Por la gracia de Messi

El campeón de Copa aspira también a ganar la Liga por la gracia de Messi. A las victorias de Madrid, Sevilla y Atlético, respondió el Barça con un triunfo capitaneado por el 10, un martillo para el desquiciado Getafe, que si sobrevivió un rato fue por los errores individuales del Barcelona. El argentino no para de marcar goles, 25 o más en las últimas 12 temporadas, y su catálogo es ilimitado, como se apreció en el 3-1, una jugada de billar que por un momento expresó la confianza del futbolista y del equipo desde que han dejado de ser carne de cañón para convertirse en campeones, de momento de Copa. LaLiga se ha puesto preciosa mientras en Europa no se deja de hablar de la Superliga.

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Vive el Barça ahora de la inercia de la Copa. Aunque es muy versátil, el equipo se ha estabilizado a partir de una defensa con tres centrales (3-5-2), un plan que optimiza las calidades ofensivas de sus laterales, llena la divisoria con tres centrocampistas y activa a Messi alrededor de un segundo delantero que hoy es Griezmann. El francés se redimió con un gol en la final de La Cartuja y su titularidad quedó reforzada por las lesiones de Dembélé y Braithwaite. No había más novedad en la formación barcelonista a que la del polivalente Sergi Roberto en el puesto habitual de Dest.

El técnico holandés del FC Barcelona, Ronald Koeman, durante el encuentro correspondiente a la jornada 31 de primera división frente al Getafe en el estadio Camp Nou, en Barcelona. En vídeo, declaraciones de los entrenadores tras el partido.EFE/ Enric Fontcuberta | ATLAS

También Bordalás montó una formación muy flexible que recibió al Barça con el pasillo de honor por su título de Copa. La diferencia con los azulgrana es que había más zagueros que medios y delanteros en el Getafe. La operación blindaje duró lo que tardó en calentar Messi. El 10 remató a la cruceta al poco de empezar el partido y acto seguido marcó después de un pase primoroso de Busquets. El control orientado del medio centro, su giro y toque para la carrera del rosarino resultaron definitivos para el 1-0. Nadie pudo detener la larga conducción y la fuerte aceleración de Messi.

Las jugadas barcelonistas acababan siempre con un tiro del capitán mientras el Getafe percutía por los costados, preferentemente por el de Cucurella, un exazulgrana en nómina del equipo visitante juntamente con Kubo y Aleñá. El centro de Cucurella encontró a Ángel y a Lenglet para poner el 1-1 cuando se había lesionado Mingueza. La pelota dio en el cuerpo del central francés ante la sorpresa de Ter Stegen. Los goles de rebote deberían ser una bendición para los equipos que tienen problemas para marcar y necesitan ánimo como es el Getafe. No fue su caso en el Camp Nou.

Dos penaltis

Al equipo de Bordalás le pueden los nervios, incómodo con el juego, con la clasificación y sobre todo con la crítica, y correspondió al regalo involuntario de Lenglet con un gol en propia puerta de Sofian Chakla. El central tocó el cuero sobre la salida del portero en una acción intrascendente y anotó el 2-1. El defensa y el meta no pararon de reprocharse y echarse la culpa, hasta que Messi puso el 3-1. El capitán remató cruzado con la derecha a la base del poste y recogió el rechazo con la izquierda después de que la pelota se hubiera paseado por la línea de gol.

El tanto de Messi pareció finiquitar el partido y permitió a los dos entrenadores reparar en la próxima jornada, decisiva para ambos: Villarreal-Barça y Huesca-Getafe. Los azulgrana compiten por el título y el Getafe necesita romper la dinámica negativa —un triunfo en los últimos 14 partidos— para no meterse en un lío en la cola de la tabla en el último tramo de Liga. Hasta que los barcelonistas se olvidaron del partido del Camp Nou antes que el Getafe. Quisieron dormir la contienda, matar el tiempo, que no pasara nada, descansar con el cuero, cuando Araujo pisó a Enes Ünal. El VAR advirtió al despistado colegiado que era penalti y el turco batió a Ter Stegen. El Getafe había metido dos goles con un solo tiro y desde los 11 metros: 3-2.

Los errores defensivos sobresaltaron a Koeman, que acabó por cambiar a los tres centrales, enfadado con Mingueza, y dejaron al equipo a la intemperie, descolocado y desnortado, reiterativo con las pérdidas del balón, sometido por un juvenil Getafe. Los jugadores a los que recurrió Bordalás acamparon en la cancha del Barça. No había manera de que los azulgrana remataran a la portería de David Soria.

A Messi no le quedó más remedio que desperezar para evitar un accidente más y su equipo certificó el triunfo a balón parado: Araujo enmendó su fallo con un cabezazo a la salida de un córner botado por el 10. Y después Griezmann cerró el choque con un tanto de penalti cuyo lanzamiento le cedió Messi. A fin de cuentas fue el francés el derribado por Chakla. La generosidad de Messi fue indiscutible con Griezmann y el Barça. Nada parece imposible para los azulgrana mientras dure el estado de gracia de Messi. Rejuvenece el 10 y vibra el barcelonismo.

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