Entonces Miravalles utilizó su turno de ruegos para censurar esas maneras e insistir en su planteamiento y el político rival la mandó “a la cocina”.

La edil de Roa de Duero sostiene que en cuanto escuchó ese insulto cortó a Guerra y que tanto ella como otro compañero de partido le exigieron retractarse, pero que el popular alegó que su comentario “no era machista”.

La escena, apunta Miravalles, le molesta particularmente porque se produce en un contexto de auge del feminismo y de reivindicación del valor de las mujeres. “Mal está decirlo en un bar con los amigotes, pero es inadmisible hacerlo en una entidad pública”, zanja.

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