El PP teme que la polémica de Monasterio e Iglesias alimente la recta final de la campaña de Podemos y Vox

Isabel Díaz Ayuso, este viernes en Tres Cantos.
Isabel Díaz Ayuso, este viernes en Tres Cantos.Alberto Ortega / Europa Press

El PP de Isabel Díaz Ayuso reaccionó este viernes con inquietud a la posibilidad de que el choque de Rocío Monasterio con Pablo Iglesias en el debate de la Cadena SER provoque un punto de inflexión en una campaña que dominaba cómodamente hasta ahora. “Esto alimenta a los extremos, y ambos encantados”, dijo un dirigente conservador justo cuando los partidos afrontan la recta final de la campaña. “Claramente buscan el enfrentamiento con la intención de movilizar a los suyos”, amplió otro político con galones en la formación.

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El PP necesitaría a Vox para retener el poder, según todos los sondeos. Al mismo tiempo, Díaz Ayuso quiere gobernar en solitario, escarmentada como está por los conflictos diarios que vivió en el Ejecutivo de coalición que formó con Cs entre agosto de 2019 y marzo de 2021. Eso coloca a los estrategas de la formación conservadora en una situación delicada, porque aspiran a que Monasterio obtenga los suficientes diputados como para que pueda investir presidenta a su candidata, pero no tantos como para que pueda reclamar su entrada en el Ejecutivo. Por eso el PP vive con preocupación las consecuencias del debate de la Cadena SER, que ponen el foco sobre Monasterio e Iglesias y pueden desatar un cambio de guion para lo que resta de campaña. ¿La razón? Cuando uno va liderando las encuestas, como le ocurre a Díaz Ayuso, todo cambio es a peor.

“Nosotros estamos centrados en nuestra campaña y en la agenda institucional de la presidenta”, opinó sobre el choque entre Monasterio e Iglesias un dirigente que recalcó que su opinión era personal. Y comparó: “Ayuso, mientras, [en un acto institucional] con los Reyes”.

“Me parece que [en Vox] están muy nerviosos”, explicó un segundo interlocutor. “Nosotros condenamos toda la violencia y las amenazas vengan de donde vengan y las suframos nosotros u otros”, siguió. “Veo que claramente buscan el enfrentamiento con la intención de movilizar a los suyos”.

El PP vio este viernes como una triple victoria que Díaz Ayuso no estuviera presente en el debate de candidatos. Primero, porque así no tuvo que improvisar una reacción, y decidir si seguir en el cara a cara radiofónico o levantarse para irse. Segundo, porque así no quedó identificada con la extrema derecha en esa situación, como sí le ocurrió al PP de Madrid, que publicó un tuit que luego tuvo que borrar (“Iglesias. Cierra al salir. 4 de mayo”). Y tercero, porque todo ocurrió mientras Díaz Ayuso estaba en Alcalá de Henares en un acto con los Reyes, lo que la reforzó como referente institucional en Madrid, a juicio de la formación conservadora.

“No podemos estar constantemente con ese nivel de agresividad”, dijo Díaz Ayuso en conversación con este diario, advirtiendo de que no conocía el incidente de primera mano, porque no lo había escuchado ni visto en directo. “Tenemos que reflexionar”, añadió genéricamente, equiparando a Monasterio e Iglesias.

Nadie en el PP de Madrid criticó que Monasterio hubiera puesto en duda las amenazas de muerte recibidas por Iglesias, y que además comparara recibir un sobre con balas con el lanzamiento de piedras contra un mitin de extrema derecha en Vallecas. Fue un ejemplo de la campaña de guante blanco que está orquestando Díaz Ayuso con respecto a Vox.

En el debate de candidatos del miércoles, celebrado en Telemadrid, la líder del PP no mencionó ni una sola vez a Monasterio. Una y mil veces citó la líder de extrema derecha a la conservadora, y una y mil veces hizo oídos sordos Díaz Ayuso. Los dos partidos buscan seducir a la misma bolsa de votantes. La presidenta de Madrid atrae al 8,8% de los electores que apoyaron a Vox en 2019, según el último sondeo del CIS. Y en esa situación no le conviene entrar al choque que propone Monasterio para subrayar supuestas diferencias entre PP y Vox, sino mantener el statu quo.

Se trata de evitar la crítica directa y la confrontación. Así, Díaz Ayuso ha llegado a criticar que Vox ponga en la diana a los menores extranjeros no acompañados que atiende la Comunidad de Madrid… sin mencionar a Vox.

“Madrid no es xenofobia, es integración. Madrid no es inseguro, los delitos están bajando, es una ciudad acogedora e integradora, especialmente de la inmigración”, dijo el jueves.

Y cuando se le asocia a la extrema derecha, que la hizo presidenta en 2019, se desmarca. “Aspiro a no tener socios”, aseguró esta semana.

Pero algo cambió este viernes. El debate iluminó con toda claridad alguna de las partes más oscuras del proyecto de Vox. Y como el PP le necesitará para gobernar, el problema perseguirá a Díaz Ayuso lo que queda de campaña.

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