La tensión en el campamento de Las Raíces provoca una reyerta entre migrantes y la intervención de la Policía

Policías antidisturbios trasladan a un detenido del campamento humanitario de Las Raíces tras los altercados ocurridos en el campamento de La Laguna (Tenerife).
Policías antidisturbios trasladan a un detenido del campamento humanitario de Las Raíces tras los altercados ocurridos en el campamento de La Laguna (Tenerife).Ramón de la Rocha / EFE

La tensión que se vive en los campamentos de acogida establecidos en Canarias para hacer frente a la crisis migratoria se ha recrudecido este martes tras producirse una reyerta entre migrantes de distintas nacionalidades dentro del campamento de Las Raíces, en La Laguna (Tenerife). La pelea ha requerido la intervención de agentes de la Policía Nacional y se ha saldado con cuatro personas heridas y ocho detenidos, según informa la Delegación del Gobierno.

Fuentes presenciales han explicado que el enfrentamiento, de subsaharianos con magrebíes, comenzó durante la cena este lunes, con el cruce de acusaciones de unos comensales a otros de que habían repetido plato. La tensión fue en aumento ya en la mañana de este martes, con el lanzamiento de piedras en el exterior de las instalaciones. Al cabo, algunas personas entraron dentro del recinto para continuar con las agresiones. Fuerzas de la Unidad de Intervención Policial de la Policía Nacional desplazaron nueve furgonetas para hacer frente a la situación.

La Asamblea de Apoyo a los Migrantes, la ONG que ha asistido a los migrantes que han acampado en las afueras del campamento, ha señalado que varias personas han sido trasladadas en ambulancia a Urgencias y ha denunciado la “desesperación, el hacinamiento y la falta de adecuada comunicación” entre los internos como causa principal de los altercados.

El campamento de acogida de Las Raíces, gestionado por la ONG Accem, da cobijo en la actualidad a unas 1.500 personas. Este es uno de los emplazamientos peor valorados por los migrantes arribados a las islas en los últimos meses. Al frío del entorno se le suman las denuncias por la mala calidad de la comida, el escaso espacio, el miedo a las deportaciones, las tensiones entre distintas nacionalidades y el desánimo y la sensación de pérdida de tiempo.

“Dentro hay demasiada gente, parece una prisión”, explicaba hace dos meses a EL PAÍS Essam, marroquí de 28 años procedente de El Youssoufia, un barrio de Rabat. ”La Policía es muy agresiva con nosotros, hace frío, la comida es mala y tenemos muchas peleas con los senegaleses porque se empeñan en jugar al fútbol delante de nuestras casetas. No se puede estar ahí”.

No ha sido este el único foco de tensión que se ha producido en la isla en las últimas horas. Decenas de usuarios del Centro de Acogida Integral (CAI) de Santa Cruz de Tenerife (localizada en la antigua prisión Tenerife I), protestaron este lunes por “la mala gestión” en sanidad, escolarización, seguimiento a embarazadas, formación de adultos o la comida, entre otras cosas. Reclamaron, además, “libertad” para viajar a la Península y a otros países europeos.

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