Chimy Ávila vuelve a jugar en Liga 435 días después

Sin asumir riesgos con el balón en su propio campo, en busca siempre del juego directo con las peinadas de los delanteros, Osasuna y Getafe fueron casi dos clones en El Sadar. A cada falta en medio campo, un balón a la olla. A cada saque de puerta, pelotazo y a pelear la segunda jugada. Dos propuestas casi parejas que dejaron el marcador seco (0-0) y que mantienen a los dos equipos tal y como estaban, en la zona de nadie de la tabla, con un pequeño colchón sobre el descenso —siete puntos en el caso de los navarros, seis para los azulones— y muy lejos de los puestos que dan acceso a Europa. En el empate sin goles, al menos reapareció 435 días después Chimy Ávila, un jabato con una zurda formidable.

Tras romperse los dos cruzados, el delantero argentino ya tuvo rodaje la semana pasada en un amistoso contra el Eibar. El Chimy volvió este sábado a LaLiga en el minuto 77. En el último suspiro del choque tuvo una volea dentro del área tras un error de Etxeita, pero golpeó el balón mordido y David Soria lo atrapó sin problemas.

En un partido tan arisco se pudieron contar con los dedos de una mano las ocasiones de gol. En el primer tramo la tuvo Rubén García tras un fallo de Djené. El capitán del Getafe, el defensa más fiable de Bordalás, erró en un despeje en un balón frontal y el extremo del Osasuna se quedó solo ante David Soria. La pifia fue tan grosera que Rubén García no reaccionó para domesticar el cuero. La pelota le quedó tan alta y tan lejos de él que Soria tuvo tiempo para salir de la portería y atraparla. Un minuto después, Arambarri recibió un balón de Aleñá y lanzó un tirazo al que respondió Sergio Herrera con una mano dura para mandarlo a saque de esquina.

En la temporada en la que más se discute sobre el estilo Bordalás, el entrenador del Getafe volvió a dejar suplente a Take Kubo. El japonés, que fue uno de los jugadores más destacados en el empate ante el Elche en la anterior jornada, venía de disputar dos encuentros con la selección japonesa sub-23. No salió al campo hasta el tramo final y no tuvo peso en el partido. Aunque Aleñá vuelve a ser un fijo en el once, la situación de Kubo de momento no está tan clara.

Con esa transformación todavía pendiente de realizarse, el Getafe fue un conjunto muy plano, que solo supo jugar directo. En la banda derecha dobló lateral, con Nyom por delante de Iglesias, y nunca encontró profundidad. En la izquierda, Cucurellla siempre ayudó en defensa a Oliveira. Cucu dio un buen pase en el segundo tiempo que dejó a Aleñá con el balón en el borde del área para rematar. El toque del centrocampista fue muy manso y Herrera lo atrapó fácil. Fue la única ocasión que tuvo el Getafe en la segunda parte, en donde Osasuna tampoco inquietó la portería de Soria, que solo se esmeró en un buen tiro de Budimir en el 90. En el último minuto del descuento, el Chimy golpeó de volea en una jugada que pudo haber redondeado su reaparición en LaLiga, pero el cuero salió mordido. Al nueve de Osasuna aún le toca esperar para volver a cantar gol.

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